Emilio señala algunas partes deterioradas del órgano del año 1760.

Emilio señala algunas partes deterioradas del órgano del año 1760. Laurine Maurice

Alicante

La lucha de Emilio para restaurar un órgano del siglo XVIII en pleno monumento BIC de Alicante: "La historia se cae a pedazos"

Las estimaciones que maneja el entorno del proyecto sitúan el coste en torno a los 500.000 euros, una cifra que obliga a pensar en fases, alianzas y "mucha paciencia".

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Cuando Emilio Castelo llegó a Alicante hace 16 años, no se imaginaba poder llegar a ser el precursor de la restauración de un monumento y obra de arte en total desuso en la basílica de Santa María.

Y sin embargo, así sucedió. Y es que en la Basílica de Santa María de Alicante, el tiempo se acumula. Entre muros góticos y siglos de historia, Emilio Castelo ha convertido una pequeña coral en el punto de partida de una causa mayor, pues pretende salvar un órgano barroco de 1760 que lleva décadas en silencio y que, a su juicio, ya no admite más demora.

Lo que empezó como un sencillo impulso musical terminó transformándose en una reivindicación patrimonial. Emilio cuenta, mientras le acaricia el sol de abril en una conversación frente a la Basílica con EL ESPAÑOL, que llegó al templo con la idea de dar un recital de Ave Marías.

Lo que no se esperaba era enterarse de que la basílica no tenía coro propio. A partir de lo cual decidió ponerlo en marcha él mismo, con un grupo que hoy suma 21 voces y que se ha convertido en la base humana de una campaña mucho más ambiciosa.

Un órgano único

El instrumento que ahora quieren rehabilitar no es uno más. Se trata de un órgano construido por Matías Salanova en 1760, considerado un ejemplar singular de la organería valenciana y, según las fuentes consultadas, el único de ese autor que se conserva en la Comunitat Valenciana.

Su valor histórico y musical es incuestionable, pero su estado de conservación preocupa cada vez más por el deterioro acumulado y las pérdidas sufridas con el paso de los años.

Emilio relata que el órgano fue especialmente castigado durante la Guerra Civil, cuando parte de sus tubos de estaño habrían sido arrancados y fundidos para fabricar balas. Desde entonces, añade, el instrumento arrastra ausencias, daños estructurales y problemas derivados del abandono, hasta el punto de que la última intervención real quedó muy atrás en el tiempo, en 1943.

Un proyecto parado

La restauración no es sencilla ni barata. Las estimaciones que maneja el entorno del proyecto junto a Casa de Francia sitúan el coste en torno a los 500.000 euros, una cifra que obliga a pensar en fases, alianzas y "mucha paciencia".

Emilio asegura que la Iglesia no dispone de recursos suficientes y que las instituciones públicas también tienen otras prioridades, de modo que la solución pasa por combinar aportaciones privadas, campañas de sensibilización y ventajas fiscales para incentivar las donaciones.

Ese es precisamente uno de los puntos que más insiste en subrayar, pues si no se actúa ahora, el órgano puede volverse irrecuperable. "La historia se cae a pedazos", viene a decir, con la urgencia de quien no habla solo de un instrumento, sino de una parte viva del patrimonio de Alicante.

La vía privada

La estrategia que defiende el coro se basa en convertir la conservación del órgano en una causa compartida. La fórmula que plantean pasa por buscar donantes particulares y empresas, aprovechando además el marco fiscal de las aportaciones a entidades sin ánimo de lucro.

Emilio sostiene que en España "falta todavía cultura de mecenazgo", y pone ejemplos de otros países europeos donde la ciudadanía se implicó de forma masiva en la recuperación de templos y órganos históricos.

"Si cada alicantino aportara una cantidad simbólica como un euro, la restauración podría empezar a caminar", sugiere entre risas.

Patrimonio y urgencia

La Basílica de Santa María es uno de los grandes símbolos históricos de Alicante y está protegida como Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento.

Por eso, la batalla por el órgano trasciende lo meramente litúrgico y musical y viene a convertirse también en una cuestión de conservación de un bien patrimonial de primera magnitud.

Emilio insiste en que todavía hay margen para salvarlo, pero no mucho. La pieza lleva décadas sin sonar y el deterioro avanza en silencio, mientras la campaña intenta ganar tiempo, apoyos y visibilidad.

Su objetivo final es que el órgano vuelva a tener voz dentro de la basílica, y que Alicante recupere una parte de su memoria sonora.

Esperanza

De momento, el trabajo se centra en seguir reuniendo apoyos, abrir puertas institucionales y dar a conocer el estado del órgano para activar donaciones.

El coro, que nació casi por casualidad, se ha convertido así en una plataforma de defensa patrimonial con voluntad de crecer y de implicar a vecinos, empresas y medios