Exteriores del museo de The Ocean Race en el Puerto de Alicante.

Exteriores del museo de The Ocean Race en el Puerto de Alicante. Carmen Hidalgo/The Ocean Race

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El museo de The Ocean Race, una experiencia única en Alicante

El único museo que existe en el mundo de la Vuelta al Mundo a Vela ya ha recibido la visita de más de 203.000 personas desde que se inauguró en 2012.

Más información: El ‘Gran hermano’ de The Ocean Race

J. Meseguer
Alicante
Publicada

En Alicante no solo están las oficinas centrales de The Ocean Race desde donde se organiza, controla y se convierte en puerto de salida de las últimas ediciones de la competición. En el muelle de Levante 10 del Puerto de Alicante también se encuentra el museo oficial de The Ocean Race, un espacio en el que descubrir los orígenes, historia y todos los entresijos de la prueba de una manera lúdica e interactiva, el único museo del planeta dedicado a la Vuelta al Mundo a Vela.

El museo está integrado de manera espacial en las propias oficinas centrales de la regata transoceánica y su principal objetivo es difundir la huella, la responsabilidad social corporativa y el legado que está dejando The Ocean Race tanto en Alicante como en todo el mundo.

Y todo ello de una forma muy participativa de los visitantes. Más de 203.000 personas desde 2012, momento en que abrió sus puertas, y 44.000 estudiantes han disfrutado de sus instalaciones. El 78% de los visitantes son internacionales y el 22% españoles.

“Cuando la oficina central de The Ocean Race se mudó desde Southampton a Alicante uno de los compromisos, junto a la Generalitat Valenciana, era la creación de este museo para transmitir la historia de la regata pero también los valores que representa: la resiliencia, la aventura épica, el reto… Sin olvidar la parte de la protección del océano”, comenta Jan Pérez, directora del museo.

La visita estrella de la ruta por el museo de The Ocean Race es la embarcación Brasil 1, una nave modelo VO70 que compitió en la edición de 2005-06 y que está varado frente al museo. Durante la visita guiada, se puede conocer al detalle. Desde la bañera donde los tripulantes dirigen el barco hasta la zona interior, esa parte desconocida para el aficionado de a pie, se pueden ver in situ.

Desde la tecnología que se utilizaba hace dos décadas, las camas donde descansan los tripulantes, el pequeño cubículo donde cocinan hasta todos los recovecos de un camarote interior donde hacen vida los regatistas durante los meses que dura la competición.

La embarcación Brasil 1 está en las puertas del museo de The Ocean Race.

La embarcación Brasil 1 está en las puertas del museo de The Ocean Race. Eva Navarro/The Ocean Race

Tras la visita del Brasil 1, la entrada también es espectacular. Una embarcación de The Ocean Race construida con miles de piezas de Lego llaman la atención de los más pequeños… y de los mayores. A partir de ahí, los visitantes se sumergen en la historia de la prueba a través de varios paneles informativos, desde la primera edición, prácticamente amateur, hasta la última, totalmente profesionalizada, pasando por las múltiples travesías en las que la marca de coches Volvo patrocinó la regata.

El trofeo de la prueba, fabricado en la Comunidad Valenciana, preside una de las salas del museo. Este trofeo se va haciendo grande cada vez que termina una Vuelta al Mundo ya que en cada edición se añade un anillo donde va grabado el nombre del ganador de la edición correspondiente.

Más adelante, diferentes maquetas de las embarcaciones de cada edición hacen las delicias de los más entendidos. Pero enseguida llega el momento de los espacios interactivos. Un simulador de navegación permite ‘navegar’ conjuntamente e incluso participar en una carrera virtual. Esta es una de las actividades estrella en la que se entretienen los más pequeños mientras los mayores conocen cómo son los instrumentos que se utilizan en la navegación o la comida liofilizada con la que se alimentan los tripulantes.

Panorámica de una de las estancias del museo de The Ocean Race, en Alicante.

Panorámica de una de las estancias del museo de The Ocean Race, en Alicante. The Ocean Race

Pero las actividades interactivas no acaban aquí. El simulador ‘The Ride’ es de los más demandados. Los visitantes se introducen en una cápsula hermética desde donde experimentan en primera persona lo que los regatistas sienten en alta mar. Por si fuera poco, en otra instancia unas gafas de realidad virtual trasladan al visitante a la cubierta y al interior del 11th Hour Racing Team, barco ganador de la última edición de The Ocean Race, en plena navegación, una experiencia en 360 grados.

Asimismo, otra de las estancias se ha convertido en una especie de paseo de las leyendas de la prueba donde se explican con detenimiento las figuras más influyentes en la historia de la prueba.

El compromiso con la sostenibilidad del océano es otra de las temáticas que se incluyen en la visita, antes de disfrutar de objetos históricos que lucen en las vitrinas del museo como el posavasos para las cervezas Whitebread que, en la primera edición, contenían un número de teléfono para llamar en caso de urgencia. “Explicamos la labor que hacemos más allá de navegar y que la gente salga sabiendo que ellos pueden aportar algo para proteger el océano”, comenta Pérez.

Visitantes, a bordo del Brasil 1.

Visitantes, a bordo del Brasil 1. Sailing Energy/The Ocean Race

Una sala para realizar distintos eventos, flanqueada por paneles de momentos históricos de la competición, agrupados por temáticas, se usa para dar charlas y coloquios para visitantes esporádicos y también para niños y jóvenes, tanto de colegios como de la universidad, que diariamente acuden al museo de The Ocean Race, un espacio muy interesante para realizar visitas de estudios en Alicante.

En el museo, además, se realizan distintas actividades, cada dos sábados, totalmente gratuitas, para acercar la regata a los ciudadanos locales. “También queremos crear comunidad. Por eso tenemos actividades: talleres educativos y actividades gratuitas para familias, como el yoga en familia, sesiones de cine, charlas... Queremos que sea un punto de encuentro con la comunidad local”, termina Jan Pérez.