El nuevo presidente de Ineca, Alfredo Millá, en una entrevista con EL ESPAÑOL.

El nuevo presidente de Ineca, Alfredo Millá, en una entrevista con EL ESPAÑOL. Iván Villarejo

Economía

Alfredo Millá (Ineca): "Alicante tiene una fortaleza económica que no se refleja en su volumen de inversión"

El portavoz del Instituto de Estudios de Alicante alerta de la falta de inversión pese al peso económico de la provincia y apuesta por ganar influencia en los centros de decisión.

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La provincia de Alicante tiene un peso económico relevante dentro de España, pero ese músculo no se traduce en el nivel de inversiones que le correspondería por tamaño y dinamismo.

Así lo defiende Alfredo Millá, nuevo presidente del Instituto de Estudios Económicos de la Provincia de Alicante (Ineca), en una conversación con EL ESPAÑOL de Alicante, en la que insiste en la necesidad de ganar visibilidad e influencia fuera del territorio.

Alfredo Millá asume la presidencia de Ineca tras la asamblea celebrada el pasado 5 de marzo, en la que se formalizó el relevo de Nacho Amirola al frente de la institución. Su nombramiento llega después de años de implicación en el organismo, donde ha formado parte de la junta directiva, además de ejercer como secretario general.

El nuevo presidente inicia esta etapa tras cerrar la venta de 'Sonneil', la startup tecnológica e inmobiliaria que ha liderado durante más de una década.

Con una trayectoria que incluye consultoría estratégica, cooperación en Nicaragua y dirección de proyectos inmobiliarios en España y México, Millá afronta el cargo con el objetivo de reforzar el papel de la provincia en el mapa económico nacional e internacional.

Viene de ser secretario general y ahora asume la presidencia tras el mandato de Nacho Amirola. ¿Qué continuidad y qué cambios quiere introducir en esta nueva etapa?

"Alicante tiene muchas fortalezas, pero no siempre se conocen fuera, y ahí es donde vamos a poner el foco: en comunicar mejor y en estar más presentes "

Mi intención es claramente continuista, pero con un punto de ambición adicional. No estamos en una fase de ruptura, porque el trabajo que se ha hecho en los últimos años ha sido muy sólido y ha permitido consolidar a Ineca como una de las instituciones de referencia en la provincia.

Nacho Amirola y su equipo han conseguido posicionar al Instituto como una voz respetada, con estudios rigurosos que han influido en el debate público. A partir de ahí, el siguiente paso lógico es amplificar ese trabajo.

Queremos que todo ese conocimiento y ese análisis no se quede solo dentro de la provincia, sino que trascienda. Alicante tiene muchas fortalezas, pero no siempre se conocen fuera, y ahí es donde vamos a poner el foco: en comunicar mejor y en estar más presentes en los espacios donde se toman decisiones.

El presidente de INECA, Alfredo Millá, en la redacción de EL ESPAÑOL de Alicante.

El presidente de INECA, Alfredo Millá, en la redacción de EL ESPAÑOL de Alicante.

Ineca está compuesto por más de 60 empresas que suman más de 5.000 millones de facturación, ¿siente que esa fuerza económica se refleja de verdad en la capacidad de influencia de la provincia?

Sinceramente, creo que no. Alicante es la cuarta provincia más poblada de España y la quinta en términos de PIB, además de estar entre las primeras en creación de empresas. Sin embargo, cuando analizas el volumen de inversión que recibimos, no se corresponde con esos datos.

Hay una desconexión clara entre la fortaleza económica real y la percepción que tienen de nosotros los grandes actores económicos, tanto nacionales como internacionales. Eso hace que muchas inversiones no lleguen.

Y también hay una parte de responsabilidad interna: tenemos que estar más presentes en Madrid, en Bruselas o en los foros donde se decide. Si no estás, no existes, y eso acaba pasando factura porque no se genera esa sensibilidad necesaria para que te tengan en cuenta.

Ha señalado el agua como una prioridad. ¿Qué medidas concretas considera imprescindibles?

El agua es un tema estructural para Alicante y hay que abordarlo con rigor. Lo primero es poner en valor algo que muchas veces se ignora: somos un ejemplo de eficiencia en el uso de los recursos hídricos.Durante años se ha instalado un relato injusto sobre el uso del agua en la provincia, y eso hay que revertirlo. A partir de ahí, hay decisiones muy claras que deben tomarse.

"Somos un ejemplo de eficiencia en el uso de los recursos hídricos. Durante años se ha instalado un relato injusto sobre el uso del agua en la provincia"

Por un lado, debemos definir de manera definitiva el postrasvase Júcar-Vinalopó, que sigue sin resolverse completamente. Por otro, avanzar en el desarrollo del Tajo-Segura, donde todavía hay cuestiones pendientes que generan incertidumbre.

Estamos trabajando en un estudio desde Ineca que aportará más detalle, pero la clave es garantizar recursos suficientes para no perder competitividad.

Alfredo Millá durante su entrevista en la sede de EL ESPAÑOL De Alicante.

