43 MUERTOS

Llega el ‘cara a cara’ de Camps con las víctimas del metro de Valencia

Las familias llevan diez años esperando sus respuestas. El expresidente comparece este lunes en la comisión de investigación del siniestro.

El ex president, Francisco Camps.

El ex president, Francisco Camps.

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  4. Juan Cotino

No es ni mucho menos un recibimiento formal como reclamaron durante años, pero es lo más cerca que van a estar las víctimas del accidente del metro de Valencia ocurrido en 2006 -el más grave de España- de tener una especie de cara a cara con el expresidente valenciano Francisco Camps. “Es reconfortante, por fin va a tener que dar alguna explicación, llevamos diez años esperando”, dice Rosa Garrote, la presidenta de la Asociación Víctimas 3 de Julio (AV3J).

Camps está citado para comparecer este lunes en la comisión de investigación que busca respuestas y responsabilidades políticas de este siniestro en el que murieron 43 personas y otras 47 resultaron heridas. En esta jornada declarará también el exconseller Juan Cotino (para quien la Fiscalía pide 11 años por la visita del Papa), señalado por las víctimas por ser quien acudió casa por casa a ofrecer trabajo u otras ayudas a cambio de no acudir a los tribunales. Son dos de los máximos responsables de llevar a cabo una estrategia de silencio que invisibilizó y humilló a las víctimas durante años.

La nueva comisión de investigación que desde el pasado enero se está realizando en las Cortes Valencianas está devolviendo poco a poco la dignidad a los familiares y víctimas del accidente. Y la comparecencia de Camps y Cotino es una de las máximas reivindicaciones de la AV3J. Francisco Camps nunca las recibió pese a que se lo exigieron desde poco después de cerrarse en falso la primera comisión (exprés) de investigación que concluyó que el accidente fue imprevisible e inevitable. La única causa fue el exceso de velocidad y nada ni nadie pudo haberlo previsto ni evitado. Esta fue la consigna que comenzó a difundirse desde el mismo día del siniestro en una estrategia que partió desde la Presidencia de la Generalitat y que se ejecutó desde la extinta Canal 9. Nunca este colectivo tuvo voz en la televisión pública valenciana y nunca sus preguntas tuvieron respuesta por parte de los dirigentes políticos.  

“¿Qué le preguntaría? A Camps le diría que por qué en 2006 no atendió nuestras reivindicaciones. Su actitud nos ha causado dolor. Llevamos diez años esperando una explicación”, dice Rosa Garrote. Una representación de la AV3J ha acudido a todas las sesiones de la nueva comisión que arrancó en enero. Garrote apunta que en la de este lunes la representación será mayor. Son muchos los que quieren ver por fin a Camps sentado y teniendo que responder. La comparecencia en la comisión es obligada.  

ACCIDENTE A 5 DÍAS DE LA VISITA DEL PAPA

El accidente del suburbano se produjo a solo cinco días de la visita del Papa Benedicto XVI a Valencia. Uno de los eventos más destacados de la política de grandes fastos del gobierno de Camps. El foco de la atención no debía verse alterado por nada. Ni siquiera por el accidente de metro más mortal de España. Y esto se tradujo en años de mutismo e invisibilidad hacia las víctimas, que insistían en cada concentración del día 3 de cada mes en que había respuestas sin responder y responsabilidades sin asumir. De ahí su lema 43 muertos + 47 heridos = 0 responsables. Esta política tuvo su plasmación en que nunca Camps recibió a las víctimas. Lo más que hizo fue aparecer por sorpresa en una cita de uno de los presidentes del colectivo con el exvicepresidente Víctor Campos (que será el primero en comparecer este lunes). A Nuria Romeral, quien fue la jefa de gabinete del expresidente, ya se le preguntó por qué no las recibió. “Yo no llevaba su agenda”, respondió en la comisión. Romeral negó en su comparecencia que se hubiera desplegado la llamada ‘estrategia de silencio’.

Una imagen de la comisión de investigación en las Cortes Valencianas.

Una imagen de la comisión de investigación en las Cortes Valencianas.

“Ahora esperamos que dé las explicaciones que no ha dado en diez años, es una oportunidad, hay muchas dudas que han surgido sobre la gestión del accidente y del después del accidente”, dice Ana Barceló, la representante socialista en la comisión de investigación.

Durante estos años se han conocido datos que no se tuvieron en cuenta en la primera comisión como que la unidad siniestrada sí tuvo descarrilamientos previos, que había un informe que alertaba de su obsolescencia, que la empresa pública Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV) contrató una firma externa para adoctrinar a los trabajadores sobre lo que tenían que defender en la fallida comisión de investigación de 2006, y que Cotino fue ofreciendo ayudas a cambio de no acudir a los tribunales.

“¡QUE RESPONDA! ¡QUE RESPONDA!”

“Le ofrecieron un puesto de trabajo a mi hijo, venían preparados, sabían quiénes éramos. Sabían que mi hijo tenía la carrera de ADE, lo sabían todo, le ofrecieron un puesto de trabajo pero por otro lado te preguntan si te vas a personar en el proceso judicial. No sé cómo catalogar esa forma de ayudar a la gente”. Paco Manzanaro perdió a su mujer en el accidente y desveló de esta forma las visitas de Cotino en el documental 0 Responsables realizado por Barret Films que, junto con el programa de Salvados de 2013, puso en el foco nacional la historia y el trasfondo de este siniestro. Fue en aquel programa donde Juan Cotino se vio acorralado por ciudadanos que le rodearon a gritos de “¡qué responda! ¡qué responda!” ante las preguntas deL periodista Jordi Évole.

