Raquel y su hija de 10 años residen junto a sus mascotas en un piso en El Campello.

Raquel y su hija de 10 años residen junto a sus mascotas en un piso en El Campello. Iván Villarejo

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Raquel Rodríguez, la pionera de Bollywood en problemas por la subida del alquiler un 50%: hay 630.000 en España como ella

A esta mujer se le ha terminado el contrato de arrendamiento que firmó en pandemia; cinco años después, no puede hacer frente a la subida de precios.

Más información: Alicante, segunda capital detrás de Madrid, donde más ha crecido el alquiler desde febrero de 2025: hasta un 9%

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Miles de familias viven con angustia los últimos meses de su contrato de alquiler. Este 2026 finalizan algo más de 630.000 contratos en España, la mayoría firmados en 2021 con una duración de cinco años, según datos del Ministerio de Consumo elaborados a partir del Panel de Hogares de la Agencia Tributaria.

La situación también afecta de lleno a la Comunitat Valenciana. En esta autonomía se calcula que hay unos 62.523 contratos que vencerán entre 2026 y 2027, lo que impacta directamente en más de 155.000 personas que deberán renegociar su alquiler o buscar una nueva vivienda en un mercado cada vez más tensionado.

Muchos propietarios ya han comunicado a sus inquilinos que no renovarán los contratos. Otros sí lo harán, pero aplicando subidas importantes que en algunos casos se acercan al 50%. En ese escenario, encontrar un nuevo piso se ha convertido en una carrera de obstáculos, especialmente para perfiles vulnerables como jóvenes o madres solteras.

Es el caso de Raquel Rodríguez, madre de una niña de diez años que reside en El Campello. Su casera le pidió inicialmente duplicar el alquiler del piso en el que vive, pasando de 600 a 1.200 euros mensuales.

Finalmente, tras la mediación del Sindicat de Vivenda de Carolines, ha logrado firmar una prórroga de un año por 800 euros. "No me quedaba otra porque si no era empezar a buscar, y una lo que quiere es tener una tranquilidad, sobre todo por la niña", explica.

Rodríguez es natal de Madrid. Se dedica al baile, y fue una de las pioneras en España con la danza Bollywood. Llegó a la provincia de Alicante a finales de 2019 tras abandonar la capital, huyendo precisamente de la presión inmobiliaria. "En esa época pagaba 450 euros, pero el casero quería subirme a 900 €", según ha relatado a EL ESPAÑOL de Alicante.

La bailarina decidió empezar de cero en la costa alicantina, después de pedir ayuda en redes sociales y como consejo de una amiga que ya vivía aquí. Durante el confinamiento llegó a compartir una habitación por 480 euros mensuales junto a su bebé y sus gatos.

Perfil de 'morosa'

Hoy trabaja por las mañanas con contrato indefinido en una administración de fincas y por las tardes da clases de baile. Sumando sus ingresos y una pequeña parte del Ingreso Mínimo Vital por tener a una menor a su cargo, ronda los 1.500 euros al mes.

A pesar de contar con ingresos estables y de no haber faltado nunca a un pago, asegura que el mercado inmobiliario la descarta automáticamente cuando intenta buscar otro piso.

Raquel junto a uno de sus tres gatos

Raquel junto a uno de sus tres gatos Iván Villarejo

"Ni te voy a enseñar el piso porque tienes el perfil de morosa", le dijo directamente un agente inmobiliario al saber que es madre soltera.

Según denuncia, muchas agencias exigen ingresos mínimos de entre 2.500 y 3.000 euros mensuales para alquilar viviendas que rondan los 800 euros. "Ese es el problema ahora mismo, mucho más incluso que las mascotas, que tengo una menor a mi cargo", lamenta.

Incluso estuvo a punto de firmar un contrato durante las pasadas Navidades, pero la propietaria terminó echándose atrás. "Tú imagínate si pasa algo para echarla con una niña", le advirtieron a la propietaria desde su entorno.

El esfuerzo económico que realiza tampoco se corresponde con la calidad de su vivienda actual. El piso por el que paga 800 euros en El Campello no tiene vistas al mar, ni garaje ni piscina, y además sufre problemas de plagas de cucarachas al estar situado encima de la cocina de un restaurante.

Comprar una vivienda tampoco es una opción. El elevado coste del alquiler le impide ahorrar los más de 30.000 euros que necesitaría para afrontar la entrada de una hipoteca o acceder a una vivienda social.

Mientras tanto, Raquel intenta mantener la calma por el bienestar de su hija, que ya es plenamente consciente de la situación.

La profesora de danza confía en que el verano le permita conseguir más alumnas en sus clases frente al mar y así mejorar sus ingresos. "Si llega la fecha y me encuentro en las mismas, pues veremos", concluye.

El caso de Sarah e Iñaqui

El caso de Raquel no es el único. Sarah Sainz e Iñaqui Alonso viven desde hace siete años en un antiguo edificio de la calle San Carlos, muy cerca del centro cultural de Las Cigarreras, en Alicante. Pagan 500 euros de alquiler por una vivienda propiedad de una empresa que posee otros pisos.

Ese precio ha sido asumible para la pareja porque solo pueden contar con el sueldo de Iñaqui, que trabaja en el sector audiovisual. La situación se complica especialmente por el estado de salud de Sarah.

Sarah e Iñaqui pagan 500 € por un piso en la calle San Carlos.

Sarah e Iñaqui pagan 500 € por un piso en la calle San Carlos. A.R.

La mujer ha sido trasplantada dos veces de riñón y, en el segundo trasplante, el propio Iñaqui fue el donante. Las secuelas de su enfermedad le han dejado una discapacidad reconocida y limitaciones importantes en su vida diaria.

Por ese motivo, no pueden mudarse a cualquier lugar. Sarah necesita vivir cerca de un hospital especializado en trasplantes por si su situación médica se complica.

De momento, los propietarios no les han comunicado que deban abandonar la vivienda. Sin embargo, sí les han trasladado en alguna ocasión que "es que claro, pagaban muy poco, que eso era un alquiler de renta antigua".

La incertidumbre mantiene a la pareja en estado de alerta. Según explican, la presión de la situación ha provocado que Sarah sufra ataques de pánico y otros problemas, algo que empeora su delicado estado de salud.

Aun así, destacan el apoyo que están recibiendo por parte de los colectivos de vivienda de la ciudad. La pareja agradece especialmente la ayuda del Sindicato Norte y del Sindicato de Carolinas, que les están asesorando y acompañando durante todo el proceso, actuando también como intermediarios en algunos momentos.

La visión del sector

Desde EL ESPAÑOL de Alicante también hemos hablado con el presidente de Agrupación de Inmobiliarias de Alicante (Inmoadal), Julián de la Peña, que explica que la situación es muy desigual entre propietarios.

Según señala, muchos han optado por mantener a sus actuales inquilinos, aunque aplicando pequeñas subidas de precio.

"En muchos casos prefieren conservar al inquilino que ya tienen. Pueden pedir 200 o 300 euros más, pero tienen que preocuparse de quién puede pagar eso y si merece la pena".

El experto añade que especialmente los propietarios que ya tenían alquileres cercanos al precio de mercado suelen optar por renovar los contratos ante la incertidumbre de introducir a nuevos arrendatarios.