Una historia de superación

Una familia de sordos gallegos, nuevas estrellas del cine mudo

La Familia Vázquez rodaba vídeos reivindicativos. Incorporaron el humor y ahora sus obras superan las 170.000 visitas.

La familia Vázquez viendo una de sus grabaciones

La familia Vázquez viendo una de sus grabaciones

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“Todo se inició como una broma. Empezamos grabando vídeos reivindicativos en familia, sin muchas pretensiones. Luego incorporamos el humor y en poco tiempo empezó a subir el número de reproducciones. Ahora estamos desbordados. Tenemos vídeos con cientos de miles de visualizaciones y cada día recibimos correos de apoyo desde el extranjero”. Lo cuenta Iván Vázquez. Y lo hace en lengua de signos porque es sordo. Como su padre y su madre.

Ellos son José, Mari Carmen e Iván; la Familia Vázquez. Son de Santiago de Compostela y se han convertido en el último fenómeno nacional de internet. Hace tres meses decidieron empezar a rodar vídeos con su teléfono móvil y a colgarlos en la red. Reclamaban a las cadenas de televisión una ventana más grande de la lengua de signos. Vídeos sencillos, grabados con un Iphone y editados de forma rudimentaria con un programa gratuito. Los compartían a través de las redes sociales y la audiencia no excedía de una decena de amigos. Pero el día de San Valentín decidieron dar un giro a la temática: incorporaron contenidos de humor, y eso supuso el principio del “boom”.

“Mamá siempre ha sido una gran actriz. Vale mucho y ha ganado algunos premios. Había que aprovechar sus dotes interpretativas”, cuenta Iván, el auténtico cerebro de este proyecto. Tiene 23 años y quiere ser periodista. Es un apasionado de todo lo que tenga que ver con los formatos audiovisuales. Y aunque asegura que tanto los guiones como las grabaciones las llevan a cabo entre los tres miembros de la familia, es el que lleva la voz cantante en los rodajes. También el que se encarga de gestionar las redes sociales. Y, por tanto, el primer sorprendido por el inesperado éxito de sus trabajos.

REPERCUSIÓN EN AMÉRICA

“No imaginábamos que fuésemos a tener tanto éxito. Pasamos de contar con una audiencia muy reducida a tener seguidores en todos lados. Nos escribe mucha gente desde América, dándonos apoyo”. En sólo tres meses ya contabilizan casi 5.000 seguidores en su cuenta de Facebook. Y su vídeo más visto ya ha rebasado las 170.000 visitas (y subiendo).

Su vídeo más visto ya ha superado las 170.000 visitas.

Su vídeo más visto ya ha superado las 170.000 visitas.

Nos reciben en el Parque de la Alameda de Santiago, en el mismo sitio donde Mari Carmen y su ahora marido, José, se enamoraron hace ya 25 años. Él es sordo de nacimiento. Ella perdió la audición con 3 meses a causa de una meningitis. Ambos hablan lengua de signos desde pequeños. Se conocieron, se casaron y a los dos años llegó al mundo Iván, que heredó la sordera de su padre. “Es congénita. En la familia de mi padre hay varios casos”, explica Iván.

EL MISMO PARQUE EN EL QUE SE ENAMORARON

En el Parque de la Alameda, bajo un sol de justicia, van a grabar su próximo sketch. Mari Carmen y su hijo examinan rincones y plantean posibles ideas de guión mientras esperan al padre de familia, José, que trabaja en una fábrica. Aún no tienen claro cuál va a ser el gag que van a rodar. Los ritmos de trabajo son así. Improvisan un guión minutos antes de empezar a grabar. Hasta la idea surge sobre la marcha.

José Vázquez es el padre de familia.

José Vázquez es el padre de familia.

Cuando llega José empieza el proceso. Los tres miembros de la familia se ponen a debatir (en lengua de signos) para decidir la temática y el enfoque del vídeo a grabar. El que rodarán esta vez se va a titular “La discapacidad invisible” y la decisión se toma por consenso en cuestión de un minuto. “Queremos hacer un sketch en el que podamos demostrar la dificultad que entraña tener una discapacidad que no se encuentra a la vista de la gente”, resume Iván.

