Sede de la Comisión Europea en Bruselas.

Sede de la Comisión Europea en Bruselas. EFE.

Wake Up Europe

Bruselas propone un macro presupuesto para 2028-2034: más dinero para competitividad y clima, pero recorta en la PAC

El cambio de calado está en la estructura: se pasa de siete rúbricas y dos subrúbricas a solo cuatro grandes bloques de gasto.

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La Comisión Europea ha puesto sobre la mesa su propuesta de marco financiero plurianual (MFP) para 2028-2034, el gran presupuesto a siete años de la Unión, con casi 1,8 billones de euros en compromisos a precios de 2025, el equivalente al 1,26% de la renta nacional bruta (RNB) comunitaria.

De esa cantidad, 149.300 millones (0,11% de la RNB) se reservan para devolver la deuda emitida para financiar las subvenciones de NextGenerationEU, el gran plan de recuperación pospandemia.

Lo que realmente propone la Comisión es una reestructuración global del presupuesto de la Unión, lo que ha implicado racionalizar la estructura actual y pasar de siete rúbricas y dos subrúbricas a cuatro rúbricas. Lo cual ha obligado a reagrupar los capítulos y programas actuales para que estén en consonancia con la nueva estructura.

​Si se descuenta el capítulo de reembolso de NextGenerationEU, el volumen del presupuesto aumenta en términos nominales un 29% respecto al MFP actual 2021-2027, pero el salto real es mínimo: solo 0,02 puntos porcentuales más sobre la RNB.

El MFP vigente, de unos 1,2 billones de euros (a precios de 2025), representa hoy el 1,02% de la RNB de la UE, después de perder poder adquisitivo por un deflactor del 2% muy por debajo de la inflación real en los primeros años del periodo.

El cambio de calado está en la estructura: se pasa de siete rúbricas y dos subrúbricas a solo cuatro grandes bloques de gasto, además de reducir de 52 a 16 el número de programas y de ocho a tres los instrumentos especiales.

La Comisión defiende que esta simplificación permitirá más sinergias entre políticas y más flexibilidad para mover recursos entre prioridades.

Rúbrica 1

La mayor partida sigue siendo la rúbrica de cohesión económica, social y territorial, agricultura, prosperidad rural y marítima y seguridad, con 946.400 millones de euros, el 53,7% del MFP.

Ahí se integran los fondos preasignados a los Estados miembros, consolidando 21 programas actuales y agrupando 14 de ellos en un único “plan de colaboración nacional y regional” por país, que sumará el 39,5% del gasto total de esta rúbrica.

Estos planes abarcarán agricultura, pesca, cohesión, migración, seguridad y políticas sociales, con un objetivo social mínimo del 14% y financiación condicionada a resultados.

Además, se crea un Mecanismo de la UE dotado con 66.200 millones de euros, de los que 9.500 millones se reservan para necesidades urgentes y nuevas crisis, y se incluye un instrumento específico de 400 millones para la comunidad turcochipriota.

La contrapartida es el recorte en los grandes clásicos: el presupuesto para ayudas a la renta de la PAC y la pesca baja un 10%, y el resto de programas en gestión compartida se reduce un 11% respecto a 2021‑2027.

En migración y gestión de fronteras se asignan 30.600 millones de euros, frente a los actuales 7.200 millones del Fondo de Asilo, Migración e Integración, 4.200 millones del Instrumento de Gestión de Fronteras y Visados y 1.350 millones del Fondo de Seguridad Interior.

La rúbrica 1 incorpora también los 149.300 millones para devolver la deuda de NextGenerationEU, el 8,5% del presupuesto total.

Rúbrica 2

El giro político se concentra en la rúbrica de competitividad, prosperidad y seguridad, que suma 522.200 millones de euros, un 29,6% del MFP, con un incremento del 140% en compromisos frente al periodo actual. Esta rúbrica agrupa 33 programas y capítulos en torno a una idea: inversión estratégica en productividad, resiliencia y seguridad de la UE a largo plazo.

​Su núcleo es el nuevo Fondo Europeo de Competitividad, con 362.300 millones de euros en el presupuesto más unos 35.500 millones adicionales estimados procedentes de los ingresos del comercio de derechos de emisión para su Fondo de Innovación.

Bajo ese paraguas se fusionan 14 programas y se priorizan cuatro ejes: transición hacia una energía limpia y descarbonización industrial, salud y biotecnología/bioeconomía, liderazgo digital y resiliencia, e industria de defensa y espacio.

