Una camada de perros

Una camada de perros Shutterstock

Vivir

Ya ha entrado en vigor: la Ley de Bienestar Animal prohíbe regalar mascotas sin llevar microchip

La norma obliga a identificar oficialmente a los animales antes de cederlos o darlos en adopción.

Más información: Ya entró en vigor: la Ley de Bienestar Animal prohíbe a los taxistas rechazar la entrada de perros de asistencia

Alicante
Publicada

Aunque la Ley de Bienestar Animal lleva tiempo aplicándose, una de las preguntas que más se sigue repitiendo entre propietarios es si se puede regalar o entregar un perro o un gato sin microchip.

La respuesta está bastante clara: no. La legislación obliga a que el animal esté identificado antes de cualquier cesión o adopción.

La normativa busca poner freno al abandono y mejorar el control sobre los animales de compañía. Para ello, convierte la identificación en un requisito indispensable antes de cualquier cambio de titularidad.

Y es que perros y gatos ocupan hoy un lugar cada vez más importante en los hogares españoles. Más allá de la compañía, forman parte de la rutina y del entorno familiar de millones de personas.

El microchip se ha convertido en una herramienta fundamental para garantizar la protección de los animales. Este pequeño dispositivo permite relacionar al animal con su responsable legal y facilita su localización en caso de pérdida o abandono.

Además, ayuda a agilizar el trabajo de veterinarios, protectoras y fuerzas de seguridad. Gracias a la identificación, resulta más sencillo devolver un animal a su hogar y detectar posibles situaciones de abandono o maltrato.

La identificación también tiene un papel relevante en materia sanitaria y de seguridad pública, ya que permite mantener un mayor control sobre la población animal y sus registros oficiales.

Pese a ello, todavía existe un importante número de animales fuera del sistema oficial de identificación

En España, uno de cada tres hogares convive con al menos un animal de compañía y actualmente hay más de trece millones registrados, según los datos de las comunidades autónomas.

Sin embargo, distintos estudios reflejan que la identificación sigue siendo insuficiente.

Una investigación elaborada por la Fundación Affinity y el Departamento de Psiquiatría y Medicina Legal de la Universidad Autónoma de Barcelona concluye que solo el 27,7 % de los perros que llegan a centros de acogida tienen microchip.

La situación es todavía más preocupante en los gatos, donde el porcentaje apenas alcanza el 4,3 %. Esto implica que una gran parte de los animales queda fuera del control oficial, dificultando tanto su protección como la gestión de problemas relacionados con la salud pública o el abandono.

Lo que establece la Ley

La Ley 7/2023 deja clara esta obligación. El texto prohíbe expresamente "la comercialización, donación o entrega en adopción de animales no identificados y registrados previamente".

De esta forma, cualquier persona que quiera entregar un animal debe asegurarse antes de que el perro, gato o hurón cuente con microchip y figure correctamente registrado.

La normativa también especifica que no se puede ceder a perros, gatos y hurones con menos de ocho semanas de vida y obliga a formalizar un contrato en las cesiones gratuitas.

En el caso de las adopciones, estas solo pueden gestionarse a través de centros públicos de protección animal o entidades registradas.

Además, el nuevo responsable debe recibir información sobre el estado de salud, los tratamientos y los cuidados necesarios del animal.

Otras prohibiciones

La legislación incorpora también otras medidas destinadas a reforzar el bienestar animal. Entre ellas, prohíbe el sacrificio por motivos económicos, de espacio o por falta de adoptantes.

"La eutanasia solamente estará justificada bajo criterio y control veterinario", recoge la propia ley, que limita esta práctica a casos de sufrimiento irreversible.

Asimismo, la norma veta las mutilaciones con fines estéticos, el uso de collares eléctricos o de castigo y mantener a perros y gatos de forma habitual en terrazas, balcones o vehículos.

También impide dejar solos a los animales durante periodos prolongados. En el caso de los perros, no pueden permanecer sin supervisión más de 24 horas consecutivas.