Accidente aéreo

Localizan los cuerpos de los tres militares desaparecidos

Pedro Morenés confirmó el hallazgo de los cadáveres, si bien no se han podido rescatar del interior de la cabina del helicóptero accidentado.

La cabina se localizó a 45 metros de profundidad en aguas del Atlántico.

La cabina se localizó a 45 metros de profundidad en aguas del Atlántico.

El ministro de Defensa, Pedro Morenés, anunció el desenlace final del suceso, que tuvo lugar hace una semana en aguas del Atlántico. Los cuerpos se encontraban en el interior de la cabina del helicóptero, encontrada este miércoles a 45 metros de profundidad y que todavía no ha podido ser izada. "Una vez inspeccionados los restos se ha certificado la presencia de los cuerpos -señaló Morenés-. Todos nuestros esfuerzos están centrados en las familias, en el rescate de los cuerpos y en subirlos a bordo del buque Rayo, con todas las medidas de seguridad". La comparecencia ha tenido lugar en la base aérea de Gando y el ministro no ha admitido las preguntas de los periodistas.

Los equipos de rescate han trabajado a lo largo de toda la jornada para confirmar que los cadávares estaban en el fondo del mar. Esta hipótesis era la principal con la que trabajaba el ministerio de Defensa, si bien durante toda la semana no se ha cerrado ninguna de las vías de investigación, incluida la de un hipotético secuestro. 

El hallazgo de la cabina

Los restos de la aeronave se hallaron este miércoles a unos 45 metros de profundidad en aguas del Atlántico, frente a las costas del Sáhara. La fuerte marejada, un entorno turbio, e incluso la presencia de tiburones en la zona, dificultaron las labores de rescate.

Según comunicó un portavoz de Defensa, el hallazgo de la cabina se produjo alrededor del mediodía de este miércoles. En su interior se encontraban los cadáveres de los tres efectivos, aunque estos no se han recuperado hasta hoy. El ministro Morenés fue quien comunicó a los familiares de los desaparecidos -el capitán José Morales Rodríguez, el teniente Saúl López Quesada y el sargento Jhonander Ojeda Alemán- el rescate de los cadáveres. 

La aparición de los cuerpos confirma la principal hipótesis con la que trabajaba Defensa, que también barajaba otras posibilidades, como la del secuestro. Sin embargo, había varios indicios de que los efectivos habían muerto tras accidentarse la aeronave.

Chaleco y relojes con GPS

De acuerdo a fuentes próximas a la investigación, los militares estaban obligados a llevar un chaleco salvavidas reglamentario al sobrevolar una zona marítima. Estos chalecos cuentan con una señal de GPS que permite su localización. El sistema, no obstante, no funciona bajo el agua y las autoridades perdieron la señal poco después de que registrase el accidente.

Los relojes que llevaban los tres hombres, de la firma Breitling, también contaban con tecnología GPS. En caso de contratiempo, se puede tirar de una pequeña antena incorporada y emitir una señal de rescate. Lo mismo que los chalecos, este sistema no es operativo bajo el mar.

A pesar de estos indicios no se descartó la posibilidad del secuestro. El área es una de las rutas más activas entre narcotraficantes y otras embarcaciones cuya tripulación rinde cuentas a organizaciones radicales yihadistas. Por ello se han investigado los puertos cercanos y los barcos que navegaban por la región. "Estamos efectuando labores de inteligencia", admitió Morenés en una rueda de prensa pronunciada el domingo.

Confusión en torno al rescate

El suceso tuvo lugar el pasado jueves 22 de octubre, cuando la aeronave partió de Senegal, donde los militares participaban en una operación bilateral de adiestramiento de tropas. Tras repostar en Nuadibú (Mauritania), pusieron rumbo a la base aérea de Gando, en Gran Canaria. A falta de 280 millas para alcanzar destino y por motivos que todavía se desconocen, el helicóptero cayó en aguas del Atlántico.

Mapa del operativo desplegado por la zona.

Mapa del operativo desplegado por la zona.

En un primer momento se informó del avistamiento de una balsa iluminada por bengalas y del rescate de los militares por parte de un navío español. La información, canalizada a través de medios diplomáticos y dada por buena por las autoridades españolas, finalmente no era cierta.

Desde entonces, cuatro buques y dos robots submarinos, además de veinte submarinistas, han rastreado la zona. La fuerte marejada y la presencia de tiburones ha dificultado su labor. La Armada, incluso, llegó a enviar a un tirador de precisión para hacer frente a los escualos. Además seis aviones y dos helicópteros españoles, junto a un avión F-18 que permanecía en la base de Gando. Marruecos aportó un avión, un helicóptero y varios barcos. El Ejecutivo español ha agradecido en numerosas ocasiones al marroquí su implicación en estas labores.

Toda esta operación ha sido coordinada por el propio ministro de Defensa, que se trasladó hasta la base aérea canaria el viernes, día 23, por la mañana. Allí también han aguardado los familiares de las víctimas, con quienes Pedro Morenés ha mantenido varias reuniones.