Operación Púnica

"El expediente de la 'cojocasa' de Granados fue manipulado", denuncia una funcionaria

Asegura al juez que la llamaron un domingo a su domicilio para que fuera al Ayuntamiento a sacar el documento.

El ex secretario general del PP de Madrid, Francisco Granados

El ex secretario general del PP de Madrid, Francisco Granados

Personas próximas a Francisco Granados en el Ayuntamiento de Valdemoro "manipularon" un expediente urbanístico para desvincularle de la mansión de lujo que se estaba construyendo en el sector de El Caracol de la localidad, desveló al juez la responsable de los servicios jurídicos del área de urbanismo del Consistorio, Montserrat Pacheco.

Por las manos de esta funcionaria han pasado todos los procedimientos urbanísticos desde 1991, cuando fue nombrada para ese puesto. Es, por ello, una testigo de especial relevancia por su conocimiento del desarrollo urbanístico de Valdemoro antes, después y durante el mandato de Francisco Granados, alcalde de la ciudad ente 1999 y 2003 y luego brazo derecho de Esperanza Aguirre como consejero del Gobierno regional y como secretario general del PP de Madrid.

Durante su declaración ante el juez de la operación Púnica, Eloy Velasco, Montserrat Pachecho habló de un expediente especial, el que afectaba a siete parcelas en el sector R-6, denominado El Caracol, una zona con excelentes vistas.

La "cojocasa"

"Todo el mundo comentaba que ese inmueble era de Francisco Granados", dijo la funcionaria, que no dudó en calificar de "cojocasa" ("vi por curiosidad el plano") una construcción de 1.000 metros cuadrados de vivienda y cuya parcela ocupaba el terreno de seis chalés adosados. Piscinas exterior e interior, ascensor, salón de juegos para adultos con barra de bar incluida, habitaciones para el servicio, sauna y hamman en el sótano, chimeneas en el salón, dormitorio y despacho...

Pacheco explicó al instructor que en las dependencias de urbanismo se guardan los expedientes de una antigüedad inferior a 5 años y que el resto se almacena en el archivo general del Ayuntamiento, "a excepción", matizó, "del expediente de la calle Chequia, que lo tenía yo bajo custodia porque así me lo pidió el alcalde José Miguel Moreno Torres". Moreno, también imputado en la trama Púnica, sucedió a Granados al frente del Consistorio.

Una llamada en domingo

"¿Por qué lo custodiaba, qué pasaba con ese expediente?", le preguntó el juez. La jefa de los servicios jurídicos del área de urbanismo relató entonces que "un domingo que, además, era la fiesta de Todos los Santos recibí una llamada en mi casa porque tenía que acudir al Ayuntamiento a sacar ese expediente".

"¿Quién la llamó?", inquirió el instructor. "Me llamó José Luis Navarro [el arquitecto municipal] por orden del alcalde José Miguel Moreno, para que acudiese al departamento y abriese las puertas. Le dije que yo no iba a ir un domingo a sacar ningún expediente, aparte de que no tenía llaves", contestó ella.

"Se quejó de que cómo es posible que no tuviera las llaves y me dice: 'Bueno, pues te vienes'. Y le dije: 'No pienso ir'". Me negué, dije que no iba y no fui. Me dijeron que querían coger ese expediente".

Pacheco añadió que "al día siguiente, lunes, cuando fui a trabajar noté que en ese expediente había alguna manipulación. Lo habían tocado, no sé en qué sentido". La funcionaria cree que había un documento "que hacía referencia a la mujer" de Granados que pudo ser retirado. Con posterioridad, Moreno le pidió que custodiara el expediente porque "la Prensa está detrás".

En el procedimiento de la trama Púnica consta una copia del "Proyecto básico y de ejecución de vivienda unifamiliar en Glorieta de Suecia" en cuya carátula figura como propietaria Nieves Alarcón Castellanos, esposa de Francisco Granados. El proyecto se incorporó al expediente urbanístico donde, sin embargo, consta que la licencia de obra la solicitó "una empresa de Ramiro Cid", dijo la funcionaria, que remachó: "Granados no tenía suelo en ese desarrollo".

