La Virgen de la Purísima de Crevillente.

La Virgen de la Purísima de Crevillente.

Cultura

La ciencia confirma una creencia popular: descubren que la Virgen de un pueblo de Alicante es de Salzillo

El Ayuntamiento ya trabaja para solicitar la máxima protección legal de la pieza, con la intención de incoar su declaración como Bien de Interés Cultural.

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Alicante
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Tras años de sospechas, la Virgen de la Purísima de Crevillent ya tiene autor confirmado. Un estudio científico ha certificado que la histórica imagen que se venera en la ermita de la Purísima Concepción es obra del escultor murciano del siglo XVIII Francisco Salzillo.

Durante generaciones, en Crevillent se había dado por hecho que la Purísima podía ser de Salzillo, apoyándose en la tradición oral y en referencias documentales indirectas, pero sin ninguna prueba concluyente.

La restauración a la que se sometió la escultura a finales del siglo XIX, cuando fue repolicromada y se cubrió la policromía original, desdibujó rasgos estilísticos clave y complicó cualquier atribución firme.

“A todas las personas expertas que la veían les parecía de Salzillo, pero nadie se atrevía a confirmarlo porque la pintura ya no recordaba a Salzillo”, resume Ana Satorre, técnica de Cultura del Ayuntamiento de Crevillent y coautora del estudio.

Radiografías y TAC

El giro definitivo ha llegado gracias a la ciencia. En virtud del convenio firmado el 14 de enero entre el Ayuntamiento de Crevillent y la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de Belén, se encargó un estudio a fondo al restaurador murciano Juan Antonio Fernández Labaña, especialista en escultura barroca y recién doctorado precisamente en este tipo de imágenes.

Fernández Labaña ha analizado la estructura interna de la Virgen mediante radiografías y tomografía axial computarizada (TAC), técnicas que permiten “abrir” la obra sin tocarla físicamente. Estas pruebas han revelado varios elementos constructivos característicos del taller de Salzillo, entre ellos:

- El uso de clavos de forja como refuerzo estructural interno.

- La tipología y disposición de los ojos de cristal, coincidentes con los que emplea el escultor murciano.

- Otros detalles técnicos del ensamblaje de la talla, reconocibles para el especialista.

“Francisco Salzillo tenía una forma muy peculiar de hacer este tipo de imágenes y, con una simple radiografía, ya pudimos confirmar que el sistema utilizado era el suyo”, explica Satorre.

El estudio sitúa la ejecución de la pieza en Murcia, en el siglo XVIII, probablemente en torno a la década de 1750, y confirma que la repolicromía se realizó a finales del XIX, alterando su aspecto externo durante más de un siglo.

Siete meses de trabajo

La investigación no ha sido un hallazgo repentino, sino el resultado de unos siete meses de trabajo. Primero se abordó una fase documental, en la que se rastrearon referencias históricas y se valoró la necesidad de acudir a la vía científica para despejar dudas.​

Antes del verano se practicaron las radiografías y, casi en Navidad, se completó el TAC, cerrando el análisis comparativo con obras documentadas de Salzillo, especialmente con la Inmaculada de la iglesia de San Miguel de Murcia.

La conclusión, señalan Fernández Labaña y Satorre, es ya inequívoca: la Purísima de Crevillent es una obra auténtica del escultor barroco murciano.

Crevillent en el mapa salzillesco

La confirmación de la autoría tiene un fuerte impacto para el municipio. “No solo valida una tradición oral profundamente arraigada, sino que sitúa a Crevillent dentro del mapa del patrimonio escultórico salzillesco”, subraya la concejala de Cultura, Mónica San Emeterio, al destacar que la localidad conserva ahora, con nombre y apellidos, una obra del máximo representante de la escultura barroca en el sureste español.

La imagen, de profunda devoción popular, se encuentra actualmente en la ermita de la Purísima, propiedad de la parroquia de Nuestra Señora de Belén. Para Ana Satorre, el caso ejemplifica cómo la Ley de Patrimonio obliga a las administraciones a investigar, proteger y difundir tanto el patrimonio religioso como el civil, "porque el patrimonio es de todos, sea cual sea su titularidad".

El propio párroco de Ntra. Sra. de Belén, Joaquín Carlos Carlos, se declara “profundamente emocionado” por la noticia, que considera “un motivo de alegría para toda la comunidad cristiana y para el pueblo de Crevillent”.

“Más allá de su importancia histórica, esta imagen ha sido y sigue siendo un símbolo de fe, esperanza y protección para nuestro pueblo; saber ahora que fue creada por uno de los grandes maestros del arte sacro del siglo XVIII nos invita a redescubrirla como un legado que debemos cuidar y transmitir”, añade.

Protección y posibles restauraciones

El Ayuntamiento ya trabaja para solicitar la máxima protección legal de la pieza, con la intención de incoar su declaración como Bien de Interés Cultural (BIC).

“Es el paso lógico para blindar administrativamente una obra de este calibre”, apuntan desde el área de Cultura, que también ve “conveniente” una futura intervención para recuperar, si la Iglesia lo estima oportuno, la policromía original de la escultura.