Fachada de la Estación de Autobuses provisional de Alicante.

Fachada de la Estación de Autobuses provisional de Alicante.

Alicante ciudad

El fin del "destierro" del autobús en Alicante: de la joya de Séneca al nodo intermodal en el barrio de Princesa Mercedes

El nuevo mapa del transporte: la estación que actualmente está en el puerto se traslada junto a la futura central del TRAM y se conectará con pasillos interiores con la estación de Adif.

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La "provisionalidad" de la Estación de Autobuses de Alicante parece que tiene sus días contados. Su ubicación, desde la Plaza Séneca al Muelle de Poniente, tiene ya un horizonte definitivo: la Estación Intermodal ubicada en el futuro Parque Central de Alicante. Una historia de traslados que se corresponde con la de una ciudad en busca de su equilibrio y movilidad.

Con el reciente acuerdo entre el Ministerio, la Generalitat y el Ayuntamiento para desarrollar el futuro Parque Central, el actual edificio del Muelle de Poniente ya tiene fecha de caducidad, al menos sobre el plano. El autobús alicantino se prepara así para iniciar su tercer gran movimiento en menos de un siglo, cerrando un ciclo de provisionalidad que se ha prolongado mucho más de lo imaginado: la zona de Princesa Mercedes.

Durante buena parte del siglo XX, el corazón del transporte de la ciudad latió en la Plaza de Séneca. Inaugurada en los años 40, aquella estación era mucho más que un punto de partida y llegada. El diseño funcionalista y los murales de Gastón Castelló dotaban al edificio de una personalidad propia, un equilibrio entre modernidad y arraigo. Sin embargo, con el paso del tiempo, el aumento del tráfico y la estrechez de las calles vecinas lo convirtieron en un problema.

Lo que había sido símbolo de progreso terminó siendo obstáculo para una ciudad que crecía hacia todas partes. En 2011, los autobuses emprendieron el éxodo hacia el puerto, dejando atrás un espacio que hoy es un pulmón cultural y verde, pero también el recuerdo de un tiempo en que el viajero partía desde el corazón mismo de Alicante. Hoy el edificio de Plaza Séneca es una de las principales infraestructuras culturales de la ciudad

La nueva terminal, instalada en el Muelle de Poniente aquel 1 de septiembre de 2011, nació ya con carácter provisional. Su estructura ligera y su concesión de solo cinco años mostraban un paréntesis temporal, una solución provisional hasta que la llegada del AVE y la prometida intermodalidad definieran su relevo definitivo.

Pero el paréntesis se alargó. Quince años después, esa provisionalidad se ha vuelto una rutina, pese a la privilegiada ubicación junto al mar. La solución de movilidad, en una de las principales arterias de entrada y salida de la ciudad, la fachada litoral, no ha resuelto el problema de distancia con la estación de Adif , desde el primer día, una anomalía. Durante tres lustros, los viajeros han tenido que cruzar media ciudad para enlazar un tren con un autobús. Una desconexión impropia de un territorio que vive del movimiento, de las idas y venidas de su gente y sus visitantes.

Recreación del Parque Central de Alicante.

Recreación del Parque Central de Alicante. Ministerio de Transportes

Ahora, esa fractura está a punto de cerrarse. El anuncio realizado por el alcalde, Luis Barcala, enmarcado en el desarrollo del Parque Central y el soterramiento de las vías, promete que el autobús volverá a ocupar una posición estratégica. Ya no regresará al bullicio comercial, sino al centro logístico de la ciudad: el entorno del barrio de Princesa Mercedes. Allí se levantará la nueva estación, concebida como un verdadero nodo intermodal.

Los pasajeros podrán desplazarse a pie por pasillos interiores que conectarán directamente con la futura estación central del TRAM y la de ferrocarril, formando un corredor de movilidad que eliminará, por fin, las distancias innecesarias.

El proyecto, además, propone un modelo de transporte sostenible: aparcamientos subterráneos para bicicletas y vehículos eléctricos, zonas específicas para la recogida y el descenso rápido de viajeros, y accesos rodados separados para evitar el colapso de las grandes avenidas. Todo ello pensado para que moverse por Alicante y su provincia no implique depender del coche, sino aprovechar una red integrada y moderna.

Con este acuerdo, la ciudad entierra la etapa de las soluciones improvisadas. La futura estación dejará de ser una terminal aislada frente al mar para convertirse en la pieza que faltaba en el puzle de su red metropolitana. El Parque Central no solo traerá nuevos espacios verdes, sino también una visión de conjunto que refuerza la lógica de una ciudad que, tras décadas de paradas temporales, parece haber encontrado por fin su destino definitivo.