Una de las empleadas encargadas de la elaboración de redes, también conocidas como 'rederas'

Una de las empleadas encargadas de la elaboración de redes, también conocidas como 'rederas' Iván Villarejo

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De un pueblo de Alicante a más de 60 países: las redes que hoy frenan drones en la guerra

La compañía IRC, con sede en Callosa de Segura, diversifica su actividad desde la pesca hasta la industria, el deporte y la seguridad.

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Callosa de Segura
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Desde Callosa de Segura en Alicante se está desarrollando una tecnología silenciosa pero clave en el nuevo escenario global. Internacional de Redes y Cuerdas (IRC) fabrica redes y cuerdas antidrones capaces de proteger desde avenidas hasta infraestructuras críticas frente a posibles ataques.

Lo que comenzó como una empresa ligada a la tradición local del cáñamo y las redes de pesca se ha transformado en un actor internacional con presencia en más de 60 países.

Actualmente, sus soluciones van mucho más allá del mar, ya que llegan al deporte, la industria o la construcción, pero sobre todo destacan en el ámbito de la defensa.

Con más de 150 empleados y más de 25 años de trayectoria, IRC mantiene intacta su apuesta por el territorio. Su producción sigue concentrada en Alicante, apoyándose en una mano de obra local altamente especializada.

El director comercial de la compañía, Juan Luis Antón, explica a EL ESPAÑOL de Alicante que IRC nace en 1997 de la mano de su actual gerente, Manuel Marcos, junto a su mujer. En sus inicios, la empresa centra su actividad en redes de pesca y cordelería, en una zona con fuerte tradición en este sector.

Con el paso de los años, el negocio se diversifica hasta abarcar distintas líneas como pesca, seguridad en construcción, deporte o redes industriales. Sin embargo, es la defensa la que marca el salto más significativo en los últimos años.

El director comercial de Internacional de Redes y Cuerdas (IRC), Juan Luis Antón.

El director comercial de Internacional de Redes y Cuerdas (IRC), Juan Luis Antón. Iván Villarejo

Redes contra drones

La incursión en este sector comienza casi de forma natural. IRC empieza fabricando grandes jaulas de red para proteger al público en competiciones de drones en Estados Unidos y Europa. A partir de ahí, la tecnología evoluciona hasta convertirse en una solución real frente a amenazas.

Actualmente, sus redes se utilizan para proteger infraestructuras críticas como hospitales, reservas de petróleo o grandes espacios urbanos."No existe un medio tan económico y tan eficaz para parar drones que redes", asegura Antón.

El crecimiento de esta línea no responde tanto a la cercanía de conflictos, sino al cambio en la forma de combatir. Los drones se han convertido en una herramienta clave, y las redes emergen como una respuesta simple, pero altamente efectiva.

En IRC trabajan más de 150 personas

En IRC trabajan más de 150 personas Iván Villarejo

Una de las claves del éxito de IRC es su capacidad de adaptación. La empresa diseña soluciones completamente personalizadas en función de las necesidades de cada proyecto, utilizando materiales de alta resistencia como polietileno, nylon, poliéster o Dyneema.

Estas redes están preparadas para soportar condiciones extremas, incluyendo la exposición prolongada al sol gracias a tratamientos contra rayos ultravioleta. Antón lo explica con una comparación muy gráfica: "No es muy diferente parar drones que parar atunes que pueden llegar a pesar 400 o 500 kg".

Además de la protección frente a drones, la línea de defensa incluye sistemas anti-intrusión, redes de camuflaje, contención de infraestructuras, protección perimetral y soluciones para entornos portuarios o aeroportuarios.

Más allá del desarrollo técnico, en IRC hay una clara conciencia del impacto de su trabajo. "Nos gusta pensar que estamos colaborando en salvar vidas, tanto de civiles como de proteger espacios clave", afirma el director comercial.

En este sentido, la experiencia de trabajadores procedentes de zonas en conflicto también ha influido en el desarrollo de sus productos. La empresa cuenta con empleados ucranianos desde el conflicto del Donbás, lo que ha aportado conocimiento directo sobre necesidades reales en escenarios de riesgo.

Una gran familia

IRC opera principalmente como empresa B2B, suministrando redes semielaboradas o grandes volúmenes de material a talleres y rederías de todo el mundo, que son quienes adaptan el producto final.

Otra de las empleadas de IRC en Callosa.

Otra de las empleadas de IRC en Callosa. Iván Villarejo

Esto permite que sus soluciones estén presentes en ámbitos muy diversos, desde hangares de aviones hasta instalaciones deportivas de primer nivel.

Pese a su expansión internacional, la empresa mantiene su compromiso con Callosa de Segura. Su objetivo es seguir creciendo desde su municipio, apostando por el talento local como uno de sus principales activos.

De hecho, una de las empleadas comenta a este diario que IRC es como "una gran familia" en la que todo el mundo se conoce, ya que la mayoría de trabajadores son del municipio. "Cuando alguien se casa, la mitad de la plantilla se va de boda, y cuando alguien fallece, la mitad se va de funeral", dice bromeando.

Innovación y sostenibilidad

La compañía también mira al futuro con una apuesta clara por la innovación. IRC trabaja ya en la incorporación de inteligencia artificial tanto en sus procesos productivos como en el área comercial.

En paralelo, mantiene un fuerte compromiso con la sostenibilidad. Ha sido pionera en la obtención de certificaciones ISO 9001 e ISO 14001 y ha desarrollado soluciones innovadoras con materiales naturales.

Además, ofrece programas de reciclaje para reutilizar redes usadas y darles una nueva vida útil. "Somos la única empresa a día de hoy capaz de fabricar redes con productos naturales biodegradables, como puede ser el basalto o algodón", explican desde IRC.

Lejos de las grandes capitales industriales, IRC ha construido desde Callosa de Segura un auténtico imperio empresarial con raíces familiares. Lo que comenzó como un pequeño negocio ligado a la tradición local ha crecido hasta convertirse en una compañía con presencia en más de 60 países, capaz de competir en mercados internacionales sin perder su esencia.

"Nuestro objetivo es seguir ampliando nuestras instalaciones dentro del municipio y, por supuesto, contando con lo que pensamos que es indispensable, que es la mano de obra local", concluye el director comercial.