Alfredo Millá durante su entrevista en la sede de EL ESPAÑOL De Alicante. Iván Villarejo

Alicante tiene un fuerte peso turístico. ¿Cómo se equilibra eso con la necesidad de diversificar el modelo económico?

El turismo es un pilar fundamental y funciona muy bien, tanto en su vertiente vacacional como residencial. Eso hay que cuidarlo, impulsarlo y seguir haciéndolo competitivo. Pero al mismo tiempo, hay que hacer un esfuerzo adicional en aquellos sectores que no están tan desarrollados, especialmente la industria.

La clave está en actuar de forma asimétrica: dedicar más recursos y atención a lo que más cuesta. No podemos depender de un único motor económico, porque eso nos hace vulnerables. Necesitamos un modelo más equilibrado que nos permita afrontar mejor los cambios de ciclo.

Ha hablado también de la escasa representación política de Alicante. ¿Cómo impacta eso en la economía real?

Tiene un impacto directo, aunque a veces no sea evidente. Cuando no tienes presencia en los centros de decisión, no es que haya una voluntad explícita de perjudicarte, pero simplemente no estás en la conversación. Y eso se traduce en menos inversiones. Estamos a la cola en muchos indicadores de inversión pública.

Un ejemplo muy claro es la llegada de la EUIPO a Alicante, que ha tenido un impacto enorme en la provincia. Eso probablemente no habría ocurrido sin una representación alicantina fuerte en ese momento en el Gobierno.

Cuanta más presencia tienes en el ámbito político e institucional, más posibilidades hay de que proyectos de gran impacto lleguen a tu territorio.

¿Qué diagnóstico hace de la financiación autonómica y qué papel debe jugar Ineca?

La situación es muy preocupante. La Comunitat Valenciana está entre 8 y 11 puntos por debajo de la media en financiación, y eso ha generado una deuda acumulada de unos 60.000 millones de euros, que equivale aproximadamente al 45% del PIB autonómico. Es una losa enorme.

"Desde Ineca, nuestro papel ante la infrafinanciación autonómica es aportar datos rigurosos para que este debate se aborde con objetividad y se tomen decisiones fundamentadas"

Y lo más importante es que esa deuda no es consecuencia de una mala gestión, sino de un sistema que lleva sin actualizarse desde 2014 y que no cubre las necesidades básicas. Eso obliga a destinar recursos a pagar intereses en lugar de invertir en servicios públicos o infraestructuras.

Desde Ineca, nuestro papel es aportar datos rigurosos para que este debate se aborde con objetividad y se tomen decisiones fundamentadas.

¿Qué riesgos externos pueden afectar más a las empresas alicantinas en este momento?

Hay varios factores, pero uno de los más relevantes es el impacto de la política arancelaria internacional, especialmente la de Estados Unidos.

Eso puede encarecer materias primas clave como el acero, el hormigón o la cerámica, lo que tiene un efecto directo en el coste de la construcción.

Si a eso le sumas un posible aumento de la inflación y de los tipos de interés, el resultado es un encarecimiento de la vivienda que puede dificultar aún más el acceso, especialmente a la primera vivienda.

Además, esos mismos factores pueden frenar la inversión pública en infraestructuras, algo que ya estamos viendo en proyectos como el Corredor Mediterráneo.

Desde su experiencia en el sector inmobiliario, ¿qué carencias detecta en la provincia?

La principal es la falta de visibilidad internacional. Alicante es una de las provincias con mayor volumen de compraventas y con un peso muy importante de compradores extranjeros, en torno al 40%.

Sin embargo, cuando analizas la inversión de grandes fondos, ves que prácticamente no están aquí. Han apostado por Madrid, Barcelona, la Costa del Sol o incluso Valencia, pero no por Alicante. Y eso es especialmente llamativo porque nuestros fundamentales de mercado son muy sólidos.

Es una oportunidad que estamos perdiendo y que requiere un esfuerzo conjunto de administraciones y sector privado para posicionar mejor la provincia.

Para terminar, ¿qué indicador le preocupa más y cuál le invita al optimismo?

Lo que más me preocupa es la baja productividad de nuestras empresas. Muchas son pequeñas y tienen dificultades para invertir en tecnología, que hoy es clave para competir en un mercado global. Necesitamos empresas más grandes, más sofisticadas y con mayor capacidad de inversión. Eso es fundamental para mejorar la competitividad.

"Lo que más me preocupa es la baja productividad de nuestras empresas. Muchas son pequeñas y tienen dificultades para invertir en tecnología"

En el lado positivo, lo que me hace ser optimista es el carácter emprendedor de la provincia. Somos muy dinámicos, muy adaptables. Ejemplos como PLD Space o Bit2Me demuestran que somos capaces de innovar, de crear empresas punteras y de competir a nivel internacional. Esa capacidad de reinventarnos es uno de nuestros mayores activos.

Con este diagnóstico, Alfredo Millá marca una hoja de ruta clara: reforzar la presencia de Alicante en los grandes foros, mejorar su visibilidad y corregir el desfase entre su potencial económico y el volumen de inversión que recibe.

Un reto que, en sus propias palabras, pasa por "estar donde se toman las decisiones" para que la provincia deje de jugar en segunda fila cuando, por cifras, debería estar en primera división.