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A veces parece increíble que famosos que no tienen nada que ver con la cocina acaben ganando un concurso como el de MasterChef o convirtiéndose en auténticos maestros de los fogones, con creaciones increíbles.

Siempre se habla de que detrás de este éxito, hay una persona que trabaja con ellos, que los orienta, que les enseña a distinguir entre esferificaciones, humos o espumas. Y llevan razón.

La cocinera Mar Orozco ha pasado años transformando a muchos clientes privados (y concursantes de MasterChef como Miki Nadal o Lorena Castell) en auténticos chefs y ganadores. Y todo porque es feliz "viendo el momento en el que alguien se da cuenta de que puede hacerlo y pierde miedos".

Mar es una cocinera que disfruta viendo los logros de gente que llega a sus manos diciendo 'no sé cocinar'.

Mar es una cocinera que disfruta viendo los logros de gente que llega a sus manos diciendo 'no sé cocinar'. E. E.

Esa magia que ocurría en cocinas privadas, ahora quiere ser pública y abierta a todos. Por eso, Orozco ha lanzado Cocinar, que no es ni un restaurante ni pretende ser una escuela de cocina al uso. Nace más bien como un espacio alrededor de la gastronomía donde pueden pasar muchas cosas.

"No necesariamente quiero crear chefs, sólo quiero crear gente que disfrute cocinando. Es un espacio para alguien que prácticamente no sabe freír un huevo hasta quien cocina habitualmente y quiere seguir aprendiendo".

Pero sabe que entre estas cuatro paredes en el distrito de Chamartín, pueden pasar muchas cosas más: cursos, experiencias, eventos de empresa, encuentros entre personas, marcas… "Es un espacio donde se cocinan ideas, equipos y eventos inolvidables".

Esta madrileña de nacimiento, aunque con raíces almerienses, sabe que de lo pequeño puede salir lo más grande. De hecho, su primer recuerdo en la cocina es con las torrijas y las croquetas de su madre o viendo moverse a su abuela entre fogones y ahora cuenta con su propia cocina.

Cocinar no es sólo un espacio con fogones. Es el lugar de reunión de los amantes de la cocina.

Cocinar no es sólo un espacio con fogones. Es el lugar de reunión de los amantes de la cocina. E. E.

Y aunque estudió Publicidad y Relaciones Públicas, siempre ha tenido la ambición de ser chef. "La primera vez que cociné algo sola fue un domingo que pedí a mis padres que me dejaran preparar la comida e hice un boeuf bourguignon. No recuerdo qué edad tendría, pero sí que mi primera obsesión fue la cocina francesa: compraba todos los libros que encontraba en las librerías".

Después de formarse en Le Cordon Bleu y pasar por cocinas como la de Dos Cielos Madrid, de los hermanos Torres, entendió que a ella lo que le gustaba era enseñar el porqué del guiso, el porqué de cada producto, el porqué de cada elaboración.

"Llevo muchos años dando clases y sigue encantándome ver a una persona que llega diciendo “yo soy malísimo cocinando” y que unas horas después prueba algo que ha hecho ella misma y está orgullosa del resultado. No quiero que alguien salga de una clase sabiendo hacer únicamente cuatro recetas, quiero que haya aprendido técnicas y pequeños trucos que después pueda aplicar a veinte platos diferentes".

La idea no es sólo dar clases de cocina más especiales sino también lecciones básicas.

La idea no es sólo dar clases de cocina más especiales sino también lecciones básicas. E. E.

Orozco es de las optimistas entre fogones, de las que cree que "cualquiera puede aprender a cocinar bien". Eso sí, si hablamos ya de un nivel profesional, se necesitan "muchísimas horas, técnica y ciertas aptitudes", pero apuesta porque la gente disfrute de hacer algo bien hecho.

"Para mí, cocinar es sobre todo práctica, curiosidad y perder el miedo. Muchos alumnos me dicen "yo no sé cocinar" cuando en realidad lo que les falta es que alguien les enseñe algunas técnicas básicas y les dé seguridad a la hora de lanzarse".

De hecho, en lo primero que se fija frente a un nuevo aspirante es en cómo coge el cuchillo y se coloca delante de la tabla. "Ahí puedes descubrir muchas cosas en cinco segundos." Pero siempre hay esperanza y hasta los más torpones pueden salir defendiéndose. "Todos son bienvenidos. Me chifla formar de cero, son como lienzos en blanco".

Miki Nadal, uno de los ganadores de 'MasterChef Celebrity' que recurrió a Mar Orozco.

Miki Nadal, uno de los ganadores de 'MasterChef Celebrity' que recurrió a Mar Orozco. Efe

Por eso advierte que para ser un buen cocinero en casa se necesitan "muchas menos de las que pensamos". "Lo bueno es que muchas cosas se corrigen rapidísimo. A veces simplemente enseñándole a alguien cómo colocar la mano, su cadera y pies, y cómo utilizar correctamente un cuchillo ya favorece mucho su aprendizaje".

Volviendo a su idea inicial, Mar Orozco no quiere crear más chefs ni ganadores de MasterChef, que también. Ahora busca que sea una experiencia que llegue a todos para salvar qué nos llevamos a la boca en nuestro día a día.

Así se ha organizado el Club de los Lunes, la particular interpretación de Mar del ‘batch cooking’, donde podemos organizar el menú de toda la semana; los miércoles serán clases de cocina básica; y los sábados irán rotando propuestas más temáticas, con unas primeras citas de cocina italiana y los temidos arroces.

Podemos aprender cosas muy específicas pero también a "manejar bien un cuchillo, controlar temperaturas, hacer buenos fondos y salsas, tratar correctamente cada producto" y organizarnos sabiendo que la única manera es "cocinar, equivocarse y volver a cocinar". Ahora en Cocinar.