La Laguna Rosa de Torrevieja.
Parece México pero es Alicante: el magnífico paisaje rosa sacado de un sueño a 1 hora de la ciudad
En los dos casos, el agua adquiere ese tono rosado tan característico gracias a la elevada concentración de sal y a la presencia de microorganismos como la microalga Dunaliella salina
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A veces no hace falta cruzar el océano para encontrar paisajes que parecen sacados de otro continente. A apenas una hora de Alicante existe un lugar que, a primera vista, podría confundirse fácilmente con uno de los paisajes más famosos de México.
Se trata de la Laguna Rosa de Torrevieja, una de las joyas naturales más sorprendentes de la provincia. Este enclave, situado dentro del Parque Natural de las Lagunas de La Mata y Torrevieja, ofrece un espectáculo visual que recuerda inevitablemente a Las Coloradas, en la Península de Yucatán, México, conocidas en todo el mundo por sus impresionantes aguas rosadas.
El parecido entre ambos lugares es sorprendente. En los dos casos, el agua adquiere ese tono rosado tan característico gracias a la elevada concentración de sal y a la presencia de microorganismos como la microalga Dunaliella salina, que produce pigmentos rojizos.
Las Coloradas, en la Península de Yucatán, México.
Y es que cuando la luz del sol incide con fuerza, el agua puede pasar de un suave tono pastel a un rosa intenso que parece sacado de un sueño.
La Laguna Rosa de Torrevieja forma parte de una de las explotaciones salineras más importantes de Europa. Durante siglos, la sal ha marcado la historia y la economía de la zona, creando además este fenómeno natural tan singular que hoy atrae a visitantes, fotógrafos y curiosos durante todo el año.
Además, la laguna rosa es hoy uno de los principales atractivos turísticos que tiene Torrevieja, una ciudad que no deja de crecer y atraer a todo tipo de turistas.
Al igual que ocurre en Las Coloradas, el color no siempre es el mismo. La intensidad varía según la temperatura, la evaporación y la concentración de microorganismos, por lo que hay días en los que el rosa se vuelve especialmente vibrante, convirtiendo el paisaje en un auténtico espectáculo natural.
Pero lo que hace aún más especial a este lugar es su entorno. Alrededor de la laguna se extiende un paisaje abierto, de horizontes amplios, salinas y caminos naturales por los que es posible caminar o recorrer en bicicleta mientras se observan aves como flamencos, que también contribuyen a esa estética casi tropical del lugar.
Así, sin salir de la provincia de Alicante, es posible descubrir un paisaje que parece transportarnos directamente a México. Un rincón inesperado donde la naturaleza demuestra que, a veces, los destinos más sorprendentes están mucho más cerca de lo que imaginamos.