Castillo de Ambra Pego GVA
La joya escondida de España que pasa desapercibida: su castillo domina todo el valle desde hace más de 800 años
Este municipio combina historia medieval, naturaleza y rutas accesibles en torno a un mirador privilegiado sobre la Marjal de Pego-Oliva.
Más información: El pueblo español que parece detenido en la Edad Media: conserva uno de los castillos mejor preservados del siglo XII
En el corazón de la Marina Alta alicantina se esconde un rincón que muchos pasan por alto: un pequeño municipio donde, desde hace más de ocho siglos, una fortaleza vigila silenciosa todo el valle.
Hablamos de Pego y del Castillo de Ambra, una construcción de origen islámico que, encaramada a una cresta montañosa, sigue dominando el paisaje y ofreciendo una de las panorámicas más sorprendentes de la zona.
Pego, tal y como destaca Turisme de la Comunitat Valenciana, es mucho más que un destino de interior. Sus calles conservan el trazado medieval y permiten al visitante retroceder en el tiempo mientras pasea por su casco histórico.
Aún hoy se pueden intuir restos del antiguo recinto amurallado, con lienzos integrados en viviendas y vestigios de una puerta de época musulmana que recuerdan su pasado defensivo.
El recorrido urbano invita también a detenerse en templos como la Iglesia Parroquial de la Asunción, construida entre los siglos XVI y XVII entre el renacimiento y el barroco, o la Capilla del Ecce-Homo, donde se encuentra la imagen del patrón local y una rica decoración interior.
A estos enclaves se suman ermitas como las de San José o San Miguel Arcángel, además de espacios culturales como el Museo Etnológico o el Museu d’Art Contemporani.
Portal de Sala Pego
Sin embargo, uno de los grandes atractivos de la localidad se encuentra fuera del núcleo urbano. A tan solo unos tres kilómetros, en una ruta senderista sencilla y apta para todos los públicos, emergen las ruinas del Castillo de Ambra.
"Sus orígenes están nada menos que en el siglo XIII", subrayan desde Turisme, lo que convierte a esta fortaleza en un auténtico testigo de la historia medieval de la zona.
Desde la distancia, el castillo ya impresiona. Situado en lo alto de una cresta, su silueta recortada sobre el cielo anticipa las vistas que esperan al visitante.
Una vez arriba, el paisaje se abre hacia el Parque Natural de la Marjal de Pego-Oliva, un mosaico de arrozales y humedales que alberga "una biodiversidad sorprendente, una de las más abundantes del Mediterráneo".
Aunque hoy gran parte del conjunto se encuentra en ruinas, todavía es posible recorrer restos de murallas, torres y antiguas viviendas que se extienden por la ladera.
Estas estructuras, pese al paso del tiempo, permiten imaginar la magnitud que tuvo la fortaleza en su época de esplendor.
Entre patrimonio, naturaleza y rutas accesibles, Pego se revela como una de esas joyas discretas que aún conserva la esencia de lo auténtico. Un destino perfecto para quienes buscan historia, paisajes y tranquilidad lejos de los circuitos más masificados en la provincia de Alicante.