Cotino hizo estas visitas junto con Santiago Miquel, quien era edil popular de Torrent, la localidad de donde son muchas de las víctimas. Ambos visitaron una decena de casas de Torrent. Todas a las que se les permitió el acceso. Miquel declaró en la comisión que realizaron estas visitas “por cortesía” para preguntar “por su situación y por si tenían alguna necesidad”, pero negó que se les ofreciera trabajo. “En ningún momento se intentó comprar el silencio de nadie”, recalcó. Sin embargo, sí admitió que al hijo de Manzanaro le ofrecieron “unas prácticas no laborales”.

El entonces director general de Coordinación de la Generalitat, Enrique de Francisco, manifestó en su comparecencia que Cotino era “el más interesado en ayudar” a las víctimas. “En dos o tres ocasiones me llamó para interesarse por las víctimas, sobre todo al principio, y preguntarme cuáles de ellas tenían más problemas y estaban más apenadas”, dijo. Pero también él negó que se intentara comprar silencios.

La actitud de Juan Cotino durante estos días es una de las cosas que más molestó a la AV3J. “Entonces era el conseller de Agricultura, no tenía ninguna relación, tiene que explicar por qué fue de casa en casa”, dice la presidente de la asociación. Garrote piensa que, aun dando por buena su explicación de que lo hacía de forma bienintencionada, no era “correcto” ni debería ser legal. “Ir ofreciendo favores así… No tenía derecho a pasar por encima”, le reprocha. Cuando se le pregunta qué quiere que Cotino responda en la comisión, lo tiene claro: “Le diría si realmente cree que es esa la forma de actuar”. “Aunque sea con buena intención, le diría que me mirara a los ojos y me respondiera si esa es la forma en la que un responsable político debe actuar”, dice Garrote.

Juan Cotino.

Juan Cotino.

Juan Cotino estaba especialmente volcado en lo que iba a suceder en Valencia cinco días después del accidente: la visita del Papa. Unos trabajos que ahora le pasan factura. El también expresidente de las Cortes Valencianas, miembro del Opus Dei y mano derecha de Camps, está procesado en la pieza de Gürtel que investiga el amaño de contratos a la red de Francisco Correa para hacerse con las pantallas y megafonía de la visita del Papa. El magistrado de la Audiencia Nacional José de la Mata le considera como el “factótum” y el “elemento nuclear” para la adjudicación de estos contratos que supuso un desembolso “ilícito” de 7,5 millones a través de la televisión pública valenciana cuando el precio real ha sido cifrado en 3,3 millones. La Fiscalía Anticorrupción le pide 11 años de cárcel. Será la primera aparición pública de Cotino desde su procesamiento.

¿NI PREVISIBLE NI EVITABLE?

La visita del Papa a Valencia ha saltado en varias ocasiones en la comisión de investigación para esclarecer si el despliegue de medios para este evento pudo ir en detrimento de un correcto dispositivo tras el accidente. Otros han destacado otros hechos: “En 2006 se gastaron 406.000 euros en el asfaltado de un solar para acoger el aparcamiento de autobuses de la visita del Papa, una cantidad con la que se podían haber instalado unas 140 balizas en la red”, dijo un portavoz de la Plataforma Pel Ferrocarril. Una baliza, tal y como varios responsables y trabajadores de la FGV han manifestado en la comisión, hubiera evitado el siniestro. En las sesiones,  han sido muchos los que han sostenido que, si el accidente pudo no ser previsible, sí pudo haberse evitado poniendo una baliza. También se ha hablado de la mala colocación de las ventanas que maximizó el número de muertos.

Rosa Garrote habla de las comparecencias que les están dando la razón tras años de lucha. Entre ellas la del exdirector de Recursos Humanos de la FGV que reconoció que hubo “una estrategia política equivocada del sálvese quien pueda”. “No hemos tenido la posibilidad como trabajadores de decir lo que pensábamos”, dijo apuntando que “hubo premura” para cerrar el tema. También la declaración del responsable de la firma contratada para instruir a los trabajadores sobre lo que tenían que decir en la comisión de 2006. “Le pregunten lo que le pregunten y se desarrolle como se desarrolle (la comisión), su objetivo debe ser transmitir que lo ocurrido ha sido un accidente cuya causa ha sido el exceso de velocidad y no puede ser atribuida a ninguna deficiencia técnica”, recogía un documento repartido entre los trabajadores que ofrecía consejos y respuestas sobre la comisión. El director reconoció que el documento plasmaba lo que desde la dirección de FGV les habían transmitido como causas del siniestro, pero negó aleccionamiento.

Estas declaraciones están dando algo de sosiego a la asociación. “Fue muy liberador que eso que nosotros habíamos denunciado lo dijera un alto cargo de la FGV, es una evidencia de que no hablamos movidos por el dolor”, dice Rosa Garrote.