El castillo de Tollos es hoy la casa parroquial.

El castillo de Tollos es hoy la casa parroquial.

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Ni Guadalest ni Ibi, este es el pueblo más pequeño de Alicante: tiene menos de 35 vecinos

Tollos es el municipio con menos habitantes de toda la provincia con tan solo 32 personas empadronadas en 2025.

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Con una Alicante cada vez más turística, resulta difícil encontrar rincones sin presencia extranjera que mantengan intacta la esencia del lugar. Mientras la población de la provincia crece año tras año impulsada por el tirón del sol y la playa, hay pequeños municipios que parecen detenidos en el tiempo, como si pertenecieran a otra época.

Mientras enclaves como Benidorm, Torrevieja o Xàbia acaparan visitantes durante todo el año, incluso fuera de temporada alta, en el interior norte sobreviven pueblos donde el silencio forma parte del paisaje.

Según los últimos indicadores demográficos de la Generalitat Valenciana, decenas de municipios de la Comunitat continúan por debajo de los 300 habitantes, consolidando una tendencia de pérdida progresiva de población en las zonas rurales.

En la provincia de Alicante, este fenómeno se concentra especialmente en las comarcas del interior. Allí se encuentran algunas de las localidades más pequeñas, muchas de ellas desconocidas incluso para buena parte de los propios alicantinos.

Entre todas ellas, hay una que destaca por encima del resto: Tollos. Este pequeño municipio del interior alicantino sigue siendo, a día de hoy, el menos poblado de la provincia.

Según los datos del Instituto Nacional de Estadística, su población en 2025 era de 32 habitantes. Junto a Tollos, otros municipios como Famorca, Benimassot, Fageca, Benillup o Almudaina también figuran entre los menos habitados, aunque ninguno alcanza cifras tan bajas.

Encanto rural

Lejos de lo que pueda sugerir su tamaño, Tollos ofrece un entorno singular, con elementos patrimoniales y naturales que reflejan su historia y su carácter rural.

Entre sus principales puntos de interés se encuentran la iglesia parroquial, levantada sobre los restos de una antigua fortaleza, y la Fuente Vieja, uno de los manantiales tradicionales que han abastecido históricamente al municipio.

El antiguo castillo de Tollos, del que hoy apenas se conserva la torre campanario integrada en la iglesia, es uno de los vestigios más representativos del pasado islámico y medieval de la localidad.

Según fuentes turísticas de la Generalitat, esta estructura corresponde a lo que fue la torre de homenaje del castillo cristiano, construido sobre una edificación anterior.

A lo largo del año, el municipio mantiene vivas sus tradiciones con celebraciones como las fiestas de San Vicente Ferrer, en abril, y las fiestas patronales en honor a San Antonio de Padua y la Virgen del Rosario, que arrancan a finales de julio.