Copa del Rey de Fútbol

El Barça sobrevive con 10 y reivindica el fútbol entre esteladas ante el Sevilla

Preciosa final de Copa, que se decidió con una genialidad de Messi y un gol de Neymar (2-0). El Sevilla acabó perdonando tras jugar 60 minutos con un hombre más.

Los jugadores del Barça celebran el gol de Jordi Alba.

Los jugadores del Barça celebran el gol de Jordi Alba. Reuters

  1. Copa del Rey de Fútbol
  2. FC Barcelona
  3. Sevilla FC
  4. Estadio Vicente Calderón

Cuando el balón rueda, la política calla. Y eso es lo que mejor le pasó a una final de Copa que fue más final que nunca por la igualdad, por la emoción y hasta por la bravura de los equipos. Se la llevó el Barcelona (2-0), pero se la pudo llevar cualquiera. Decidió la prórroga y los pequeños detalles. Decidió la mala gestión del partido de Emery. Y, sobre todo, decidió Messi.

En las finales de la Copa de Alemania, Italia, Inglaterra y Portugal había habido prórrogas. España no podía ser menos. Barcelona y Sevilla llevaron al límite sus fuerzas, el desgaste de una temporada larguísima que ellos mismos comenzaron allá por principios de agosto con la Supercopa de Europa. Y en un partido tan igualado, todo se hizo notar.

Ganó el Barça porque, en el momento clave, a Messi se le apareció la brújula. Estaba el Barça vivo tras un partido en el que fue dominado, en el que jugó 60 minutos con diez hombres, y eso ya era ganar mucho. Y en la prórroga, al astro argentino se le ocurrió dar un pase de los suyos, de esos que solo hacen los genios. Un simple toque de balón resolvió una final.

El partido comenzó en el minuto 38 con un balón largo al área de Ter Stegen que pilló descolocado a Mascherano. El central tuvo que ir a remolque, fallando en la marca. Gameiro le ganó la carrera y al argentino no le quedó otra que agarrarle. Era el último hombre. Tarjeta roja. Tan clara como decisiva. Ni protestó ante la obviedad de la acción.

El árbitro Del Cerro Grande, que debutaba en una gran partido, no dudó e introdujo un aspecto algo novedoso, y es que pocas veces se ve al Barcelona jugando con 10. La expulsión de Mascherano servía también para ver la fiabilidad de este equipo con una circunstancia tan en contra.

Y eso que los cinco minutos que quedaban para el descanso los utilizó el Barça para avisar, con un cabezazo de Neymar y una conexión del brasileño con Messi que fue de lo poco visible del Barcelona. Porque la primera parte del equipo de Luis Enrique fue insípida, rozando el nerviosismo. La MSN estaba imprecisa y atrás eran el coladero que fueron a principio de temporada. Cada ataque del Sevilla era un susto para los culés, que hasta tuvieron que jugar con Ter Stegen en varias ocasiones más adelantado para corregir a sus centrales.

La solución de Luis Enrique a la expulsión de Mascherano fue poner a Mathieu, sacrificando a Rakitic y por ello a su centro del campo. Lo más inmediato fue un arreón del Sevilla en el arranque de la segunda mitad que les llevó a encerrar a los azulgranas en el área, con disparo al palo de Banega incluido.

Javier Mascherano en el momento en que el árbitro le expulsa.

Javier Mascherano en el momento en que el árbitro le expulsa. Reuters

Si el partido estaba feo para el Barcelona, más se le puso cuando vio a Luis Suárez tirado en el césped. El uruguayo se rompió tras jugar más del 90% de los partidos de la temporada. Pero el Sevilla acabó agotado, cansado, notando la resaca europea de la final del miércoles ante el Liverpool. Después de haber tenido varias ocasiones, y dominar muchos minutos el partido, echó el freno y dejó mandar al Barça, que seguía con 10. Era como si Emery quisiera madurar el partido. Lo consiguió y, además de eso, desquició al rival. El Barça entró en un bucle de protestas que acabaron con hasta el siempre tranquilo Iniesta protestando al colegiado.

Pero Emery no consiguió el objetivo de librarse de la prórroga. Perdonó excesivamente al Barcelona en la segunda parte, no dio el paso adelante que hubiera 'matado' a los culés y se tuvo que conformar con la prórroga. Además se dejó por el camino a Banega, que derribó a Neymar en la frontal del área. No lo dudó Del Cerro Grande, que estuvo brillante, y le expulsó. Así se llegaba a la prórroga. 10 contra 10.

El Sevilla había especulado, los cambios de Emery fueron contraproducentes y el Barça olía la sangre. Y si está Messi de por medio, podían echarse a temblar los sevillistas. Así fue. El argentino, que no había hecho una gran final, se inventó un pase de esos que, dentro de años, ya llevarán su nombre. Fue la exquisitez de la noche. Era un regalo a Jordi Alba, que corrió la banda como antaño y al que sólo le quedó cruzar el balón y batir a Sergio Rico. 1-0. Mazazo para el Sevilla.

Los andaluces quedaron noqueados, sin alma. Fueron comidos y se salvaron de una goleada mayor en diez minutos de asedio culé. Sólo Sergio Rico reaccionó y salvó a los suyos. Pero ya estaba todo decidido. A Neymar le quedó finiquitar la final con el 2-0, ya en el tramo final, justo después que fuera expulsado Carriço. El Sevilla ya estaba con nueve y el gol sólo sirvió para adelantar la fiesta culé y alargar el sufrimiento sevillista.

Demostró el Barça que en el fútbol tiene más potencial que en la política. Que cuando salta al campo es mejor que cuando quiere salirse de él. Ganaron los catalanes en la fiesta del fútbol español. Segunda Copa del Rey consecutiva para los culés, la vigesimooctava ya. Otro año más, este Barça es el Rey de Copas.

Ficha Técnica

Barcelona: Ter Stegen, Dani Alves, Piqué, Mascherano, Jordi Alba (Sergi Roberto), Busquets, Rakitic (Mathieu), Iniesta, Neymar, Messi y Luis Suárez (Rafinha).

Sevilla: Sergio Rico, Mariano (Konoplyanka), Carriço, Rami, Escudero, Krychowiak, Iborra (Llorente), Coke, Banega, Vitolo y Gameiro.

Goles: 1-0 Jordi Alba (96'). 2-0 Neymar (119').

Árbitro: Del Cerro Grande (comité madrileño). Expulsó a Mascherano, Banega y Carriço. Amonestó a Rami y Vitolo, Krychowiak, Iborra, Konoplyanka y Escudero por parte del Sevilla y Jordi Alba, Neymar, Iniesta y Dani Alves por el Barcelona.

Final de la Copa de SM el Rey 2016. Estadio Vicente Calderón. Lleno.