Harry y Nina, propietarios de la nueva cafetería de especialidad de la ciudad.

Harry y Nina, propietarios de la nueva cafetería de especialidad de la ciudad.

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Nina y Harry (20 años), dueños de una cafetería en el centro de Alicante: "Teníamos solo dos semanas para abrir y 10.000€"

Esta pareja de emprendedores ha abierto su propio negocio en el Bulevar Plaza, desde donde ofrecen café de especialidad y repostería casera.

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Alicante
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Con apenas 10.000 euros de ahorro y solo dos semanas para levantar la persiana, Nina Salco y Harry Vera decidieron lanzarse a abrir su propia cafetería en pleno centro de Alicante, un reto que hoy defienden con trabajo, sacrificio y una idea muy clara de lo que quieren ofrecer.

Emprender nunca es fácil, pero hacerlo con 20 años y sin respaldo financiero convierte el camino en una carrera de obstáculos constante. Aun así, hay quienes prefieren arriesgarlo todo antes que renunciar a su proyecto. Este es el caso de dos jóvenes que han apostado por crear su propia cafetería de especialidad desde cero.

Desde EL ESPAÑOL de Alicante, hemos ido a visitarlos hasta su local, 'Harry's Coffee & Brunch', ubicado en el centro comercial Bulevar Plaza, junto a la Plaza de los Luceros. Un espacio emblemático de la ciudad que, tras la reciente salida de Fnac y su futura reconversión en gimnasio, lucha por mantener vivo su tejido comercial con negocios como el suyo.

La historia empresarial de Harry y Nina, de 21 y 20 años, arranca mucho antes del negocio, con una relación de pareja que comenzó en 2022 a través de redes sociales.

Tras apenas unos meses de relación, Harry dejó su trabajo en Barcelona para mudarse a Alicante. El vínculo personal pronto se trasladó al ámbito profesional. La madre de Nina les dio la oportunidad de trabajar en su cafetería familiar y posteriormente gestionaron durante un año y medio otro local en el barrio de San Blas.

Sin embargo, ambos tenían claro que querían algo propio. "Necesitábamos crear nuestro concepto", explica Nina, alejándose del modelo de franquicia familiar para centrarse en el café de especialidad.

Las dificultades de emprender

La oportunidad llegó cuando un local del interior del Bulevar Plaza quedaba libre. Decidieron dar el paso, aunque no sin dificultades. Contaban con unos 10.000 euros de ahorro y sin acceso a financiación bancaria. "Nos la denegaron por ser menores de 25 años y no tener avalista", explican.

El proceso de apertura fue tan rápido como exigente. "Teníamos dos semanas para abrir", recuerda Nina. Un margen mínimo que les obligó a acelerar cada decisión, y a hacerlo todo ellos mismos.

Detrás de la ilusión también hay una cara menos visible. Jornadas de lunes a sábado, presión constante y una carga emocional que pasa factura.

El nivel de exigencia y las largas jornadas han terminado teniendo consecuencias en su salud. Ambos reconocen haber pasado por momentos de estrés, ansiedad y otros problemas derivados de la presión y de asumir tantas responsabilidades a una edad tan temprana.

A pesar de ello, Nina y Harry siguen al pie del cañón, volcados en su proyecto y decididos a sacarlo adelante, incluso en los momentos más complicados.

Su propuesta

La propuesta gastronómica de Harry's Coffee gira en torno al café de especialidad y a una cocina basada en producto fresco y elaborado al momento.

Para garantizar la calidad en cada taza han destinado buena parte de su inversión a maquinaria profesional de alta gama, convirtiendo el café en uno de los pilares del local.

El reparto de tareas está claro. Harry es barista y se encarga del café y la repostería casera, mientras que Nina gestiona la cocina y las redes sociales. "Aquí todo se hace al momento", defiende Nina, quien también se ha encargado de la distribución y decoración del local.

La carta combina opciones pensadas para el público general con propuestas más enfocadas en el aporte nutricional. Destacan sus tostas en pan de hogaza, con combinaciones como la Benedict, la Brunchera o la Consentida, todas con una base rica en proteína.

A esto se suman sándwiches de estilo coreano en pan brioche y cruasanes salados, rellenos con ingredientes como pollo con miel y mostaza, atún y otras versiones.

Además, su ubicación, pared con pared con un futuro gimnasio que abrirá en julio, marca también su estrategia. "Queremos introducir batidos y tostadas proteicas pensadas para un público enfocado al fitness", avanza.

Con visión de futuro

A pesar de todo, Nina mantiene una idea firme sobre cómo quiere que evolucione el negocio. Prefiere crecer poco a poco, sin perder la esencia.

Ubicados en un centro comercial donde el flujo de clientes no siempre es evidente y donde incluso hay que bajar unas escaleras para encontrarlos, su reto es claro: darse a conocer.

Su filosofía se basa en cuidar cada detalle y ofrecer una experiencia auténtica, donde el producto y el trato al cliente marcan la diferencia.

"Si un precio es alto y la calidad del producto está mal, te vas con una tremenda decepción y no vuelves", concluye, reflejando su apuesta por hacer las cosas bien y construir un lugar en el que la gente quiera quedarse y repetir.