La consellera de Industria, Marian Cano, en una reciente visita al Parlamento Europeo.

La consellera de Industria, Marian Cano, en una reciente visita al Parlamento Europeo. GVA

Economía

Industria revela que fue Ximo Puig quien disparó un 600% la financiación a las Cámaras de Comercio en pleno año electoral

Marian Cano contestó de forma contundente desde la tribuna de Las Cortes a PSPV y Compromís con datos: "Fue el Botánico el que cuadruplicó las subvenciones"

Más información: Vía libre para la reelección de Baño al frente de la Cámara de Comercio de Alicante

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La consellera de Innovación, Industria, Comercio y Turismo, Marian Cano, compareció ayer en el pleno de las Cortes Valencianas para desmontar lo que considera una "crítica sesgada" de la oposición respecto a la financiación de las Cámaras de Comercio. En una intervención de alto calado político, Cano puso el foco en la gestión del anterior presidente, Ximo Puig (PSPV-PSOE), revelando que fue precisamente bajo su mandato cuando estas entidades experimentaron su mayor crecimiento presupuestario, llegando a cuadruplicar las ayudas en apenas unos años.

La polémica, que centró parte del debate parlamentario tras las filtraciones sobre la dependencia de estas instituciones de los fondos públicos, fue utilizada por la consellera para contraatacar con los datos oficiales de la propia Generalitat. Cano defendió que las Cámaras son un "instrumento eficaz" para llegar allí donde la administración no alcanza, pero ha subrayado que la actual estructura de financiación fue consolidada y potenciada por el Gobierno del Botánico, formado por el PSPV y Compromís.

En el caso de la Cámara de Alicante, hacia quien iban dirigidas las críticas, su propio presidente, Carlos Baño, ya ha explicado que el aumento de los presupuestos y fondos para sus actividades durante su mandato ha procedido fundamentalmente de ayudas europeas para la formación.

Según los registros facilitados por la Conselleria, la etapa de Ximo Puig al frente del Palau de la Generalitat marcó un antes y un después en el volumen de recursos destinados a estas corporaciones. Si en 2015 la cifra total de ayudas se situaba en 1,3 millones de euros, al finalizar la legislatura de los socialistas y sus socios, la cuantía se había disparado por encima de los 4 millones de euros.

Cano fue especialmente incisiva al recordar que durante la etapa de Compromís en la gestión industrial, las ayudas nominativas se multiplicaron por cuatro. El dato más revelador aportado por la consellera se sitúa entre los años 2018 y 2019. En pleno periodo electoral, la financiación a través del Instituto Valenciano de Competitividad Empresarial (IVACE), bajo control de los socios nacionalista de Puig, aumentó en un 600%.

Evolución del gasto de la Generalitat en las Cámaras de Comercio.

Evolución del gasto de la Generalitat en las Cámaras de Comercio.

"Sorprende que ahora se ponga en duda este modelo, cuando ustedes mismos lo reforzaron de manera muy significativa", señaló Cano a la bancada de la oposición, indicando la contradicción que supone criticar ahora una estructura financiera que el anterior ejecutivo no solo mantuvo, sino que incrementó exponencialmente.

La tabla de evolución de ayudas confirma esta tendencia ascendente durante los años del Botánico. Tras los 1,9 millones de 2018, se pasó a 3,05 millones en 2019, manteniendo un crecimiento que alcanzó su cénit en 2023 con 4,05 millones de euros.

Ante estas cifras, Cano retó a la oposición a concretar qué partidas desearían recortar: "¿Quieren quitar el dinero de los cursos de formación, de los programas de internacionalización como Go Global o de los proyectos de sostenibilidad?". La consellera zanjó de forma contundente el debate defendiendo la profesionalidad de los funcionarios de su departamento, recordando que son los mismos que trabajaban con el anterior gabinete.

Con este argumento, Cano ha intentado blindar la gestión técnica de las ayudas frente al ruido político, reafirmando que el actual Consell se limita a dar continuidad y seguridad jurídica a un modelo de colaboración público-privada que, paradójicamente, tuvo en el Gobierno de Ximo Puig a su mayor impulsor económico.