Playa del Cantal Roig en Calpe.

Playa del Cantal Roig en Calpe. GVA

Vivir

El pueblo español ideal para recorrer a pie: con baños romanos y un peñón impresionante

Sus calles se enredan entre fachadas de colores, escaleras estrechas y rincones que parecen pensados para detener el tiempo.

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Alicante
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Recorrer una ciudad histórica y aprender sobre su pasado, a la vez que dar un paseo por la naturaleza. Este combo de actividades se puede realizar en varias zonas de la provincia de Alicante, ya sea en zonas costeras como de interior.

En este caso en concreto, nos detenemos en la localidad de Calpe, conocida por su impresionante Peñón de Ifach, que asoma en el Mediterráneo y cuyo esplendor se puede contemplar a kilómetros vista.

Existen varias rutas que rodean el peñón de Ifach, teniendo que reservar su entrada para la mayoría de ellas en la página oficial, una medida que se tomó hace unos años para proteger este entorno natural.

Y es que no importa cuántas veces lo mires, pues siempre parece distinto. A primera hora del día, cuando la luz es suave, o al atardecer, cuando el cielo lo envuelve en tonos cálidos, el peñón marca el ritmo visual del pueblo.

Otra zona de la ciudad que invita a ser recorrida es sin duda su casco antiguo. Sus calles se enredan entre fachadas de colores, escaleras estrechas y rincones que parecen pensados para detener el tiempo. Y es que en estas calles no basta con caminar sin rumbo, sino que conviene pararse a mirar puertas antiguas, murales inesperados y balcones que cuentan historias sin necesidad de palabras.

Baños romanos

Pero la belleza de Calpe no se detiene solo en el Peñón de Ifach. Si vas por el litoral, a darte un simple paseo por la playa, te toparás con vestigios de los antiguos baños romanos, un recordatorio silencioso de que este lugar ya era especial hace siglos. No es un museo al uso, sino una pieza integrada en el paisaje cotidiano, como si la historia conviviera con el presente sin hacer ruido.

Recorrer Calpe a pie es, en el fondo, una forma de entenderlo. Desde el paseo marítimo hasta sus calles más escondidas, todo está lo suficientemente cerca como para dejar el coche de lado y dejarse llevar. Y es ahí, en ese ritmo pausado, donde el lugar realmente se revela.

Porque Calpe no es solo un destino de sol y playa. Es un lugar que se camina, se observa y, poco a poco, se queda.