Carátula inicial del proyecto de construcción de la casa de lujo de Granados

Carátula inicial del proyecto de construcción de la casa de lujo de Granados

Los investigadores sospechan que Cid, uno de los constructores más beneficiados por la trama Púnica con recalificaciones de terrenos y nuevos planeamientos municipales, pagó los favores urbanísticos a Granados con esa mansión de lujo, entre otras contraprestaciones.

"Quería una casa más grande"

Nieves Alarcón trató de desvincularse a toda costa de la "cojocasa" cuando declaró como investigada ante el juez el 29 de enero de 2015. Según dijo, "nosotros [Granados y ella] queríamos construir una casa, a mí me gustaba esa zona y Ramiro Cid [propietario de las parcelas] quería venderla".

"Yo quería vivir en una casa más grande que mi adosado de 250 metros en cuatro plantas", manifestó Alarcón, que admitió que alguna vez se acercaba "a dar una vuelta para ver cómo iba" la obra, tras hacer un proyecto "muy impersonal, para que lo pudiera comprar cualquiera".

La versión de la mujer de Granados tiene en contra no sólo el testimonio de varios testigos sino incluso las manifestaciones de Ramiro Cid y, sobre todo, los documentos custodiados por Pacheco. La primera carátula del proyecto, en la que Nieves Alarcón figuraba como propietaria, fue cambiada por otra en la que la propiedad era de la empresa Vicfidem, vinculada a Ramiro Cid.

Así lo declaró el arquitecto que visó el proyecto, Carlos de Rojas, citado como testigo por Velasco."Inicialmente visé el proyecto a nombre de Nieves Alarcón y luego nos pidieron que cambiáramos la propiedad", dijo.

"O sea, que usted sabía que el chalé era del matrimonio Granados-Alarcón", manifestó el juez. "Estaba en la carátula", respondió el arquitecto, que señaló que ignoraba por qué se le pidió que cambiara la propiedad.

La decoradora de la vivienda, también llamada a declarar como testigo, indicó que se reunió decenas de veces con Nieves Alarcón. "Todo se hacía 'ad hoc' para ella, con el tamaño de los muebles de su casa", señaló.

Esta testigo entregó al juez un documento que constituye otra prueba de la relación de la esposa de Granados con la "cojocasa". Se trata de un email que Nieves Alarcón envió a la decoradora para que retomara el proyecto en diciembre de 2012. Ella declinó la oferta.

El correo desmiente que fuera un proyecto "impersonal", como manifestó Alarcón al juez. Según recordó a la decoradora la esposa de Granados, "teníamos hasta presupuesto de puertas, vestidores, muebles de cocina, baño y bastantes cosas que teníamos elegidas y algunas pedidas".

Correo electrónico de la esposa de Granados a la decoradora de la mansión

Correo electrónico de la esposa de Granados a la decoradora de la mansión

Consuelo Astasio, arquitecto técnico y gestor del proyecto de la calle Chequia, manifestó que la mujer de Granados visitaba frecuentemente la obra, eligió los materiales "e incluso hizo modificaciones como tirar una escalera. El matrimonio Granados actuaba como clientes finalistas", aseguró.

Astasio confirmó que en el proyecto -"que se presentó en el Ayuntamiento"- "aparecía el nombre de Nieves Alarcón". La empresa de Astasio compró las parcelas a Ramiro Cid y luego se deshicieron de ellas, perdiendo dinero, "porque Granados y su mujer dejaron de tener interés en la casa en 2009, después de que aparecieran unos artículos en la Prensa". La festividad de Todos los santos de ese año 2009 fue domingo.

"Era una cabezonada de la mujer"

Ramiro Cid negó que la casa de la calle Chequia fuera un cohecho a Granados pero no supo explicar cómo empezó a desarrollar una construcción cuyo coste cifró en 1,5 millones sin firmar un solo papel con Granados y sin que éste entregara un solo euro. "Francisco Granados me plantea que están buscando una vivienda de lujo, una casa singular, con la idea de hacer una casa a su medida. El único problema es que nunca llegamos a cerrar un acuerdo sobre el precio de la casa. Hablamos bastantes veces y no llegamos a concretar nada. La mujer insistía mucho, me presionaba. Era una cabezonada particularmente de la mujer".

"¿Y no le pidió una compensación por echarse atrás después de los gastos ocasionados?", le preguntó el instructor. "No, porque no teníamos nada firmado", fue la respuesta de Cid.