Dermatología

La ciencia se pronuncia sobre el vello púbico

La depilación genital se afianza en EEUU. Un estudio demuestra que quienes la practican también tienen más actividad sexual. 

Un triángulo público, realizado con negativos fotográficos.

Un triángulo público, realizado con negativos fotográficos.

  1. Higiene
  2. Sexo
  3. Depilación
  4. Salud pública
  5. Ginecología

El asunto de la depilación femenina pasa de ser tema de conversación de cuñado/as a convertirse en tema científico. Al menos, así se puede deducir del hecho de que la revista JAMA Dermatology recoja un estudio sobre los hábitos de las mujeres en relación con su vello púbico. 

Tami Rowen, ginecóloga de la Universidad de California en San Francisco y autora principal del trabajo, ha intentando efectuar la radiografía perfecta de este hábito higiénico-estético, para lo que ha recurrido a la más clásica de las armas de la sociología: las encuestas.

Así, ha diseñado un cuestionario que ha respondido un panel de ciudadanas que es, hasta el momento, el más representativo de la diversidad racial y sociocultural de EEUU que contesta a esa pregunta: una muestra de 3.316 mujeres a las que no importó contar a los investigadores -eso sí, vía internet- lo que hacían con el pelo de las zonas íntimas.

Mayoría pro-depilación

Lo primero que demostró el estudio es que la mayoría de las mujeres -un 83,8% frente a un 16,2%- se "arreglan" el vello púbico. En ese "arreglo" se incluye la depilación, una tendencia que ha aumentado en los últimos años, como demuestran otros estudios previos que, sin embargo, contaban con las desventaja de haberse hecho sobre grupos muy homogéneos de mujeres. 

Según aclaran los autores en el texto, estudiar este asunto tiene implicaciones para la salud pública, porque la depilación genital femenina afecta a la salud individual. Las consecuencias negativas de este hábito, relatan, se refieren sobre todo al afeitado con el que muchas mujeres se provocan lesiones. Lo hacen sobre todo las obesas, que presentan dificultades a la hora de visualizar bien la zona. 

No es el único problema; también puede ocurrir que los pelos crezcan para adentro o que se produzcan lesiones dermatológicas si es la crema depilatoria el método escogido. 

Respecto a las ventajas, la principal es que reduce la presencia de ladillas y otras enfermedades de transmisión sexual. Sin embargo, tal y como explica Rowen  a EL ESPAÑOL, "no hay consenso" sobre si la práctica de la depilación genital femenina es beneficiosa para la salud. 

Más cuchilla y más vagina

La encuesta ha permitido averiguar muchos datos sobre esta práctica. Por ejemplo, que el rasurado es mucho más común en las menores de 45 años que en las que superan esa edad, y que está asociado a mayores niveles de educación. También, que su práctica está directamente relacionada con un mayor número de parejas sexuales, así como con la práctica del sexo oral receptivo. 

También ha desvelado que el método más utilizado es la cuchilla manual, seguido por las tijeras, la cuchilla eléctrica y la cera. La zonas preferidas para la depilación eran la situada justo encima de la vagina, la que rodea a este órgano y, en tercer lugar, los labios. Las zonas menos visitadas por las inquisidoras del vello púbico eran el ano y sus alrededores. 

Pero lo que más interesaba a los autores de la investigación -porque era un asunto nunca abordado en otras encuestas- era la motivación: la razón por la que las mujeres que decían depilarse (es decir, la gran mayoría) lo hacían. 

Respuestas para la reflexión

Y las respuestas dan lugar a un reflexión sobre los roles sexuales, ya que el 21,1% de las encuestadas declararon hacerlo porque sus parejas así lo preferían. No era el motivo más aducido -por higiene- ni el segundo en la lista -que forma parte de los hábitos rutinarios-, pero sí ocupaba un nada desdeñable tercer lugar. 

Otra cuestión que se abordó es la motivación concreta del afeitado: si había situaciones específicas que animaban a la depilación del vello público. 

Allí, la más citada fue el sexo, seguida por las vacaciones y por las visitas al médico. De este dato, los autores concluyen que las consultas pueden ser un buen lugar para hablar de la depilación genital y comentar los pros, contras y riesgos que pueden surgir de su práctica. "En las consultas de ginecología vemos muchas lesiones relacionadas con esta práctica. Los médicos tenemos que ser conscientes de ello porque las mujeres que llegan con irritación, infecciones, etc... casi nunca piensan que lo que padecen pueda estar asociado a sus hábitos respecto al vello púbico", afirma a este diario Rowen.