Marta Gutiérrez, junto con los limones de La Limoneta.

Marta Gutiérrez, junto con los limones de La Limoneta. La Limoneta

Vega Baja

Marta, la agricultora que dejó el turismo por el tractor y a la que han robado 5.000 kg de limones: "Es muy frustrante"

La creadora de La Limoneta sufrió un asalto este verano que le ocasionó pérdidas de más de 2.500 euros.

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Alicante
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Además de hacer frente al incremento de los combustibles, las estrictas medidas europeas, la competencia feroz de terceros países y las inclemencias meteorológicas, los agricultores del campo alicantino están expuestos a robos que pueden arruinar campañas en cuestión de minutos.

Los robos en cosechas se han convertido silenciosamente en uno de los mayores desafíos del sector. Si bien la subida del combustible aprieta paulatinamente los márgenes, un asalto puede echar por tierra el esfuerzo de todo un año en una noche.

Uno de los últimos casos en la provincia es el de Marta Gutiérrez, una agricultora especializada en el cultivo del limón que una mañana descubrió cómo unos asaltantes se habían llevado este pasado verano más de 5.000 kg de limones de su plantación, ubicada en el municipio de Los Montesinos.

El robo masivo en la explotación familiar de la agricultora es el enésimo episodio de delincuencia en el campo por ladrones que buscan el producto con mejor precio en cada ocasión, ya sea el limón, la naranja o, ahora, los depósitos de combustibles.

"Como los limones no cotizaban demasiado alto pero había algo de escasez, tenían medidos nuestros movimientos. Aprovecharon un fin de semana de muchísimo calor y entraron de noche. Dejaron marcadas las huellas de la furgoneta y sus pisadas. Al día siguiente, cuando fuimos a revisar los árboles, vimos las marcas y comprobamos que nos faltaba una estimación de 5.000 kilos de limones", recuerda.

En su plantación, de cerca de 400.000 kilos, Marta cultiva dos variedades de limón: la Fino (de otoño e invierno) y la Verna (de primavera y verano, que fue la que robaron).

"El limón cotizaba a unos 50 o 55 céntimos el kilo, por lo que la pérdida directa del fruto fue de unos 2.500 euros. Si sumas los 3.000 euros que costó la valla más el producto robado, la pérdida fue total", lamenta la agricultora.

El presidente de la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores de Alicante (Asaja), José Vicente Andreu, sostiene que esta problemática es frecuente entre los asociados, generando pérdidas de decenas de miles de euros año tras año.

"Roban en función de cómo vayan los precios. En junio el limón se pagaba bien y lo robaron. Ahora, cuando detectan que he comprado gasoil entran y te asaltan", asegura.

"Puedes poner cámaras o alarmas, pero en el tiempo que tardas en llegar a la finca ya han actuado", indica.

Agricultora novel

Marta tan solo lleva tres años en el campo y ha descubierto por la fuerza la cara más amarga del sector tras hacer frente a una gran plaga, las restricciones europeas, la competencia desleal y, ahora, al robo masivo.

Dejó su carrera en el sector turístico para lanzarse al campo tras años con la idea rondando en la cabeza.

"La explotación proviene de la familia de mi marido. Siempre habíamos querido dedicarnos a esto, pero por miedo manteníamos nuestros empleos, hasta que decidimos dar el paso", comenta.

Marta señala que antes de lanzarse estuvo muchos años en el sector turístico, trabajando en un resort con hotel y campo de golf.

"Como el mundo comercial es duro y teníamos un negocio familiar del que en teoría se podía vivir con más tranquilidad, me lancé", resume.

Fue entonces cuando fundó oficialmente La Limoneta para dar continuidad a unos limones con más de 50 años de historia.

Los frutos de La Limoneta son reconocidos por combinar calidad con una atractiva apariencia. Sin embargo, la empresa ha tenido que afrontar en su corta vida duros reveses a un modelo de negocio ya castigado de por sí por factores externos.

"Justo el primer año que empecé sufrimos una plaga de una arañita que deja una marca negra en la piel del limón. El fruto por dentro estaba impecable, pero solo por eso nos rechazaron la mitad de la cosecha en un año en el que, además, los precios cayeron en picado. Es muy frustrante", apunta.

Reconoce que "fue un bofetón muy duro para empezar, pero ahí seguimos porque es un proyecto familiar al que le estamos poniendo todo el empeño".

Y ese esfuerzo, pese al último robo, está teniendo su recompensa, pues han ampliado en extensión y producción la plantación familiar.

Con todo, Marta busca mostrar el lado bonito del campo en redes sociales, donde se encarga de divulgar todo el trabajo que hay detrás de los cultivos con la pasión por la tierra que la caracteriza para romper "con la imagen triste y enfadada del agricultor que solemos ver en las noticias".