Ivanna, en un parque en Torrevieja.

Ivanna, en un parque en Torrevieja. Laurine Maurice

Vega Baja

Ivanna huyó de Ucrania sola con 23 años para llegar a Torrevieja: "La guerra te enseña que no puedes planear el futuro"

Habla ucraniano, ruso, inglés, alemán y ahora también español, por lo que conocimientos en alemán le hicieron plantearse irse a Alemania, pero finalmente se decantó por España.

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Alicante
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A los 25 años, Ivanna Brik habla con una madurez que parece fruto de toda una vida.

Cuando recuerda los dos años que pasó en Ucrania tras el inicio de la invasión rusa hace 4 años, su voz se entrecorta: "No siento que los haya vivido. En ese tiempo solo buscas dónde esconderte o cómo proteger a tu familia. Ves cosas tan horribles que tu mente entra en modo supervivencia".

En 2024, con 23 años, tomó una decisión que cambiaría su destino y escapó sola a España. Al principio, no quería dejar a su familia, pero esta última fue quien la "obligó" a irse.

"Mis padres me dijeron que aquí no tenía futuro y que debía pensar en mí y probar suerte en otro país", asegura.

Había perdido su empleo en marketing y el futuro parecía detenido. "Todo era incertidumbre. Vivir una guerra te enseña que no puedes planificar nada, porque mañana todo puede cambiar".

Ivanna habla 4 idiomas; ucraniano, ruso, inglés, alemán y ahora también español. Sus conocimientos en alemán le hicieron plantearse irse a Alemania, pero finalmente se decantó por España al tener a una amiga que ya residía en Torrevieja.

Así, desde su ciudad natal, emprendió un viaje de varios días que la llevó finalmente hasta la ciudad de la sal donde empezó una nueva vida lejos del ruido de las sirenas y los refugios antibombas.

Un nuevo comienzo

La joven recuerda su llegada con una mezcla de sorpresa y alivio. "Nunca había estado en España y no sabía nada acerca de este país más allá de unas canciones de Rosalía", confiesa entre risas.

"No sabía qué esperar, pero me encontré con gente muy amable, dispuesta a ayudar. Sentí que, por fin, estaba en un lugar donde la vida seguía", asegura.

Hoy vive sola en un estudio cerca de la costa, pero a su llegada fue su amiga quien la acogió en su casa hasta encontrar su propia vivienda, trabajo y empezar su nueva vida. "Estoy muy agradecida", se sincera.

Hoy Ivanna trabaja en Alegría, una agencia inmobiliaria internacional con sede en Torrevieja. "Fue una suerte encontrar este empleo. Hablan varios idiomas, y eso me ayudó a integrarme. Al mismo tiempo, empecé a aprender español con cursos en línea para ucranianos, poco a poco. Me encanta cómo suena el idioma", asegura con una sonrisa.

Integrarse

Torrevieja, con su mezcla de residentes de 127 nacionalidades, se convirtió en el refugio perfecto para recomenzar. En su barrio conviven familias españolas, británicas, rusas y ucranianas.

"Aquí se siente una comunidad viva. Me gusta que la gente disfrute, que salga, que hable. En Ucrania la guerra nos quitó eso. Aquí parece que la vida late en cada esquina", dice Ivanna, sonriendo.

Entre la nostalgia y la esperanza

El año pasado, su madre pudo visitarla por primera vez. "Se sorprendió mucho, le pareció un país precioso. Dijo que ahora se siente feliz por saber que estoy en un lugar seguro", cuenta Ivanna con ternura.

A lo largo de la conversación, Ivanna reflexiona: "La guerra te roba la tranquilidad y te enseña a no hacer planes. Hoy solo espero que mi familia esté a salvo. Yo estoy agradecida de tener estabilidad aquí, pero no dejo de mirar hacia mi casa con nostalgia".

Mientras está sentada en la terraza de un bar en Torrevieja desde el que se escuchan risas de vecinos, siente una paz que creía perdida. "Me gusta que aquí la gente viva con alegría. Quizá por eso aprendí a valorar más las pequeñas cosas".