Los jugadores durante un entrenamiento de la temporada.

Los jugadores durante un entrenamiento de la temporada. Hércules CF

Hércules CF

El Hércules mira al fondo de armario para sobrevivir a la plaga de lesiones

El club de Alicante descarta por el momento acudir al mercado para cubrir las bajas de larga duración de Roger Colomina y Alejandro Sotillos.

Más información: Juan Ignacio Martínez, entrenador alicantino: "He rechazado ofertas de Irán por seguridad y mi familia"

Alicante
Publicada

El Hércules buscará dentro de su propio vestuario la solución a la crisis provocada por las últimas lesiones en su plantilla. El cuerpo técnico, tras varios días de reflexión, descarta por el momento cubrir las bajas de Roger Colomina y Alejandro Sotillos, quienes no volverán a jugar hasta el próximo curso tras destrozarse sus rodillas el pasado domingo en Madrid.

Ambos jugadores cayeron en acto de servicio con apenas unos minutos de diferencia, un doble golpe que dejó al equipo muy debilitado de efectivos para afrontar el tramo decisivo del campeonato.

El centrocampista estará al menos nueve meses de baja tras sufrir la rotura del ligamento cruzado anterior, mientras que el central estará ausente unos cuatro meses, en el mejor de los casos, por la fractura del ligamento colateral medial y la rotura de menisco interno de su rodilla derecha.

A los dos lesionados de gravedad se sumó la baja de Unai Ropero, aunque en su caso el diagnóstico invita a un moderado optimismo. Al atacante se le volvió a salir la rótula, como ya sucedió en la primera vuelta en Sevilla, y además arrastra problemas musculares. Si no hay contratiempos, podría regresar en un par de semanas.

Estas ausencias se unen a las ya conocidas de Richie Dapaah, inédito esta temporada, y Oriol Soldevila, baja desde septiembre, ambos aún convalecientes de sendas operaciones graves en la rodilla.

La lesión de Colomina, aunque es la más sencilla de reemplazar desde el punto de vista táctico, ha golpeado con fuerza al vestuario. El centrocampista es uno de los jugadores más queridos del grupo y su ausencia, además de larga, ha dejado un poso emocional evidente.

El técnico Beto Company cuenta con varios centrocampistas polivalentes para amortiguar el impacto deportivo, como Mangada, Mehdi o Ben Hamed, pero el vacío personal resulta más difícil de llenar.

La baja de Sotillos, en cambio, abre un problema más delicado en la estructura del equipo. El Hércules comenzó la temporada con cinco centrales y ahora se queda con solo tres —Ropero, Monsalve y Bolo— para afrontar lo que resta de competición, expuesto a que cualquier nuevo contratiempo deje bajo mínimos el eje de la zaga.

Razones para confiar

El Hércules, escaldado por experiencias recientes en el mercado de invierno, no quiere correr riesgos ni hacer experimentos. El club descarta acudir al mercado salvo que aparezca una oportunidad “irrechazable y de máxima confianza”, según admiten fuentes de la entidad.

El cuerpo técnico entiende que cualquier futbolista que actualmente esté sin equipo necesitaría al menos un mes para alcanzar una forma competitiva mínima, por lo que su impacto en el rendimiento inmediato del grupo sería limitado.

La normativa permitiría fichar gracias a la fórmula del "exceso de cupo", que da opción a los clubes a liberar una ficha mediante un acuerdo con el jugador lesionado, al que se le garantiza el cumplimiento íntegro de su contrato durante la convalecencia.

Sin embargo, el Hércules, que al inicio del curso presumía de profundidad de plantilla, prefiere ahora mirar hacia dentro y tirar de fondo de armario para superar esta inesperada crisis.

Ha llegado el momento de que varios futbolistas con menor protagonismo den un paso al frente y aumenten su rendimiento, como Mangada, Bolo o De León, y de que los canteranos comiencen a ganar peso en el equipo.