Paco y su hija Laura, tras la barra del bar, este martes.

Paco y su hija Laura, tras la barra del bar, este martes. M. H.

Gastronomía

Paco abre nueva etapa en este mítico bar de Alicante, el Guillermo abandona su local: "No cerramos"

El emblemático restaurante de la familia Macià encara su traslado tras siete décadas junto al Mercado Central para asegurar el relevo generacional.

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Alicante
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El Bar Guillermo, una de las instituciones gastronómicas más queridas de Alicante, se prepara para un cambio histórico. Paco Macià, su propietario, confirma que el establecimiento dejará su actual ubicación en la calle Pintor Velázquez, aunque lanza un mensaje de tranquilidad a su fiel clientela: "No, no, no cerramos. Seguimos, seguiremos ahí a pie de calle".

Los rumores sobre el fin del negocio habían crecido en los últimos meses, pero Paco es tajante al respecto al contarlo a EL ESPAÑOL. "Mucha gente lo que piensa es 'ya van a cerrar'. Digo no, no, no voy a cerrar. Estamos buscando un sitio para cambiarlo y seguir con el Guillermo".

El motivo de este movimiento es la venta del inmueble donde se ubica el bar: "Vamos a intentar hacerlo en un sitio nuevo y cerca de mi zona". Su intención es mantenerse fiel a sus raíces: "Zona de mercado... esa es la zona que me gustaría".

Pero, ¿cuándo se producirá este pequeño terremoto en un local icónico? Macià es claro al respecto para que los clientes aún disfruten del local de siempre: "Queda por lo menos hasta septiembre". De hecho, asegura que seguirán "aquí hasta el verano" en el emplazamiento histórico.

A sus 65 años, Paco podría haber optado por la jubilación, pero el peso de la familia y la historia ha sido determinante. "Esto es un negocio familiar", recalca, "aquí tienes a mi hija Laura, mi sobrina, mi primo... también por ellos y por todo y también por el recuerdo del Guillermo de toda la vida".

El propietario reconoce que este proceso está siendo emocionalmente agotador. "No duermo, venga a dar vueltas...". Y es natural porque la vinculación con el espacio es total: "Yo tenía el local desde que nací ya".

La mudanza supone un reto logístico y sentimental tras siete décadas. "Trasladar un bar no es fácil. Se acumula tanto aparte de los recuerdos y todo eso, maquinarias de muchos años... A lo mejor el mobiliario que tengo no me vale para lo que pueda hacer".

El bar cumple 70 años este 2026, habiendo sido fundado por sus padres en 1956. Paco, que empezó a trabajar allí con 18 años, recuerda con emoción los inicios: "Muchos recuerdos de ver a mi madre trabajando, ver a mi padre trabajando... la cocina en sí, pues la cocina de mercado".

Esta nueva etapa también servirá para dar paso a las nuevas generaciones: "Dejársela a mi hija, mi sobrina... yo voy a estar ahí con ellos, pero ya enfocado para gente más joven". Paco planea estar presente, pero delegando en la familia que lleva ya años trabajando a su lado.

En cuanto a la oferta gastronómica, el sello de identidad permanecerá intacto, aunque con pequeñas actualizaciones. "Habrá que hacer un poco algo sin dejar lo otro, porque es lo que ha dado el triunfo aquí al bar: las comidas caseras, el producto de mercado".

Incluso se plantea introducir novedades sutiles. "Hacer también algunos platos de esos que se... ¿cómo se llaman? De autor ahora. Pero vamos, sin mucho tampoco porque es una cocina diferente a la nuestra, pero algunas cositas sencillas sí".

Paco Macià afronta este cambio con el nerviosismo propio de quien custodia un legado inmenso. "Estoy muy nervioso... porque se acumulan muchos recuerdos y todo eso y no sabes cómo va a ir". Sin embargo, el objetivo es claro: mantener ese "ambiente familiar" que ha hecho del Guillermo un lugar imprescindible para Alicante.