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Esta exposición es una declaración de intenciones: el verano se presenta aquí, no como una estación del año sino como estado emocional. Un viaje por voces, estilos y narrativas contemporáneas que rompe tabúes y se quita los corsés.

Es verano, entreguémonos al juego y la diversión. Eso parecen gritar las paredes de esta galería, sede madrileña de la original (situada en Palma de Mallorca). Un espacio, aquél, que lleva décadas siendo una referencia en la capital balear.

En el número 72 de la calle Claudio Coello, quince artistas internacionales habitan este impresionante espacio con propuestas que, lejos de seguir un hilo argumental rígido, se permiten el lujo de contradecirse, complementarse y sorprender.

Los inconfundibles zapatos rojos de Rogelio Olmedo presiden la entrada. Ironía carmín con un par de tacones.

Los inconfundibles zapatos rojos de Rogelio Olmedo presiden la entrada. Ironía carmín con un par de tacones. Gerhardt Braun

Leon Löwentraut, el prodigio alemán cuya carrera empezó a despegar a los doce años, trae su Paparazzi; un retrato que desborda energía y que resume bien su firma expresionista: trazo vigoroso, colores que no piden permiso, personajes que parecen a punto de salirse del lienzo.

Francesca Martí despliega su habitual capacidad para la ambición conceptual. Su serie Congregation —cinco piezas que dialogan entre sí— y las tres versiones de Mannequin convierten la figura humana en territorio de exploración: la identidad, la masa, el individuo frente al colectivo. Y luego están sus New York, cuatro instantáneas de un mundo urbano que Martí transforma en algo cercano a la mitología contemporánea.

El eclecticismo de las paredes de la galería es tan refrescante como las propias obras expuestas.

El eclecticismo de las paredes de la galería es tan refrescante como las propias obras expuestas. Gerhardt Braun

El resto del elenco es igual de generoso en registros. Heiner Meyer llega con su pop art de vocación clásica y guiños culturales que van del cine a la alta costura. Rogelio Olmedo aporta su ironía inconfundible, ese humor que parece ligero pero esconde fina ironía bajo sus tacones rojos. Lars Teichmann y Andreas Klier ofrecen sus mundos propios: el primero desde una figuración que oscila entre lo onírico y lo inquietante; el segundo desde un expresionismo eléctrico que no da tregua.

La planta superior guarda algunos de los mejores secretos de la muestra. Recórrela sin dejar ningún rincón por visitar.

La planta superior guarda algunos de los mejores secretos de la muestra. Recórrela sin dejar ningún rincón por visitar. Gerhardt Braun

Entre los artistas españoles, Susana Anaya mantiene su exploración de la luz y el tiempo; Pilar Salvá y Mar Muñiz hablan de feminidad desde lenguajes distintos, pero igualmente directos. Y Joaquín González aporta una geometría que en este contexto colectivo actúa como pausa necesaria. Albana Ejupi, Willi Siber y Maxim Wakultschik completan un caleidoscopio veraniego. Ve sin prisa y entrégate a los ecos del verano porque en un abrir y cerrar de ojos los echaremos de menos.