Investidura en Cataluña

Mas se aferra al cargo mientras aumenta la presión para que ceda

Diputados de JxS le reclaman que permita una investidura alternativa.

Artur Mas consulta su móvil a su llegada al Parlament.

Artur Mas consulta su móvil a su llegada al Parlament. Efe

La presión que durante meses ha atenazado a la CUP para que haga presidente a Artur Mas finalmente ha cambiado de bando, a falta de pocos días para que venza el plazo y se convoquen automáticamente unas nuevas elecciones en Cataluña.

Las horas pasan rápidas y los actores independentistas se han pasado el jueves de reunión en reunión, intentando encontrar una solución a un bloqueo que tiene al soberanismo expectante desde hace más de tres meses. Durante la jornada se ha reunido el grupo parlamentario de Junts pel Sí (JxS), la asociación Súmate (que integra a los independentistas castellanohablantes) se ha encontrado por separado con la CUP y con JxS y finalmente ha habido una reunión secreta entre la CUP y JxS, promovida por la ANC, Òmnium y la Asociación de Municipios por la Independencia (AMI). A última hora de la tarde, además, cientos de personas se han concentrado en el centro de Barcelona para reclamar un pacto.

Nadie quiere quedar como el culpable del fracaso de las negociaciones y todos aparentan haber hecho todo lo posible para forjar un acuerdo. Pero a pesar de las reuniones de este jueves, nadie parecía haber cambiado su posición al final de la jornada.

Lo que sí ha cambiado, no obstante, es la persona hacia quien se dirigen todas las miradas. Ya no es a la CUP a quien la mayoría de actores piden un gesto, sino al presidente en funciones Artur Mas. Hasta la fecha sólo Joan Tardà y Gabriel Rufián, diputados de ERC en el Congreso, se habían atrevido a pedirle un paso atrás. Este jueves, sin embargo, el president ha tenido que escuchar a diputados de su coalición pidiéndole que permita una investidura alternativa.

Junqueras y Artur Mas,  en el Parlament este jueves.

Junqueras y Artur Mas, en el Parlament este jueves. Efe

Ha sido durante el transcurso de la reunión que ha mantenido todo el grupo de JxS en el Parlament durante más de dos horas. En ese encuentro, según afirman fuentes presentes en la reunión, algunos diputados han insinuado a Mas que podría replantearse los compromisos fundacionales de JxS que establecen que él es el candidato a la presidencia. Las voces discordantes han venido de diputados de ERC, pero también de independientes como Toni Comín, por ejemplo. Ningún diputado de CDC de la treintena que están en la coalición se ha manifestado en contra de Mas, afirman las mismas fuentes. A pesar de las voces disidentes, la coalición ha acordado no ofrecer ninguna alternativa a la CUP. 

A la presión a Mas se ha añadido también Súmate, que ha abandonado su postura neutral en las negociaciones. Después de reunirse con la CUP, ha trasladado a JxS una oferta que dejaría a Mas como 'conseller en cap' y al frente de la Generalitat estaría la actual vicepresidenta en funciones, Neus Munté (CDC). Munté se ha ha apresurado a descartar esta posibilidad y ha defendido que su candidato y el de JxS sigue siendo Mas. “No seré moneda de cambio de nadie para traicionar la voluntad de los electores”, ha afirmado en Twitter.

Propuesta a ERC para entrar en el Govern

Durante su intervención en la reunión de JxS, Mas ha puesto sobre la mesa una oferta que denota hasta qué punto ya tiene asumido que no habrá acuerdo con la CUP. El president en funciones ha propuesto a ERC entrar en el Govern en funciones y formar un Ejecutivo de JxS a partir del lunes, momento en el que se convocarán elecciones de manera automática para principios de marzo.

Mas ha formulado la propuesta defendiendo que serviría para exteriorizar la unidad del independentismo y demostrar al resto de actores que JxS es una coalición que tiene futuro en Cataluña. El president ha defendido que este Ejecutivo de JxS podría empezar a aplicar la parte del plan de choque ofrecido a la CUP que no requiere de la aprobación de unos nuevos presupuestos.

ERC ha recibido la oferta con frialdad y no ha querido entrar a valorarla hasta el lunes. La formación republicana cada vez tiene más asumido que no le interesa repetir la coalición -Junqueras la llegó a calificar de “error estratégico” hace unas semanas- mientras que CDC intenta reeditarla como sea. Según ha publicado el diario Ara, dentro de la reunión Junqueras ha insinuado que la propuesta era un “fraude” ya que no existe ningún mandato del Parlament para formar un nuevo Gobierno.

Reunión secreta entre la CUP y JxS

Nadie sabe ni dónde ni cómo se han reunido durante este jueves los representantes de JxS y la CUP. La reunión promovida por la ANC, Òmnium y la AMI ha estado envuelta de un fuerte hermetismo que incluso ha impedido a Raül Romeva asistir al encuentro.

El president en funciones, Artur Mas, junto a la vicepresidenta Neus Munté, este jueves en el Parlament

El president en funciones, Artur Mas, junto a la vicepresidenta Neus Munté, este jueves en el Parlament Efe

El número 1 de JxS se ha subido a un taxi al acabar la reunión de JxS en el Parlament para dirigirse al encuentro. El lugar de la reunión se ha trasladado a los negociadores a última hora para evitar filtraciones. Después de constatar en el taxi que era seguido por varios periodistas, ha decidido volver al Parlament y encerrarse en su despacho.

La CUP, por su parte, había convocado una rueda de prensa a las 5 de la tarde para explicar el resultado de la reunión. La formación primero ha retrasado la comparecencia una hora y a primera hora de la tarde ha decidido cancelarla.

También se esperaba que el coordinador general de CDC, Josep Rull, participara en una entrevista en directo en la redacción del Ara a las 7 de la tarde, pero Rull también ha cancelado la entrevista a última hora alegando que el encuentro con la CUP “se alargaba”.

La diputada de la CUP Gabriela Serra ha advertido por la mañana que la reunión duraría “dos minutos” si JxS no aparecía con alguna alternativa a investir a Mas. Al cierre de esta edición no había trascendido si la reunión había durado más de esos dos minutos o ni siquiera si se había celebrado, pero la sensación de que el encuentro era únicamente de cara a la galería era generalizada entre los periodistas parlamentarios.