POLÍTICA

Aragón: un laboratorio del pacto de izquierdas a costa del contribuyente

La comunidad aragonesa reproduce en sus Cortes un esquema de partidos similar al del Congreso de los Diputados salido del 20D. 

Javier Lambán y Pablo Echenique.

Javier Lambán y Pablo Echenique.

La Ley de Medidas para el Mantenimiento de los Servicios Públicos es la primera gran iniciativa que el Gobierno aragonés presidido por el socialista Javier Lambán sacó adelante con el apoyo de Podemos y su barón territorial más destacado Pablo Echenique. El nombre de la ley enmascara una notable subida de la presión fiscal, que ha situado Aragón a la cabeza del pago de impuestos en toda España. La reforma tributaria ha creado cuatro nuevos impuestos y ha gravado otros seis. Lambán espera recaudar 89,5 millones de euros extra este año. En 2018, la cifra se dispararía hasta casi 114 millones de euros.

La medida provocó un pequeño terremoto en Aragón. Los últimos días del 2015, antes de la entrada en vigor de la ley el pasado 1 de enero, colapsó las oficinas de tributos. Colas de más de tres horas para esquivar las transmisiones, que, por ejemplo, han subido el tipo del 7% al 8% en la compraventa de vivienda entre particulares para bienes valorados en menos de 400.000 euros. El Heraldo de Aragón informó de que las notarías aragonesas multiplicaron por seis los trámites relacionados con las donaciones de padres a hijos, exentas hasta los 300.000 euros en los últimos tiempos, respecto al mismo período de los dos años anteriores.

El Gobierno de Lambán ha elevado todos los impuestos. El tramo autonómico del IRPF sube desde el 21% que se aplica a los salarios de 50.000 euros al año (la base anterior era 90.000) hasta el 25% de los de 150.000 o más. Se ha creado un impuesto de hidrocarburos, que encarece la gasolina unos 2,4 céntimos por litro aproximadamente. Las estaciones de esquí, de las que el Gobierno es copropietario en casos como Formigal, Cerler y Panticosa, abonarán un tributo especial por el cable de sus remontes y telecabinas. Las eléctricas, uno de los enemigos declarados de Podemos, pagarán por kilómetro y capacidad de sus líneas de alta tensión.

Para algunos, el PSOE está pagando un precio demasiado alto para sacar adelante los Presupuestos autonómicos. Para otros, en especial Podemos, se trata de una ley más justa pero todavía insuficiente para una política más redistributiva que además mejore la Sanidad y la Educación. La oposición dice que el desorden impera en el Gobierno, porque Echenique y Lambán llevan seis meses jugando al gato y al ratón. Bienvenidos a Aragón, el laboratorio de un hipotético pacto de izquierdas que podría dar el Gobierno de España a Pedro Sánchez con el apoyo de Pablo Iglesias.

Aragón es el 'Ohio español'

De las 84 municipios españoles que habían reproducido los resultados electorales en las elecciones generales celebradas desde 1977, sólo 62 han mantenido su papel de 'Ohios españoles' después del 20D. Casi la mitad de ellos, 30, están en Aragón, según el análisis de los resultados electorales realizado por EL ESPAÑOL.

La comunidad aragonesa, con apenas 1,3 millones habitantes de los que más de 650.000 viven en Zaragoza, es un termómetro electoral para España. En las autonómicas del pasado mayo siete partidos políticos obtuvieron representación parlamentaria. El PP de Luisa Fernanda Rudi ganó las elecciones, pero con 21 escaños se quedó muy lejos de la mayoría. El PSOE obtuvo 18 diputados; Podemos, 14; el PAR (Partido Aragonés), 6: Ciudadanos, 5; Chunta Aragonesista, 2; e Izquierda Unida, 1.

La suma de PP y Ciudadanos no alcanzaba la mayoría de 34 escaños. Lambán tendió la mano a Echenique para formar un Gobierno de izquierdas para el que también era necesario la Chunta por cuestiones de aritmética parlamentaria. Un escenario similar al nacional, pero con una gran ventaja: no hay debate ni polémicas territoriales sobre la mesa. En el Congreso, la suma de PSOE, Podemos y sus marcas autonómicas es de 159 diputados, y por la tanto necesitarían más aliados para garantizarse una legislatura estable.

Del 'streaming' al decálogo

Echenique aceptó el diálogo a regañadientes, porque en un primer momento llegó a postularse para presidente al considerar que PSOE y Podemos estaban en empate técnico pese a la diferencia de escaños. El líder de Podemos, eso sí, puso una condición: las reuniones con Lambán se retransmitirían en directo por streaming.

Fue un hito de la nueva política, que duró dos semanas: el tiempo que tardaron las negociaciones en encallar. La reunión definitiva entre los dos equipos se produjo a oscuras, sin luz ni taquígrafos. El acuerdo de investidura se tradujo en un decálogo de medidas, fundamentalmente sociales, que Podemos exigió al PSOE. Echenique se quedó en la oposición y la Chunta Aragonesista entró al Gobierno en coalición como socio minoritario.

Han pasado seis meses y la salud del acuerdo es buena o mala según el cristal con que se mire. Fuentes del Gobierno aragonés consideran que las relaciones son fluidas y que en los asuntos importantes, el PSOE ha tenido el apoyo del partido que lidera Echenique. En Podemos, más que medio lleno, ven el vaso medio vacío.

