Grupo Nummaria

Los dueños de Nummaria tenían el despacho repleto de cámaras y micrófonos

Construyeron un cuarto oculto donde guardaban la documentación sensible. Cuando llegó la Policía negaron que fuera suyo.

Agentes de la Policía en el registro del despacho Nummaria

Agentes de la Policía en el registro del despacho Nummaria

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Los agentes de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal de la Policía (UDEF) junto a miembros de la Oficina Nacional de Investigación del Fraude (ONIF) entraban el miércoles en el despacho Nummaria. Lo hacían a primera hora de la mañana tras recibir la autorización del juez Ismael Moreno, que lo acordaba por petición de la Fiscalía Anticorrupción. Los agentes ya tenían una lista de sociedades sospechosas de ser utilizadas para defraudar a Hacienda y blanquear dinero. Pero lo que encontraron allí era mucho más de lo esperado.

Los agentes se encontraron con dos sorpresas. La primera fue que durante el registro pudieron comprobar que en el despacho estaban instaladas varias cámaras y micrófonos. Todos los presentes se sorprendieron de que en un despacho fiscalista dedicado, entre otras cosas, a crear estructuras opacas tuviera dispositivos para grabar imágenes y sonido de todo lo que ocurría ahí dentro.

Los investigadores sospechan que la intención de los máximos responsables del bufete era tener grabados a sus clientes más sensibles, sobre todo porque tener instalados micrófonos no tiene mayor sentido. La instalación de las cámaras podría tener explicación por una cuestión de seguridad si en el despacho manejan grandes cantidades de dinero. Aún así, la Policía se llevó el servidor de los ordenadores donde están grabadas esas imágenes.

Un cuarto oculto

Pero la sorpresa de los funcionarios presentes aquella mañana no quedó ahí. Al cruzar el despacho había otra puerta que daba a un patio interior. En éste había varias puertas que daban a otros domicilios excepto una puerta que no constaba en los planos de edificio.

Los responsables de Nummaria negaron que fuera suyo pero hubo un dato que les delató. Los cables de las cámaras y micrófonos instalados en el despacho acababan en esa puerta. El secretario del Juzgado dio la autorización para entrar. Los agentes irrumpieron entonces en ese cuarto, donde se encontraron torres de documentación apilada.

Entre todas las carpetas allí escondidas, los miembros de la Agencia Tributaria pudieron observar que había guardada mucha documentación sensible, que se llevaron para ser analizada en profundidad.