María Li Bao, en su nuevo restaurante Maison Li en Alicante.

María Li Bao, en su nuevo restaurante Maison Li en Alicante. M. H.

Gastronomía

María Li Bao, la "mujer de números" que lidera el éxito de la segunda generación: "Ya no somos 'un chino más'"

De la cultura del esfuerzo de sus padres al lujo del mejor restaurante chino de Europa: explica cómo han transformado la gastronomía asiática en España.

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Alicante
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María Li Bao lleva años recibiendo calificativos como reina o emperatriz de la alta gastronomía china. Ahora acaba de abrir en la ciudad de Alicante su segundo restaurante del grupo China Crown. Con él vuelve a su infancia: "Es una ciudad que siempre me ha llamado la atención; venía mucho de pequeña y nos recibían como en casa".

La buena marcha de Tottori, su línea de cocina japonesa, le ha animado a este nuevo proyecto: Maison Li. La decisión, como cuenta a EL ESPAÑOL, no fue casual, sino fruto de la confianza en su propio equipo.

"Un antiguo trabajador vive aquí y nos propuso montar algo. Es un campo que puedo controlar porque es gente que ha trabajado con nosotros", explica sobre su apuesta por el local en la calle Gerona.

María considera este proyecto, ante todo, una cuestión de orgullo gastronómico. Junto a su hermano, el chef Felipe Bao, busca posicionar la comida de su país en el lugar que merece y romper con tópicos desde la tradición.

"Queremos reivindicar el orgullo de la comida china", afirma con rotundidad, tras haber logrado que China Crown sea reconocido en 2025 como el mejor restaurante chino de Europa y el mejor fuera de China, apunta risueña con orgullo

El salto generacional es clave en esta nueva etapa. María llegó a España con diez años y ahora, con más de cincuenta, se siente una "china madrileña" que entiende perfectamente ambos mundos.

"En la época de mis padres, la gente reconocía el restaurante chino como 'un chino más'. Nosotros, la segunda generación, conocemos mejor la cultura española y qué piensan los españoles", analiza.

Esa comprensión del mercado local le ha llevado a diseñar una estrategia de entrada muy agresiva en precios para un restaurante de su categoría. Actualmente ofrecen un menú degustación por 39 euros, un tique del que añade que los clientes que ya conocen sus locales en Madrid consideran "demasiado barato" para el nivel del servicio.

"Lo dejamos así para que la gente no se asuste de entrar, para que nos conozca", confiesa María. Su intención es eliminar las barreras que a veces impone el lujo: "Es como una puerta que abro para que entren fácil, que no tengan que pensar cuánto les voy a cobrar por este mantel largo blanco".

En la mesa, la clave está en la pureza y el detalle técnico de platos aparentemente sencillos. Un ejemplo son sus rollitos de primavera, que han sorprendido a los paladares más expertos por su ligereza. "Es un rollito con verdura natural y ni una gota de aceite. Eso cuesta hacerlo", presume la empresaria.

Incluso platos cotidianos en China se transforman bajo la mirada de su hermano Felipe. "Hay un dim sum de trufa y setas que comemos a diario en China, pero mi hermano se inventó una forma de cuatro puntos que a la gente le encanta; un plato humilde que transmite cultura", relata sobre la capacidad de innovación de su equipo.

María Li Bao se define como una mujer de números, la empresaria que equilibra la balanza mientras su hermano se encarga de los fogones. Es consciente de que Alicante es un mercado difícil y pequeño comparado con Madrid, pero aplica una filosofía de paciencia asiática. "Siempre decimos que la Gran Muralla no se hace en cuatro días; hay que tener buen ojo para invertir y paciencia", sostiene.

El cambio social

El cambio no es solo gastronómico, sino también social y laboral. María destaca cómo la comunidad china en España ha evolucionado de las jornadas maratonianas de 70 horas de la primera generación a profesionales cualificados que exigen conciliación.

"Hoy en día los jóvenes tienen más formación y trabajan 40 o 45 horas. Somos profesionales cualificados en nuestro sector", explica, mencionando que en su familia hay desde ingenieros informáticos hasta agrónomos.

Con la mirada puesta en el futuro, el objetivo en Alicante es claro: alcanzar el reconocimiento de guías prestigiosas, como ya ocurre con Tottori y su recomendación en la Guía Repsol. "Vamos por ese camino. Queremos ser el mejor restaurante chino de la ciudad", concluye con la determinación de quien ha hecho de la excelencia su mejor embajadora cultural.