Una de las mujeres presentes en la última manifestación en Alhucemas.

Una de las mujeres presentes en la última manifestación en Alhucemas. Efe

África MARRUECOS

Hablan las líderes de las revueltas en el Rif: “Sin mujeres no hay revolución”

Un grupo de mujeres jóvenes, tanto dentro como fuera de Marruecos, son las nuevas abanderadas del Movimiento Popular del Rif que nació tras la muerte del vendedor de pescado Mohcine Fikri. 

Sonia Moreno Alhucemas

Rahma, de 49 años, antes era funcionaria en Alhucemas y ahora es inmigrante en París. Se acercó la noche del jueves tras la ruptura del ayuno a la manifestación del barrio humilde Sidi Abid junto a su hermana y su sobrina para unirse a la manifestación.

"Me vine a Marruecos por un problema familiar y me encontré con mi pueblo protestando porque el Gobierno no se interesa por nosotros", dice enfundada en una chilaba y un pañuelo.

Esta mujer encabezaba el jueves, en primera fila, al centenar de ciudadanas rifeñas que se han unido a las protestas desde las detenciones de Nasser Zafzafi, líder del Movimiento Popular del Rif (MPR), y otros 40 vecinos de Alhucemas, Imzouren y Beni Bouayach.

Las mujeres salieron tímidamente a la calle desde las primeras reivindicaciones económicas y sociales del Movimiento ("Hirak") tras la muerte del vendedor de pescado Mohcine Fikri en octubre de 2016.

Sin embargo ahora los grupos son más numerosos e integrados por diferentes tipos de mujer: amas de casa, abuelas, madres, personas formadas o analfabetas. Todas están integradas dentro del Movimiento porque al final piden lo mismo: "Justicia social y derechos básicos como la sanidad y la educación", enumera Rahma.

Lo cierto es que habrá que esperar a que finalice el mes de mayo para determinar si este movimiento seguirá liderado por voces femeninas, porque la celebración del Ramadán beneficia la presencia de la mujer. En el mes sagrado las marroquíes tienen más carta blanca para salir a la calle. Fuera de este periodo es difícil encontrarse mujeres al anochecer.

El relevo de Zafzafi

La gran estrella de las manifestaciones de Alhucemas es Nawal Ben Aissa, que cada noche, cuando termina la manifestación, tiene una lista de peticiones para entrevistas.

Las mujeres ya se identifican con esta ama de casa de 36 años con cuatro hijos. Se hizo con el megáfono tras la detención de Zafzafi y corea los eslóganes del líder. Lejos de querer usurpar su lugar, le reemplaza, porque siempre permaneció en la sombra. En las imágenes de los últimos meses, se ve a Ben Aissa acompañando al líder en las protestas, aunque es cierto que no tiene un pasado combativo.

Nawal no ha tirado la toalla a pesar de que esta semana la policía se personó en casa de sus padres en el barrio de Sidi Abid, donde se celebran actualmente las manifestaciones. Valiente, se presentó en la comisaría para evitar sufrimiento a su marido, que no forma parte del Movimiento, y a los cuatro niños.

Tras un interrogatorio, quedó en libertad. Esa noche salió a pasear con la familia pero no participó en la marcha. Sólo un día después volvió a recuperar el altavoz para gritar a Alhucemas: "Todos somos Zafzafi" o "Viva el Rif".

Defiende que los hombres y las mujeres del Movimiento se enfrentan a las mismas dificultades: el desempleo, la falta de infraestructura, las mejoras en sanidad y educación, y a la "hogra". Con este término describen el sentimiento de desprecio y humillación que sufren los marroquíes por parte de las autoridades.

Hay muchas otras mujeres dentro de la organización y fuera, en la calle; pero por si no quedaba claro que Ben Aissa es el "alter ego" de Zafzafi, este sábado grabó un vídeo junto a la madre del detenido abrazando un marco con la fotografía de su hijo, y posteriormente lo colgó en las redes sociales para denunciar "la injusta detención".

Un rifeña exige la liberación de Naser Zafzafi en Alhucemas.

Un rifeña exige la liberación de Naser Zafzafi en Alhucemas. Efe

El sábado finalizó el tiempo establecido para la investigación que emprendió la Oficina Nacional de la Policía Judicial en Casablanca y, según explicó el abogado Mohamed Ziani a este diario, "el Tribunal Supremo de Rabat ordenó el traslado de algunos inculpados -entre ellos Nasser Zafzafi y Mohamed Jelloul- al Tribunal de Casablanca para evitar "el riesgo de alterar el orden público". Y ya han declarado ante el Juez de Instrucción.

Feminizar la lucha social

"Nosotras, las mujeres marroquíes y rifeñas, salimos a la calle en solidaridad con las protestas del Rif. ¡Sin mujeres no hay revolución!", pancarta y eslogan que se podían ver estos días en las manifestaciones de la Puerta del Sol de Madrid.

Las mujeres en Marruecos han ocupado principalmente la esfera privada, y ahora "el Hirak nos otorga la oportunidad de sentirnos iguales, participar en igualdad de condiciones y facilitarnos el cambio dentro de las movilizaciones, así como la participación en todas las reuniones", explica Saliha, una de las activistas del Movimiento en Madrid.

Más de cuarenta mujeres rifeñas residentes en la capital española ya se reúnen en comisiones y toman decisiones conjuntas. La última fue la noche del viernes cuando entregaron una carta al ministro de Asuntos Exteriores Alfonso Dastis solicitando "la liberación de los presos" y responsabilizando al Estado marroquí de su "política de represión, exclusión y discriminación".

Las mujeres que enarbolan las comisiones de la Hirak en Europa son activistas que llevan trabajando años en el fomento de la cultura amazigh y que se sienten "orgullosas" de personas como Nawal Ben Aissa. "Las rifeñas en Alhucemas dan una lección a todas las mujeres marroquíes que estamos en el extranjero. Nos enseñan a no tener miedo", se enorgullece Saliha en una conversación telefónica con EL ESPAÑOL.

"La identidad rifeña es salir a la calle ante las dificultades"

La fundadora y presidenta de Forum des Femmes (Foro de las mujeres) en Alhucemas, Zohra Koubia, destaca en una entrevista con EL ESPAÑOL que "la identidad de la rifeña siempre es salir a la calle ante las dificultades".

Esta militante de derechos humanos en la región hace memoria sobre los grandes acontecimientos donde la mujer participó activamente, desde la época de los españoles en la zona, durante el levantamiento del 58-59, e incluso recuerda su participación, cuando era estudiante, en las revueltas estudiantiles con Hassan II en 1984.

Koubia mantiene que "las mujeres tienen menos presencia en la calle en el siglo XXI". Los factores de este "retroceso" se pueden encontrar en la inmigración de los hombres del Rif, que se han trasladado a trabajar fuera de Marruecos; envían dinero y las mujeres se encargan de los niños.

La segunda consecuencia de este repliegue de la mujer es el analfabetismo, que además en el Rif es más alto que en otras regiones. Las mujeres de la zona que no saben leer y escribir superan el 60%. Por lo tanto no trabajan y no tienen presencia en la esfera pública.

Por otro lado, Koubia no niega que "la cultura juega un papel importante", y considera que "el islam deja a la mujer detrás".

Una vez más las mujeres del Rif ofrecen su apoyo, como ocurrió en 2004 cuando un terremoto dejó a la población sin luz ni agua, para decir "no" al referéndum constitucional de 2011, o como demostraron encabezando las protestas durante la Primavera Árabe del 20 de Febrero.