Alejandra Quereda toma un selfi con el equipo que dirige tras la victoria en Alemania.

Alejandra Quereda toma un selfi con el equipo que dirige tras la victoria en Alemania. Alejandra Quereda

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El renacer de la gimnasia rítmica, Alejandra Quereda rompe 35 años de sequía: "Hay que saber aguantar la presión"

La seleccionadora alicantina analiza el histórico oro mundial conseguido en Fráncfort y las claves de un equipo que ha sabido volver a la cima del podio.

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Alicante
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Desde el Centro de Alto Rendimiento en Madrid, con la maleta a medio hacer para los próximos Juegos del Mediterráneo y el eco de los himnos todavía resonando, Alejandra Quereda saborea un triunfo que ya es parte de la historia del deporte español. España ha vuelto a lo más alto del podio en un Mundial de gimnasia rítmica, una gesta que no se repetía desde 1991.

"La verdad que es un éxito histórico", confiesa la seleccionadora nacional, aún asimilando el alcance de lo logrado en Fráncfort. "Llegábamos con el objetivo de poder asegurar esa plaza olímpica por anticipado y no solo conseguimos eso, sino que además lo hicimos siendo campeonas del mundo, algo que no se conseguía hace 35 años".

Para Quereda, nacida en 1992, este hito trasciende lo puramente deportivo. "Es un gran orgullo, una alegría inmensa, una satisfacción enorme al trabajo bien hecho y la recompensa a tantas horas de esfuerzo y de sacrificio", afirma la alicantina, destacando que los resultados no siempre llegan de forma inmediata a pesar de la entrega.

El camino hacia este oro mundial estuvo precedido por un rotundo éxito en Bulgaria, donde el equipo español ya logró tres codiciadas medallas de oro. "Llegar este año al Campeonato de Europa con la presión de condición de posibles favoritas y revalidar el triplete de oro fue algo totalmente increíble", explica la seleccionadora a EL ESPAÑOL.

Sin embargo, el Mundial celebrado este agosto en Alemania presentaba un desafío psicológico añadido al ser el equipo a batir. "Llegar sabiendo que el resto de equipos observan, que eres inspiración para muchos y que tienes la posibilidad de estar entre los mejores, genera cierta presión", admite Alejandra, subrayando que han trabajado intensamente para saber "aguantar bajo presión" en los últimos meses.

Esa templanza se demostró sobre el tapiz, incluso cuando el ejercicio no fue milimétrico. Quereda valora especialmente que sus gimnastas sean capaces de "solventar cualquier imprevisto" y continuar siendo valientes. Para ella, ver esa reacción "nos da garantías para poder afrontar nuevos retos y para saber que la capacidad de reacción está ahí".

La superioridad técnica del conjunto español quedó patente en las puntuaciones, logrando una ventaja de dos puntos sobre Japón, medalla de plata. "Fuimos capaces de competir sin caídas y sin fallos grandes, lo que nos ayudó a tener unas puntuaciones de ejecución altas", detalla Quereda, añadiendo que su equipo cuenta con las notas de partida en dificultad más elevadas.

Más allá de la técnica, Alejandra Quereda insiste en la vertiente emocional de su disciplina. "Buscamos mostrar al mundo una gimnasia especial, diferente, que llegue al corazón del público y de las jueces", explica sobre la cuidada selección musical y coreográfica. "Al final, creo que es algo muy diferenciador de la gimnasia rítmica, un deporte que más que deporte es arte".

Como subcampeona olímpica en Río 2016, Quereda utiliza su experiencia personal para guiar a las jóvenes gimnastas. "El hecho de haberlo vivido me permite saber cómo se sienten en cada uno de esos momentos", comenta, esforzándose para que sus atletas no solo busquen el resultado, sino que también "intenten disfrutar del camino".

Y una calle en su ciudad

A pesar de liderar uno de los mayores éxitos del deporte español reciente, la alicantina mantiene los pies en el suelo, aunque reconoce el orgullo de ver su nombre en el callejero de su ciudad natal. "Es todo un privilegio; me llena de orgullo cuando amigos me dicen que les aparece en el GPS: 'Gire por calle deportista Alejandra Quereda'".

Tras finalizar los últimos entrenamientos previos a los Juegos del Mediterráneo, la seleccionadora podrá por fin disfrutar de un merecido descanso en su tierra. "Estoy deseando coger vacaciones para poder ir a Alicante", concluye con la satisfacción de haber devuelto a España a la élite mundial.