la regeneración de la literatura

En busca de un nuevo idioma para un nuevo país

Andreu Jaume e Ignacio Echevarría reclaman la herencia de la generación de los escritores de los cincuenta como modelo crítico, para revivir un idioma agotado.

Un retrato de Carlos Barral, fotografiado por Oriol Maspons.

Un retrato de Carlos Barral, fotografiado por Oriol Maspons.

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Malas noticias. La prosa está agotada, huérfana y moribunda sin proyecto de refundación. Mientras el país especula con la regeneración de los valores políticos de las nuevas generaciones y del futuro, ¿qué pasa con la lengua? “Con la generación contemporánea no veo una gran ambición para regenerar la prosa”, explica a este periódico el traductor, editor y crítico Andreu Jaume. “Cada generación se plantea su propio modelo de prosa. Pero ahora no hay memoria y se repiten caminos hallados, como ocurrió con la llamada generación Nocilla”, añade el también editor y crítico, Ignacio Echevarría.

La prosa es un instrumento social para hacer comunidad. Es una herramienta para construir una sociedad

Ambos hablan de un modelo que no volvió a darse en la creación literaria española, creado por Jaime Gil de Biedma, Rafael Sánchez Ferlosio, Carlos Barral, José Ángel Valente, Juan Benet, Gabriel Ferrater o Agustín García Calvo. La generación olvidada de los años cincuenta, que se rebeló contra la prosa heredada de Ortega y Gasset o González Ruano, infectada por su “toxicidad demagógica” y “el fascismo”. Aquel grupo se propuso regenerar la prosa española, para quitarle los brillos y ramalazos floridos de sus predecesores.

“Nadie hizo un manifiesto, no fue una inquietud articulada, pero surgió de modo consciente. No fue una casualidad. Es un proyecto que surge de quienes están insatisfechos de lo que reciben. No fue una escuela, fue un grupo de francotiradores. Y esto no se ha vuelto a repetir”, explica Echevarría, editor de las obras completas de Sánchez Ferlosio. Jaume recuerda las palabras de Gil de Biedma al definir la prosa como un arte y como un bien utilitario. “La prosa es un instrumento social para hacer comunidad. Es una herramienta para construir una sociedad”, dice.

Depurar la lengua

Juntos van a tratar la necesidad de reinventar un nuevo idioma durante tres días en la Biblioteca Nacional de España. La primera cita es este miércoles. Los protagonistas serán aquellos escritores que se volcaron en su creación, pero también en teorizar sobre ella. Generaron un pensamiento crítico sobre su obra y sus recursos. Podría ser un modelo en su actitud, pero los dos especialistas no encuentran la necesidad de enlazar con esa generación, “a pesar de que sigue ofreciendo estímulos e ideas”. Quisieron depurar la lengua para hacerla útil, para liberarla de grasa, para crear un estilo que certificase que la novela precedente estaba en vía muerta.

Aquella prosa nunca fue hegemónica, nunca tuvo canon, porque la racha del Boom latinoamericano arrasó con la propuesta y trajo una lengua exótica. “Lo que sucedió es que se quedó en el olvido, hecha por talentos individuales. No ha habido nadie que se haya sentado a combatirlos tan siquiera”, cuenta Echevarría. “La prosa va más allá de la literatura. Es una herramienta necesaria para la sociedad y la problemática está latente. Es el momento de crear una lengua más clara y más eficaz. Y en esto el periodismo está obligado”.

Trataron de renovar una sociedad enrarecida, viciada, que no sabía representarse a sí misma

La prosa tiene motivos para resistirse a la neolengua de la política, tiene una oportunidad para formar parte de la construcción de la nueva sociedad, como ven ambos editores. Cuentan que tanto Ferlosio como Gil de Biedma se plantearon el problema de dirigirse a la sociedad como un asunto político. “Trataron de renovar una sociedad enrarecida, viciada, que no sabía representarse a sí misma. Estaba viciada por muchas décadas de insensatez estilística, reflejo de una insensatez política”, asegura Andreu Jaume.

¿Cuáles son los debates literarios de hoy? “Recuerdo el enfrentamiento entre Javier Cercas y Arcadi Espada sobre la verdad y el tratamiento de la realidad. Pero se resolvió con descalificaciones y cuestiones personales. Era un debate muy interesante, que se resolvió de manera grotesca. Es lo que ha pasado con el enfrentamiento entre Elvira Navarro y Víctor Erice”, comenta Jaume, que lamenta la falta de debate crítico de alcance. “Todo se resuelve con cuestiones de marketing y de bajo vuelo”.