Imagen de archivo de una vivienda en alquiler.
La prórroga de los alquileres se atasca: confusión, avalancha de solicitudes y problemas para encontrar al casero
El Sindicato de Inquilinas alerta de las trabas burocráticas y los costes que se han encontrado quienes han querido acogerse en estas semanas.
Más información: Aluvión de consultas en Aragón por la prórroga de los contratos de alquiler: "Mucha gente ni siquiera sabe por dónde tirar".
La prórroga de los alquileres aprobada por el Gobierno de Pedro Sánchez a instancias de Sumar en respuesta a la escalada de precios por la guerra en Irán ha dado hasta el momento más quebraderos de cabeza que soluciones en Aragón.
A las puertas de la decisiva votación de este martes en el Congreso de los Diputados, en la que el decreto ley será previsiblemente rechazado, el Sindicato de Inquilinas de Zaragoza reconoce que estas semanas han estado marcadas por la confusión y la avalancha de peticiones de información.
Tantas han sido las consultas que tuvieron que abrir una asesoría extraordinaria y hacerla en otro local.
El problema han sido los muchos "inconvenientes" que se han encontrado los interesados a la hora de acogerse a esta medida extraordinaria, desde gente que no sabía quién es realmente su casero a dificultades a la hora de rellenar los formularios que se han puesto a disposición de los usuarios.
También hay personas que están "en medio de una prórroga" y no saben cuándo acaba su contrato, cuenta Teresa Lajusticia, miembro del sindicato.
Según explica, las trabas burocráticas están haciendo que pocos hayan podido acogerse a la medida en estas semanas de impás. A esto hay que añadir unos costes a menudo inasumibles para las personas que se encuentran en esta situación.
"Enviar un burofax para dirigirse al casero como procede son 36 euros, y eso, para gente que vive en una situación precaria, es una barrera", comenta.
Ha habido casos en los que el piso ha cambiado de dueño. "Y de repente, es una inmobiliaria y no tienen muy claro a quién acudir. Además, hay viviendas en las que el interlocutor es el hijo de los dueños o, directamente, un abogado", añade Lajusticia.
Esto ha hecho que muchos interesados hayan terminado yendo al registro de la propiedad para ver a quién tenían que dirigirse realmente... Y eso son otros 12 euros.
"Son muchas trabas que han dificultado bastante todo", reconocen desde el sindicato.
El colectivo admite no saber qué esperar a partir de ahora, ya que los partidos que apoyan al Gobierno han hecho varios movimientos en las últimas horas y todavía no se sabe con certeza qué pasará con el decreto ley.
Aunque Junts insistía en que no votará a favor, desde Podemos apostaban por ir "mes a mes" para sortear el rechazo del Congreso y el ministro Bustinduy apelaba a los grupos del arco parlamentario para no tener que dar marcha atrás.
Semejantes vaivenes, advierten, son contraproducentes, de ahí que muchos vean esta medida extraordinaria como una oportunidad perdida.
La sensación, coinciden los consultados, es que se ha generado "un problema añadido" que, en la práctica, no ha solucionado nada y ha provocado tensiones entre arrendadores y arrendatarios.
Esto ha hecho que mucha gente ni siquiera supiese por dónde tirar. Sobre todo por la incertidumbre normativa que ha acompañado al decreto -desgajado de las grandes medidas del PSOE- desde un primer momento.
Hay personas interesadas que, directamente, se han encontrado con el 'no' de sus propios abogados al ver que el alquiler terminaba más allá de este martes. "El nuestro acababa en julio y nos dijeron que teníamos poco que hacer aunque lo solicitásemos ya", comenta una de las afectadas.
En el mejor de los casos, lo que les esperaba era una 'cruzada' judicial en la que se jugaban perder dinero y quedarse con una mano delante y otra detrás si el proceso no se resolvía a su favor.
De avalancha a goteo
El mayor temor ahora es que los problemas que ya había antes del decreto vayan a más. Sobre todo con lo que tiene que ver con la protección de familias vulnerables en caso de desahucio. "El actual es mucho menos garantista y proteccionista; saca la vulnerabilidad de la ecuación. Antes, estas personas estaban parcialmente protegidas, pero ya no tenemos ese muro de contención", lamentan desde el Sindicato de Inquilinas.
Pese a todo, desde el colectivo esperan que aquellos que ya habían acudido a ellos "siga viniendo" y peleen por sus derechos. "La avalancha disminuirá, pero seguirá el goteo. Somos conscientes de que desde los sindicatos nos va a tocar luchar para que todas estas prórrogas sean admitidas", comentan.