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El tiempo es ahora el verdadero lujo. Esta frase que empieza a imponerse en muchos hoteles del mundo estirando el concepto de slow life lo máximo posible, parece levitar en la Casa de las Flores, un impresionante hotel en pleno centro de la villa de Teguise.

Se trata de una casona de solo cinco habitaciones capaz de crear burbujas temporales para que la razón de estar sea simplemente mirar una obra de arte, abrir un libro en su patio o tomar, sin prisa, su increíble desayuno de seis pases.

Esta joya arquitectónica canaria de 1785 se convirtió en la respuesta vital para Gigi de Vidal y Óscar Cubillo, dos enamorados de Lanzarote, cuando buscaban esa parte de la isla auténtica y diferente.

El comedor de la Casa de las Flores es un lugar de encuentro para desayunar, tomar un café y hasta trabajar.

El comedor de la Casa de las Flores es un lugar de encuentro para desayunar, tomar un café y hasta trabajar. Cecilia Álvarez - Hevia Arias

Verla y comprarla sin pensárselo mucho fue su pecado y ahora viven en una bendita penitencia dentro de un impresionante espacio de techos altos, puertas de madera, balcones antiguos y suelos centenarios donde las grietas parecen cicatrices que recuerdan lo vivido y lo soñado.

Hay muchas etiquetas para este tipo de alojamientos que no tienen ni siquiera una recepción al estilo tradicional. Pueden ser hoteles boutique u hoteles emblemáticos, pero el concepto más exacto es con el que ellos lo abrieron hace unos años: casa.

De hecho, las cinco habitaciones siguen manteniendo el nombre de la función que tenían en la estructura original (cuarto, gabinete, salita, patio y balcón) y sus dueños deambulan por la casa como hadas madrinas para recomendar la mejor ruta, el restaurante ideal o la playa que no puedes perderte siempre según los intereses de cada huésped y la conexión con la tierra.

El hotel Casa de las Flores no cuenta con una recepción al uso, sino un salón donde sentarse a charlar.

El hotel Casa de las Flores no cuenta con una recepción al uso, sino un salón donde sentarse a charlar. Cecilia Álvarez-Hevia Arias

En un primer vistazo, el recién llegado ya es consciente de que entre los altísimos techos de madera los relojes no suenan, sólo la campana de la iglesia de Teguise da una idea aproximada del paso del tiempo.

En una conversación breve, ya intuimos qué dioses (más bien qué dios) manda en esta casa: César Manrique y su legado donde la arquitectura y la decoración buscan convertirse en un espejo del alma natural de Lanzarote.

La obsesión de sus dueños ha sido esa, volver a la esencia, sacando lo que sobraba para mantenerlo todo igual. Así se explica que haya una alacena dentro de una de las duchas, "llevaba ahí 300 años quién era yo para quitarla". O un enorme helecho en el baño al más puro estilo Manrique. O que el patio sea el centro de la vida de esta casa hotel.

En Casa de las Flores, en cada una de las habitaciones se apuesta por el arte y la artesanía.

En Casa de las Flores, en cada una de las habitaciones se apuesta por el arte y la artesanía. Natalia López

Las losetas del suelo de piedra encajan perfectamente como un puzle con el estilo artesano de la Casa de las Flores. Es el original y en cada una de sus baldosas uno puede sentir el lento caminar de quienes han vivido o transitado por allí.

Quizás son esos espíritus, o simplemente entender que el tiempo funciona diferente en Lanzarote y en la Casa de las Flores, los que alientan a los huéspedes a crear y apreciar el arte como una dimensión real del día a día.

La casona está llena de artesanía local como cerámica o cestería pero también de cuadros, tapices o esculturas de artistas de Lanzarote y de fuera y hasta el trabajo de la dueña de Casa de las Flores, Gigi, que tiene su taller justo enfrente.

La luz es uno de los elementos más cuidados en la reforma de la Casa de las Flores.

La luz es uno de los elementos más cuidados en la reforma de la Casa de las Flores. Cecilia Álvarez-Hevia Arias

El aporte más personal de los propietarios es precisamente que todas las habitaciones tengan un compromiso visible con este arte. En cada una la muestra es distinta pero todas mantienen un influjo del alma de la tierra volcánica y de la naturaleza.

La única suite con piscina, una pequeña alberca en contraste con el suelo negro, se esconde tras una simple puerta de madera bajo el nombre de "El Patio". El rincón se completa con una enorme cristalera que da paso a la habitación iluminada por el silencio.

Podríamos pensar que es la mejor habitación de las cinco pero luego observas tranquilamente el balcón tradicional de madera del patio interior y ya dudas. Y luego el Gabinete con su reja a la calle y sigues dudando. Y la Salita, con esa alacena en la ducha y tienes claro que lo que necesitarías son cinco días para pasar una noche en cada una.

El Patio es la única suite de Casa de las Flores con piscina.

El Patio es la única suite de Casa de las Flores con piscina. Rubén Acosta

Un desayuno de 6 pases

El detalle que deja claro que en esta casa no funcionan los relojes es, sin duda, el desayuno, su gran secreto.

Sólo se sirve de 9 a 10 y podemos tomarlo en cualquier punto de la casa: en nuestra habitación, en el patio central, en el comedor... No hay que pedir nada (sólo decir lo que no queremos) y optar por té o café.

A partir de ahí, los platos van apareciendo en la mesa al ritmo que nosotros marquemos, recién cocinados y recién servidos, y buscando mejorar nuestro día desde un bocado vitaminado o tradicional o energizante...

El desayuno de seis pases es uno de los momentos estrellas en Casa de las Flores.

El desayuno de seis pases es uno de los momentos estrellas en Casa de las Flores. E. E.

Cada día es diferente pero siempre aparecen frutas tropicales o antioxidantes, jugos verdes, naranjas o rojos; algunas veces un brioche de salmón y otras hasta un racing de pescado (un bocadillo de merluza o calamar) que era el bocado más típico de los pescadores majoreros cuando se iban a la mar.

Luego algo de dulce y reposar el pensamiento. No se puede acelerar ni interrumpir. Es mejor dejarse llevar por el momento y disfrutarlo asumiendo que las prisas no valen de nada en el paraíso.

Y eso lo sabe hasta la Guía Michelin, que ha incluido el hotel en su selección de 2026 por su particular manera de entender la hospitalidad y la vida.

La famosa playa de Famara es uno de los atractivos a menos de 15 kilómetros del hotel Casa de las Flores.

La famosa playa de Famara es uno de los atractivos a menos de 15 kilómetros del hotel Casa de las Flores. E. E.

Qué no perderse

La gastronomía en Lanzarote es una mezcla de ese espíritu volcánico y el mar que puedes sentir en grandes y pequeños restaurantes. Entre los lugares que no puedes perderte está La Casita de la Playa, un chiringuito de toda la vida en Arrieta, donde comer un increíble pescado fresco y papas arrugás. O SeBE, una arrocería gastronómica con menú cerrado donde Santi Benéitez exprime todo el sabor del producto.

Muy cerca del hotel está la famosa playa de Famara con el restaurante Las Dunas, un lugar con buenas vistas, y el gran Mirador del Río, donde hay que llegar antes de las cinco para ver a La Graciosa en todo su esplendor.