“En estos seis meses, hemos aprendido que allí donde Podemos es fuerte, se puede conseguir que el PSOE no se lance en los brazos del continuismo con las fracasadas políticas de austeridad”, dice Maru Díaz, portavoz del grupo parlamentario de Podemos en las Cortes de Aragón. “Pero en cuanto a mantener la palabra dada, tampoco hay nada nuevo bajo el sol. En Aragón lidiamos con un PSOE que dice a todo que sí, pero que luego se dedica a fortalecer sus redes clientelares, mientras muchas veces solo cumple, de lo pactado, lo que le apetece o le causa menos problemas”.

Sin reuniones en los despachos

Podemos y PSOE acordaron la creación de un observatorio ciudadano para evaluar el cumplimiento del decálogo de investidura. Las dos formaciones designaron una persona para examinar cada uno de los puntos del acuerdo. El observatorio dejó de reunirse en noviembre, cuando el PSOE mostró su desacuerdo con el informe realizado. Podemos considera que hay un incumplimiento de esos pactos, pero de momento sigue sosteniendo al Gobierno. Nada más se supo del observatorio.

Podemos ha introducido novedades en la política aragonesa. Está en la oposición, pero es socio parlamentario preferente y se distingue por llevar las negociaciones al límite. El contacto entre Lambán y Echenique es regular por correo electrónico y aseguran que hay buena sintonía personal, pero Podemos reniega de los despachos y las reuniones secretas, aunque de vez en cuando las haya. La última de ellas se produjo cuando los Presupuestos parecían abocados al fracaso y la sombra de una prórroga de las últimas cuentas de Rudi empezaba a ser una posibilidad cierta. Si no se sobrepasa ese límite en el diálogo, el partido intenta circunscribir su actividad política al ámbito parlamentario. Podemos tiene un interlocutor en cada consejería y departamento del Gobierno de Aragón al que se le informa directamente de los asuntos de mayor relevancia.

Desde la oposición consideran, sin embargo, que Podemos no ha cambiado nada y tiran de refranero para definirlos: perro ladrador, poco mordedor. Aseguran que sus diputados siguen cobrando las mismas dietas libres de impuestos y que en estos meses sólo se han distinguido por sus “ocurrencias” más bien infelices, el desconcierto de su inexperiencia, su obsesión con los bancos y declaraciones contradictorias que se han llegado a realizar el mismo día. Según estas fuentes, Podemos se ha dedicado a montar un paripé en cada negociación, cuando la realidad es que siempre han acabado apoyando al PSOE. “La participación, los círculos y el streaming duraron un mes”, dicen.

Roberto Bermúdez de Castro es el portavoz del PP en la Cámara aragonesa. En su opinión, si se reproduce un pacto de este tipo en España habrá un Gobierno más sectario, que no defenderá “el interés general de todos los españoles”. “Lo único que ha conseguido Podemos es convertir a las aragoneses en los españoles que más impuestos van a pagar en 2016”, explica. “Sólo gobiernan para los suyos”.

Victorias de Podemos y la 'guerra' con Zaragoza

Una de las primeras medidas del nuevo Gobierno fue devolver la tarjeta sanitaria a los inmigrantes irregulares. En los Presupuestos que están a punto de ver la luz, a falta de últimos flecos parlamentarios, el Gobierno ha incrementado un 12,3% -338 millones de euros- las partidas destinadas a Sanidad, Educación, vivienda social, becas comedor, etc. Por el contrario, se ha reducido a la mínima expresión la inversión en infraestructuras o el mantenimiento de carreteras. Los altos cargos se han reducido de 70 a 65, tras suprimir cinco direcciones generales, y se han amortizado diez asesores: el anterior Gobierno de Rudi tenía dos por consejería y ahora sólo hay uno. Desde el Gobierno de Aragón, se asegura que son cuentas que casan perfectamente con el proyecto socialista.

La mayor victoria de Podemos hasta la fecha fue la dimisión del delegado del Gobierno de Aragón en Teruel, Antonio Arrufat, imputado por unas irregularidades cometidas por la Denominación de Origen del Jamón de Teruel. Además, el partido de Echenique ha conseguido que el Decreto de Emergencia Social, que aprobó en diciembre el Gobierno para responder a las situaciones de pobreza energética y acceso a vivienda de casi 32.000 hogares con todos sus miembros en paro, se tramite como proyecto de ley en las Cortes para poder realizar enmiendas.

El Gobierno decidió también gravar a la ciudad de Zaragoza con una tasa sobre contaminación del agua que paga toda la región. Zaragoza estaba exenta del impuesto por haber financiado su propia depuradora. El Ayuntamiento, gobernado en minoría por la plataforma Zaragoza en Común, que lidera Podemos, puso el grito en el cielo y acusó a Lambán de deslealtad por esta tasa. Se calcula que ese impuesto duplicará la media de lo que los zaragozanos pagan por el agua. Echenique, que en ocasiones ha llegado a utilizar la carta de Zaragoza en sus negociaciones con Lambán, se ha mostrado más tibio en la respuesta que en otras ocasiones, mientras insiste en pedir un fondo de capitalidad especial para la ciudad. La política sigue su juego. También en Aragón.