'Horizonte Europa' se integra en este Fondo, con 154.900 millones, lo que supone un aumento cercano al 63% en comparación con 2021‑2027. Erasmus+ pasa a fusionarse con el Cuerpo Europeo de Solidaridad y contará con 36.200 millones, un incremento combinado de alrededor del 30%.

La totalidad del gasto en defensa se concentra ahora en esta rúbrica, junto con la política espacial, dentro del bloque “resiliencia y seguridad, industria de la defensa y espacio”, dotado con 115.700 millones de euros.

La política sanitaria se agrupa con biotecnología, agricultura y bioeconomía, que suman 20.000 millones, mientras que el Mecanismo “Conectar Europa” (transportes, movilidad militar y energía) asciende a 72.300 millones.

Rúbricas 3 y 4

La rúbrica 'Europa Global' contará con 190.000 millones de euros, el 10,8% del MFP, orientados a la acción exterior. Su pieza central es el Fondo Europa Global, que fusiona siete instrumentos financieros previos y alcanza los 176.800 millones, organizados por cinco regiones (Europa, África subsahariana, Asia-Pacífico, América y Caribe, y Oriente Próximo-África del Norte-Golfo) más un componente temático para asuntos globales.

El Fondo se complementa con una reserva de 13.100 millones para nuevos retos, además de 3.000 millones para la Política Exterior y de Seguridad Común (PESC) y 900 millones para países y territorios de ultramar.

Para Ucrania se prevé una reserva específica de reconstrucción: los préstamos estarían garantizados por el margen de maniobra presupuestario de la UE, por encima de los techos del MFP, y las subvenciones se canalizarían a través de un instrumento especial denominado 'Reserva para Ucrania'. El Fondo Europeo de Apoyo a la Paz seguirá siendo extrapresupuestario, con 27.100 millones.

La rúbrica 4, dedicada a la Administración, suma 104.500 millones, el 5,9% del total, y financia el funcionamiento de las instituciones de la Unión. La Comisión plantea una desviación temporal de la política de estabilidad de plantilla entre 2028 y 2030 y fija un tope del 2% al crecimiento anual de los gastos no salariales.

Nuevos recursos propios

Para sostener este aumento de compromisos sin disparar las contribuciones nacionales basadas en la RNB, Bruselas plantea un paquete de nuevos recursos propios que podrían aportar 58.200 millones de euros anuales.

Se consolidan como ingresos genuinos de la UE una parte del Régimen de Comercio de Derechos de Emisión (RCDE 1) y del Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (MAFC): el 30% de los ingresos del RCDE 1 y el 75% del MAFC, que se estiman en 9.600 y 1.400 millones anuales respectivamente.

A ello se suma un recurso estadístico basado en residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, con un tipo de referencia de 2 euros por kilo, que generaría unos 15.000 millones al año. Otro nuevo recurso se vincula a los impuestos especiales sobre el tabaco: aplicar un 15% de referencia sobre los importes de labores del tabaco, multiplicado por el tipo mínimo de cada Estado miembro, aportaría 11.200 millones adicionales.

​La Comisión propone además un recurso corporativo para Europa: una contribución anual a tanto alzado de las empresas con un volumen de negocios neto superior a 100 millones de euros, que sumaría 6.800 millones.

Finalmente, los ajustes sobre recursos propios existentes —reducir al 10% el coste de recaudación que retienen los Estados por los recursos tradicionales y elevar a 1 euro/kg el tipo de referencia del recurso sobre residuos de envases de plástico no reciclados a partir de 2028— añadirían 14.300 millones anuales.

Primeras reacciones

​Las primeras reacciones en la Eurocámara han sido tibias. En la Comisión de Presupuestos, los coponentes sobre el MFP y los recursos propios denunciaron que la propuesta "carece de ambición" y no está a la altura de los retos a los que se enfrenta la Unión.

Subrayaron que, si se excluye el reembolso de la deuda de NextGenerationEU, el nivel de gasto propuesto se mantiene muy próximo al del marco actual.

Varios diputados expresaron preocupación por la integración de programas considerados exitosos en un único plan nacional por Estado miembro, alertando del riesgo de renacionalizar políticas que deberían mantener una mirada claramente europea.

Reclamaron que el presupuesto preserve un enfoque europeo real, que los entes regionales y locales tengan un papel efectivo y que se tenga en cuenta de forma específica a los agricultores.

La Eurocámara también insistió en que se respete plenamente su papel como autoridad presupuestaria y de aprobación de la gestión, y dio la bienvenida, con cautela, al paquete de nuevos recursos propios, al que exige un análisis más profundo.

El debate político continuará a partir de septiembre, con el compromiso declarado del Parlamento de presionar para que el presupuesto final sea "ambicioso y a la altura de los retos de la Unión".