El ministro Pablo Bustinduy sobre una ilustración de jubilados en Benidorm.

El ministro Pablo Bustinduy sobre una ilustración de jubilados en Benidorm. Generada por IA

Turismo

Así agoniza el Imserso en la Comunitat Valenciana mientras despegan los programas sénior privados

El programa nacido en 1985 para facilitar vacaciones baratas a los mayores y salvar empleo en temporada baja se desangra entre costes disparados, opacidad política y fuga de hoteles.

Más información: Los jubilados que viajan con el Imserso alzan la voz y denuncian los fallos del servicio

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El Imserso agoniza en la Comunitat Valenciana. Los hoteles renuncian al programa por los altos costes que ya no cubren, el tradicional usuario ha cambiado de perfil y es más exigente, y la nefasta gestión política de los ministerios dirigidos por Sumar-Podemos se ha vuelto tan ineficiente como opaca. Los programas sénior del sector privado se han erigido como verdadera alternativa de viaje para los mayores.

El programa de viajes del Imserso nació en 1985 como una herramienta pionera de envejecimiento activo y cohesión social. Estaba pensada para que los mayores con menos recursos pudieran viajar y, al mismo tiempo, para que los hoteles mantuvieran empleo en temporada baja.

Durante décadas, especialmente en destinos como Benidorm, los establecimientos llegaron a reservar hasta el 80% de su capacidad para estos paquetes subvencionados fuera de los meses punta. Hoy, sin embargo, la foto ha cambiado por completo: apenas una treintena de hoteles valencianos participan en el programa y muchos prefieren cerrar meses enteros antes que perder dinero con las tarifas oficiales: entre 24-27 euros por persona y día para el hotel.

La moción presentada en el Senado por el alicantino Agustín Almodóbar (PP) describe a la perfección la situación. Existe una brecha entre el diseño original del programa y su funcionamiento actual. Más de cuatro millones de mayores están inscritos en el Imserso, pero la oferta se mantiene estancada en torno a las 880.000 plazas por temporada, lo que dispara la frustración de los usuarios y la sensación de falta de equidad en el acceso.

Al mismo tiempo, los costes laborales, energéticos, de alimentación y de mantenimiento se han disparado sin que las condiciones económicas del programa se hayan actualizado “de forma suficiente”, lo que sitúa a muchos hoteles en una posición “económicamente insostenible”. En la Comunitat Valenciana el sector advierte de que la cifra oculta un repliegue silencioso: menos plazas, menos habitaciones y una apuesta creciente por otros segmentos más rentables.​

Desde Hosbec, la patronal hotelera de referencia en la Comunitat Valenciana, el diagnóstico es especialmente contundente. “La hoja de ruta de Sumar-Podemos con el Imserso es dejarlo morir de inanición”, afirma Nuria Montes, secretaria general de la asociación.

A su juicio, “los sucesivos gobiernos de Pedro Sánchez no han modernizado ni la operativa ni los planteamientos del programa del Imserso, por lo que lo están dejando morir”, hasta el punto de que “en la Comunitat Valenciana está muy devaluado y ya son muy pocos hoteles los que entran en el programa, alrededor de 30”.

Montes subraya que antes de los cambios políticos “se reunían con el sector cada dos meses y daban datos semanales, hotel por hotel”, mientras que “desde que se le dio el programa a un Ministerio dirigido por Podemos-Sumar la opacidad ha sido total y son muy poco permeables a los consejos del sector”.

Esa falta de interlocución llega, además, acompañada de decisiones que el sector considera abiertamente disuasorias. “Todas las novedades, por ejemplo la de 100 euros más caro el segundo viaje, no hacen sino perjudicar el programa”, denuncia Montes, en referencia al suplemento que se aplica desde el segundo paquete contratado en una misma campaña.

El propio Imserso reconoce que, desde 2025-2026, se han introducido suplementos de 100 euros tanto en temporada alta como a partir del segundo viaje, lo que encarece notablemente la experiencia para los pensionistas más activos. Mientras, los precios oficiales siguen situando estancias de ocho días en torno a 224 euros y los paquetes más largos con transporte por encima de los 300 euros, cantidades que, según los hoteleros, no cubren el coste real del servicio.

Nuevo perfil

En paralelo al desgaste del modelo público, el mercado ha ido perfilando un nuevo tipo de viajero sénior que se aleja del patrón para el que se diseñó el programa en los años ochenta. “El perfil de los solicitantes ha cambiado completamente”, resume Montes. “Ahora las pensiones medias se sitúan en torno a 1.800-1.900 euros, y en la mayoría de casos hay dos pensiones en la unidad familiar, no como antes”, explica, lo que configura un público con más poder adquisitivo, más experiencia viajera y con expectativas más elevadas en cuanto a destinos, hoteles y prestaciones.

Esos mayores “han viajado mucho, buscan destino, hotel y prestaciones, por lo que prefieren los programas que hay en el mercado libre, programas sénior de más calidad, más baratos y originales” que los del Imserso. La consecuencia en la Comunitat Valenciana es clara: proliferan los paquetes sénior comerciales, con precios ajustados y productos más personalizados, que compiten con ventaja frente a un programa estatal rígido, opaco y poco atractivo para el nuevo jubilado.

El impacto en el tejido hotelero valenciano va más allá de una mera discusión tarifaria. Distintas organizaciones empresariales llevan años advirtiendo de que, con las tarifas actuales, “la pernoctación del programa del Imserso resulta poco o nada rentable, llegando en muchos casos a situarse el coste real de generar una plaza por encima de los ingresos percibidos por cada usuario”.

Montes lo concreta desde la trinchera de la gestión diaria: “No se están cubriendo las ventas y la mayor parte de hoteles se han salido. Tanto, que prefieren cerrar durante meses a perder dinero con el programa Imserso”. El caso de Benidorm es paradigmático: los hoteles que hace unos años reservaban hasta el 80% de sus habitaciones para el programa ahora, quienes siguen dentro, apenas destinan “10 o 15 habitaciones de forma testimonial”, mientras otros han abandonado directamente las listas oficiales.