Bolivia

Los niños invisibles de Bolivia: "Se drogan ante todos y nadie se inmuta"

Hasta 2.000 menores viven en la calle, con sus vínculos familiares rotos y expuestos a la violencia.

Las causas del fenómeno de los niños de la calle son múltiples.

Las causas del fenómeno de los niños de la calle son múltiples.

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Ante la ausencia de sus padres, el joven Hugo tuvo que convertirse en el cabeza de familia a los seis años y cuidar de sus hermanos pequeños Carlos y Javi*. Durante más de una semana, consiguió alimentarlos a base de mendigar en las calles de Bolivia e incluso robar.

La Policía encontró a los hermanos solos en su casa después de que una vecina diera la voz de alarma. Tras buscar a los padres sin éxito, los agentes llevaron a los niños a Casa San José, un hogar temporal para los menores de la calle en Cochabamba, en el interior boliviano.

“Javi apenas hablaba, de hecho no sabía ni pronunciar bien su nombre, sólo conseguía decir 'Api' refiriéndose a él mismo”, cuenta Silvia Garriga, gerente de Nuevos Caminos/Nous Camins, la asociación española que dirige Casa San José. “Se te parte el corazón al ver a niños tan pequeños abandonados por sus padres. Cuesta imaginar la situación de desesperación que ha ocasionado el abandono de unos niños tan pequeños”.

Javi apenas hablaba, de hecho no sabía ni pronunciar bien su nombre, sólo conseguía decir 'Api'

Lejos de tratarse de un caso aislado, miles de menores en Bolivia afrontan circunstancias similares a la de los tres hermanos. Unicef calcula que hasta 2.000 viven en situación de calle con sus lazos familiares rotos -el 90% se concentra en las ciudades de La Paz, El Alto, Cochabamba y Santa Cruz-, un fenómeno que se inició con las migraciones del campo a la ciudad de finales de la década de 1980 y se resiste a desaparecer.

“En su mayoría, son sobrevivientes a situaciones extremas de violencia, huyen de sus casas para encontrar en la calle reconocimiento, protección, lo que su familia, la comunidad y las instituciones públicas no han sido capaces de darles”, afirma Paula Vargas, especialista en protección de Unicef en Bolivia. El caso de las niñas es especialmente crítico, explica, ya que muchas se convierten en víctimas de la violencia sexual.

En palabras de Unicef, el fenómeno de los niños de la calle es “uno de los problemas sociales más complejos de Bolivia”, que también se da en otros países como Brasil o Venezuela. Aunque sus causas son múltiples, a menudo se asocia con la desintegración familiar, la violencia en los propios hogares y la pobreza.

“En cada uno de los casos nos toca buscar el inicio de la madeja para poder tirar del hilo, desenredarla y hacer todo lo posible para que el niño se reintegre en una nueva unidad familiar -con sus padres o con otros familiares, dependiendo de la situación de cada familia”, afirma Monserrat Madrid, directora de Casa San José, cuyo objetivo principal es la reinserción familiar. “Cada niño o adolescente es una realidad muy compleja con problemáticas muy diferentes”.

La madre de Hugo, Carlos y Javi estaba en la cárcel por un problema de drogas. Por miedo a que las autoridades le quitaran a sus retoños, no dijo palabra sobre ellos, afirman desde Nuevos Caminos. La organización no logró saber nada del padre -padres, tal vez-, por lo que decidió ponerse a buscar a otros familiares que pudieran hacerse cargo de los pequeños.

Casa San José acabó dando con los abuelos en Santa Cruz de la Sierra, a unos 500 kilómetros al este de Cochabamba. Finalmente, la justicia aprobó la reunificación de la familia y ahora los pequeños viven con sus abuelos en Santa Cruz de la Sierra, donde acuden a la escuela.

Si bien las autoridades fueron las que llevaron a los tres hermanos a Casa San José, la organización afirma que sale a la calle a lugares donde se concentran niños sin hogar para ofrecerles ayuda, propósito que logra en un 77% de los casos, según sus datos.

Esos niños son invisibles, aunque estén en muchos semáforos de la ciudad

La primera vez que Madrid vio esta situación con sus propios ojos se enfrentó a dos sentimientos: desconcierto e impotencia “por la facilidad que tenían para acceder a la drogas y consumir delante de la gente y de la propia policía sin que nadie se inmute, la indiferencia de la población hacia la problemática de esos niños que son invisibles aunque están en muchos semáforos de la ciudad”. Madrid reclama a las autoridades que penalicen el abandono de menores y consoliden programas específicos de prevención así como de atención y protección de los niños.

Unicef también pide más prevención para evitar que los niños acaben en las calle y exige que se establezcan presupuestos específicos destinados a lidiar con el problema. Para hacer frente al fenómeno, el organismo internacional ha desarrollado un modelo y un protocolo de prevención que están en proceso de implementación y consolidación en política pública.

“Una mayor coordinación y un buen protocolo de actuación bien coordinado podría hacer sonar las alarmas cuando se detectaran una o varias de las señales previas. Estoy pensando en niños por las calles en horario escolar, niños golpeados en las escuelas o hospitales, etc.”, dice Garriga, gerente de Nuevos Caminos. “Evitaríamos muchos casos de menores que salen a la calle y acaban atrapados por las mafias de la droga, la prostitución o la mendicidad”.

*Casa San José ha preferido no revelar los nombres verdaderos de los tres hermanos para su protección.