Portugal

¿Entrenamiento mortal en el Ejército portugués?

Detienen a siete responsables de los Comandos lusos por los excesos que provocaron las muertes de dos reclutas en los cursos de iniciación del grupo de élite.

Fuerzas especiales portuguesas.

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La mañana del jueves siete responsables de la 127º promoción de los Comandos –el grupo de élite del Ejército portugués que participa en misión de alto riesgo y bajo índice de suceso– fueron detenidos por la Policía Judiciaria Militar lusa. Los supervisores han sido imputados por su papel en la muerte de dos candidatos al regimiento especializado que fallecieron tras participar en entrenamientos en condiciones extremos el pasado mes de septiembre.

Los candidatos Hugo Abreu y Dylan Silva, ambos de 20 años de edad, murieron después de participar en el primer día de entrenamiento físico del curso de los Comandos el pasado 4 de septiembre. La sesión tuvo lugar en Alcochete, un pueblo situado en el margen sur del Río Tajo a las afueras de Lisboa, donde ese día las temperaturas registradas superaron los cuarenta grados. Según el informe judicial los dos soldados dijeron encontrarse mal y posteriormente colapsaron. Abreu murió el mismo día en una tienda de campaña hospitalaria montada en el campo militar. Silva fue trasladado a un hospital de Lisboa esa nove, donde estuvo en estado grave hasta fallecer de un fallo hepático una semana más tarde.

Inicialmente el suceso fue descrito como un desafortunado accidente provocado por las altas temperaturas del verano portugués, pero la investigación judicial lanzada para investigar los factores que provocaron las muertes de los soldados ahora indica que éstas fueron causadas por el comportamiento abusivo de sus superiores y los excesos cometidos a lo largo de la formación.

La Procuraduría General de la República confirma que entre los detenidos se encuentra el teniente coronel que dirige la formación de los Comandos, el capitán que sirve de médico del curso, y cinco instructores (tres tenientes y dos sargentos). Estos se suman a los dos enfermeros militares imputados por las muertes el mes pasado. Todos han sido acusados de abuso de autoridad por ofensa a la integridad física según el Artículo 93 del Código de Justicia Criminal, crimen que conlleva penas de entre ocho y 16 años de prisión en caso de condena.

Condiciones extremas, lesiones inexplicables

El informe judicial levanta serias dudas sobre las condiciones a las que se someten los candidatos al grupo de élite, que entrenan en temperaturas extremas y llevan a cabo durísimas maniobras físicas con reducido acceso a agua; estas serían suficientes como para explicar los golpes de calor mortales que sufrieron los candidatos. Los militares argumentan que es necesario entrenar en estas condiciones para preparar a aquellos soldados que algún día podrían encontrarse en situaciones límites en primera línea del frente.

Más preocupante que las condiciones extremas, sin embargo, es la presencia de lesiones sobre los cuerpos de las víctimas que sugieren que abusos físicos adicionales tuvieron lugar durante los entrenamientos. Según el informe de autopsia de Abreu, el cadáver presentaba lesiones traumáticas recientes en la cabeza, el abdomen y los genitales, producido por un instrumento “de naturaleza contundente”.

Los forenses también hallaron “material extraño” en los pulmones del fallecido, factor que podría sostener las denuncias de la madre de uno de los fallecidos, que afirma que otro candidato del curso vio como un superior obligaba al joven comer tierra cuando éste sufría convulsiones del golpe de calor. “Cuando se desplomó el sargento Rodrigues se lanzó sobre él y le forzó a comer tierra”, aseguró Ângela Abreu a la televisión pública portuguesa.

Además de los indicios de abusos físicos, los informes judiciales también señalan serias negligencias en la atención médica ofrecida a la víctima y afirman que la gravedad del estado físico en el que se encontraban los jóvenes exigía la transferencia inmediata del joven al hospital. El informe denuncia las malas condiciones de la tienda de campaña hospitalaria, que no contaba con refrigeración alguna y que administraba un suero completamente inadecuado para estos casos. También subraya la inexplicable ausencia del médico responsable por los pacientes a última hora de la tarde, cuando el estado de salud de las víctimas empeoró.

Polémica para el Gobierno

La muerte de los dos soldados y las revelaciones sobre las condiciones extremas en las que entrenan ha hecho que muchos cuestionen la necesidad que tiene un país pequeño y poco bélico como Portugal en mantener semejante grupo de élite. Los críticos señalan que se trata de un regimiento militar relativamente nuevo que ya ha sido suprimido por excesos en el pasado.

Constituidos formalmente en 1962, los Comandos fueron creados para luchar contra guerrillas activas en las entonces colonias de Angola y Mozambique. Se autorizaron sucesivas promociones tras el final de las guerras coloniales, pero los fallecimientos de dos candidatos por agotamiento físico en 1988 y la muerte misteriosa de otro joven en 1990 llevó a la extinción del grupo en 1993. El regimiento fue resucitado por orden expresa del entonces ministro de Defensa, Paulo Portas, en 2002.

Catarina Martins, coordinadora del Bloque de Izquierda –la formación marxista que actualmente mantiene al Gobierno minoritario del socialista António Costa en el poder a través de su apoyo en el Parlamento– ha sido una de las voces más activas en contra de los Comandos estas últimas semanas, exigiendo la supresión de un grupo que no responde a las necesidades de la sociedad portuguesa.

“Para responder a esta situación tenemos que proceder con la extinción de los Comandos”, declaró Martins ante una reunión de su grupo. “Es un grupo que no encaja dentro de la democracia portuguesa y que ha sido marcado permanente por esta tragedia”.

La propuesta de Martins ha sido rechazada por el ministro de Defensa, José Alberto Azeredo Lopes, que ha insistido en que “cuando algo no funciona la solución no es suprimirlo, sino mejorarlo”. Esta respuesta, sin embargo, ha provocado descontento entre un Estado Mayor que ya desconfía del ministro, un civil con ánimo de “modernizar un Ejército del pasado”.

Los generales han aprovechado para criticar al Ejecutivo por no invertir suficientemente en las Fuerzas Armadas y aseguran que si hubo fallos en la atención proporcionada a los soldados, fue por falta de fondos para tener hospitales de campaña adecuados.

“Si los hospitales de las Fuerzas Armadas no tienen la capacidad para responder a este tipo de situación en tiempos de paz, ¿cómo se espera que lo hagan en una situación de guerra?”, declaró el general Joaquin Formeiro Monteiro, presidente de la Asociación de Oficiales de las Fuerzas Armadas lusas.

Mientras Gobierno y Estado Mayor intentan acercar posiciones en este aspecto, las muertes en la formación de los Comandos ha provocado el abandono de más de la mitad de los candidatos a la actual promoción. Debido al número reducido de participantes y la detención de gran parte de los formadores, no se sabe cuándo se autorizará una futura promoción del grupo de élite.