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Una de cal y otra de arena para Londres: la UE quiere que pague el 'brexit', pero aún puede volver

Las directrices de la Comisión exigen que Reino Unido pague sus obligaciones "en euros". Pero el líder de la Eurocámara dice que, si el país cambia de gobierno y quiere quedarse, es bienvenido.

May y Tajani estrechan manos ante el número 10 de Downing Street.

May y Tajani estrechan manos ante el número 10 de Downing Street. Reuters

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La UE pretende negociar el brexit con mano dura pero, si un gobierno europeísta resulta de las elecciones anticipadas en Reino Unido y el país decide quedarse en el club de los 28, podrá hacerlo, según el presidente de la Eurocámara.

Un borrador que ilustra los “elementos clave” de las directrices negociadoras de la Comisión obtenido por Reuters señala que la UE quiere que Reino Unido pague sus obligaciones financieras “en euros”, blinde los derechos de los expatriados europeos y se someta al Tribunal Europeo de Justicia durante un eventual periodo de transición que amortigüe su salida de la UE.

Los líderes de los otros 27 Estados miembros de la UE adoptarán la estrategia negociadora del bloque la próxima semana. Las negociaciones comenzarán cuando hayan pasado las elecciones del Reino Unido, que la primera ministra, la conservadora Theresa May, confía en ganar por goleada.

El borrador apunta que la prioridad en las negociaciones será salvaguardar de los derechos de los expatriados de ambos bandos. Hay más de tres millones de europeos en Reino Unido y más de un millón de británicos en el continente, siendo España el Estado miembro que alberga la mayor comunidad de expatriados británicos.

Así, debe garantizarse que las familias de los ciudadanos comunitarios en Reino Unido puedan mudarse con ellos tras el brexit.

Aunque el documento no indica una cifra explícita, la UE también espera que Reino Unido cumpla con compromisos financieros que van más allá de 2019, año en que se producirá su salida oficial de la Unión. Se estima que dicha cifra ascenderá a 60.000 millones de euros.

El Tribunal Europeo de Justicia, del que el Gobierno británico ha prometido huir, será el encargado de resolver disputas durante un posible periodo de transición, indica el documento.

¿ES POSIBLE UN CAMBIO DE RUMBO?

Convocando elecciones anticipadas, May espera expandir su mayoría parlamentaria y obtener carta blanca para negociar el brexit mitigando cualquier oposición interna o externa. La premier parece ahora más abierta a aceptar un periodo de transición durante el que se mantuviera la libertad de movimiento, una línea roja para los defensores más acérrimos del brexit.

Politico informó después de que May llamara inesperadamente a organizar elecciones anticipadas de que Bruselas celebraba la maniobra, ya que podría reforzar el liderazgo de May e inyectar certidumbre al divorcio.

El presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, se pronunció en esa línea tras reunirse con May el jueves en Londres, asegurando que tener durante todo el proceso a la misma primera ministra sólo podía contribuir a su buen desarrollo.

En declaraciones a The Guardian, sin embargo, Tajani aseguró que, si los británicos cambiaban de parecer en los comicios y decidían permanecer en la UE, el divorcio sería fácilmente reversible. “Si Reino Unido se quisiera quedar, todo el mundo estaría de acuerdo. Yo estaría muy contento”, afirmó. “La decisión final es de los los 27 Estados miembros, pero todo el mundo estaría de acuerdo”.

La Eurocámara juega un papel secundario en las negociaciones de divorcio, pero tendrá poder de veto sobre el acuerdo final. A principios de mes, aprobó sus condiciones para dar el visto bueno al pacto, que incluían la prohibición de negociar acuerdos comerciales con terceros países antes del brexit o el blindaje de los derechos de los expatriados.

Hay opiniones enfrentadas sobre si, una vez activado, el Artículo 50 del Tratado de Lisboa por el que se activa la salida de un Estado miembro se puede revertir. May sostiene que “no hay vuelta atrás”, pero Lord Kerr, autor del artículo, ha asegurado que no es irreversible.

Por otro lado, se ha impulsado un caso en Irlanda con la esperanza de que llegue al Tribunal Europeo de Justicia para dar respuesta a la pregunta.