La idea es sencilla: José está descansando en un banco del parque. Llega Mari Carmen y se sienta a su lado. Se miran y no se dicen nada. Ambos son sordos pero no lo saben, porque no hay indicios que lo den a entender. No interactúan. De repente aparece Iván, que (en la trama de este sketch) es conocido de Mari Carmen. Se abrazan y empiezan a hablar en lengua de signos. De repente, José, que sigue con atención la escena, se percata de que ambos tienen la misma discapacidad que él. Se mete en la conversación y los tres acaban hablando animadamente.

Trabajan sin guión, lo que da pie a improvisaciones y anécdotas. En la primera toma, José les explica que es de Madrid. Un problema con el Iphone les obliga a repetir la escena. En la segunda toma, José (aficionado al Barça), cambia su procedencia y dice que es de Barcelona. Todos ríen en silencio.

RECURSOS MUY LIMITADOS

Los recursos del rodaje son más que escasos. Graban las escenas en el mismo orden en el que aparecerán en el vídeo. El equipo de grabación consiste en un Iphone 6 que va pasando por las manos de los tres miembros de la familia en función de quién tiene que actuar en cada momento. Iván graba el plano de su padre esperando en el banco. Cuando llega su madre, el teléfono pasa a manos de José, que lo mantiene hasta el momento en el que aparece Iván. Graba la escena del abrazo entre madre e hijo. La cámara tiene que volver a tomar un plano de José, por lo que el teléfono vuelve a manos de Iván. Y así sucesivamente.

Mari Carmen, la madre, tiene experiencia como actriz.

Mari Carmen, la madre, tiene experiencia como actriz.

“Creemos que es una buena iniciativa para que la gente tome conciencia y visualice nuestro problema”. Un problema que afecta a más de un millón de personas en España y a un número indeterminado en el mundo. Hay estudios que hablan de 93 millones. Otros de 300. Este es otro de los problemas de la sordera: la falta de información certera. Si se toma como cierta la cifra d ellos 300 millones, se podría afirmar que la “nación sorda” sería el tercer país del mundo en número de habitantes.

ESPAÑA SALE PERDIENDO

Por “tomar conciencia”, Iván se refiere, no sólo a la petición de más ayudas, sino a la visualización del problema y al rigor a la hora de tratarla: “No somos sordomudos, como cree mucha gente. Somos sordos. El término 'sordomudo', además de peyorativo, no refleja nuestra situación real. Yo soy sordo y puedo gritar. Una persona que fuese sordomuda no podría hacerlo”, explica Iván, reconociendo que “en España, el problema de la falta de sensibilidad institucional con este tema es mayor que en otros países”. Precisamente, uno de sus vídeos más exitosos es uno en el que comparan la ventana de lengua de signos en los programas de nuestra televisión pública con la de otros países. Y salimos perdiendo de forma muy evidente.

Iván, el hijo, es el cerebro del proyecto.

Iván, el hijo, es el cerebro del proyecto.

La Familia Vázquez intenta aislarse del éxito inusitado y siguen preparando vídeos. Cuelgan uno por semana y el feedback es cada vez mayor. Sus influencias cinematográficas vienen esencialmente del cine español. Iván menciona “Ocho apellidos vascos”, mientras su madre recuerda que ella es una gran seguidora de series y programas de televisión de producción nacional. “Me gusta mucho una serie que se llama 'Acacias', pero también veo 'Gran Hermano' o 'Supervivientes' siempre que puedo”.

EL MODELO SORDO QUE CONQUISTÓ AMÉRICA

Sin embargo, la figura más influyente para la Familia Vázquez es la de Nyle Di Marco. Este modelo y actor estadounidense tiene 26 años, es sordo y ha sido el último ganador de “America Next Model”, convirtiéndose así en una especie de icono para los sordos de todo el mundo.

La Familia Vázquez acaba de rodar y caminan hablando en silencio por el Parque de la Alameda. Disfrutan de un día de sol radiante “bastante poco usual en Santiago de Compostela”, recuerda la madre. Y mientras pasan entre árboles y pájaros, Iván explica que no echa de menos poder oir: “No lo echo de menos porque nunca lo he experimentado. A veces me preguntan si no tengo curiosidad por escuchar el caudal de agua bajando por un río o el canto de los pájaros. Yo les contesto que no. Se trata de vivir en un mundo en silencio”. Su madre, que no es sorda profunda y puede percibir algunos sonidos, apostilla: “A veces es mejor no escuchar”.