Imagen de stock de una mujer trabajando en la construcción.

Imagen de stock de una mujer trabajando en la construcción. iStock

Economía

Las empresas valencianas encaran el tercer trimestre con más optimismo, pero sin impulso en la contratación

El índice de confianza empresarial sube un 2,6% en el tercer trimestre, con especial tirón en Alicante y en transporte y hostelería, aunque el empleo sigue sin despegar.

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La confianza empresarial ha arrancado el tercer trimestre de 2026 con una mejora moderada en la Comunitat Valenciana. Según datos del Portal Estadístico de Generalitat Valenciana el índice de confianza empresarial armonizado sube un 2,6% respecto al trimestre anterior, una evolución que confirma un clima algo más favorable entre los responsables de los establecimientos, aunque sin borrar del todo las dudas que persisten sobre la marcha de la actividad, el empleo y la evolución de los precios.

El dato más significativo no es solo que el indicador avance respecto a periodos anteriores, sino que lo hace en un contexto de mejoras desiguales por territorios, sectores y tamaños empresariales. Y es que el tamaño medio de las empresas en la Comunitat sigue siendo un lastre para el despegue definitivo de la actividad empresarial.

Las expectativas para el trimestre que comienza mejoran con claridad respecto al segundo trimestre. El 23,9% de los gestores de establecimientos cree que su negocio evolucionará favorablemente, frente al 16,6% que prevé un comportamiento desfavorable. El 59,5% restante considera que la situación será normal, una proporción todavía mayoritaria que sugiere prudencia más que euforia.

El saldo entre respuestas optimistas y pesimistas se sitúa en 7,3 puntos, muy por encima de los 1,5 puntos del trimestre anterior. Ese salto resulta relevante porque indica una recuperación del tono empresarial después de un trimestre mucho más plano, aunque todavía lejos de los niveles más altos registrados en ejercicios precedentes.

También mejora la valoración sobre el trimestre ya finalizado. Un 25,6% de los empresarios califica la marcha de su negocio como favorable, mientras que un 15,6% la considera desfavorable. El saldo de situación alcanza así los 10 puntos, frente a los 5,1 del trimestre anterior. La lectura conjunta de situación y expectativas dibuja un escenario de recuperación moderada, donde la confianza repunta, pero sin convertir ese repunte en un cambio de ciclo claramente expansivo. Más bien parece una consolidación de la actividad en un entorno menos incierto que el del trimestre previo.

La mejora, sin embargo, no se reparte por igual. Por sectores, el comportamiento más dinámico se observa en transporte y hostelería, con un aumento del 9,8% en el índice de confianza, muy por delante del resto. Industria también mejora, con un 2,8%, seguida de comercio, con un 1,9%, y construcción, con un 0,8%.

El único sector que retrocede es otros servicios, que cae un 1,8%. Este reparto es importante porque apunta a una recuperación impulsada sobre todo por actividades vinculadas al consumo, la movilidad y el turismo, mientras que otros ámbitos muestran una evolución mucho más contenida. No es un avance homogéneo, sino una suma de comportamientos distintos que reflejan la diversidad del tejido económico valenciano.

El tamaño de las empresas también marca diferencias, aunque en este caso ninguna tipología reduce su confianza. Los establecimientos con menos de 10 asalariados lideran la mejora con un 4,0%, seguidos por los de 200 a 999 trabajadores, con un 3,3%, y por los de entre 50 y 199, con un 2,2%. Los de más de 1.000 asalariados avanzan un 1,1%, mientras que el crecimiento más moderado se registra en las empresas de 10 a 49 asalariados, con solo un 0,8%.

Esta evolución sugiere que la confianza mejora en todo el tejido productivo, pero con más intensidad en la microempresa y en algunas compañías medianas y grandes, lo que puede deberse tanto a la estacionalidad como a la distinta capacidad de adaptación de cada segmento.

Alicante a la cabeza

En el plano territorial, la provincia de Alicante destaca con mucha claridad. Su índice de confianza empresarial crece un 6,0% respecto al trimestre anterior, muy por encima de la media autonómica. València también mejora, aunque de forma mucho más suave, con un 1,7%, mientras que Castelló registra una caída del 1,0%.

Esta diferencia provincial ofrece una de las claves más interesantes del informe, porque rompe cualquier lectura uniforme de la economía valenciana. Alicante aparece como la locomotora del trimestre, València avanza con moderación y Castelló queda descolgada. Para una información periodística, este contraste permite introducir una perspectiva territorial muy útil, sobre todo si se quiere conectar el dato con la realidad económica de cada provincia.

En materia de empleo, el informe introduce el principal freno a la lectura optimista. Solo el 13,6% de los empresarios prevé aumentar plantilla en el tercer trimestre, mientras que el 14,3% anticipa una reducción. El 72,1% cree que el empleo se mantendrá estable. El saldo resultante es de -0,7 puntos, todavía negativo, aunque ligeramente mejor que el -0,1 del trimestre anterior.

El dato confirma que la mejora de confianza no se traduce aún en un impulso claro de la contratación. Las empresas se muestran algo más seguras sobre su actividad, pero no lo suficiente como para anticipar una expansión del empleo. Ese contraste es, probablemente, una de las claves más informativas del documento.

Los precios aportan otro elemento de análisis. El 19,5% de los gestores cree que subirán, el 6,0% piensa que bajarán y el 74,5% espera estabilidad. El saldo se reduce hasta 13,5 puntos, bastante por debajo de los 25,7 del trimestre anterior. Esto indica una moderación notable en las expectativas de precios, que puede interpretarse como una relajación de las tensiones inflacionistas percibidas por las empresas. Aun así, la cifra sigue siendo positiva y muestra que una parte relevante del tejido empresarial todavía espera aumentos.

Por último, la industria ofrece una imagen de capacidad productiva que también sugiere cautela. El porcentaje de establecimientos que prevé trabajar por debajo del 40% de su capacidad sube al 11,9%, frente al 7,6% del trimestre anterior, mientras que el 14,4% espera utilizar más del 90% de su capacidad, ligeramente por debajo del 15,3% registrado en el trimestre anterior. El mensaje es nítido: hay margen de actividad, pero no un salto generalizado de intensidad productiva.