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Hay pueblos que no necesitan reinventarse para seguir sorprendiendo. Basta con caminar por sus calles de piedra, levantar la vista hacia los balcones de madera y recorrer un trazado que apenas ha cambiado desde la Edad Media.

En la Sierra de Francia, en pleno corazón de Salamanca, existe uno de esos lugares donde el tiempo parece medirse en siglos.

Con una población que ronda los 1.000 habitantes, sus calles empedradas, sus fachadas con entramados de madera y sus balcones en voladizo conforman un conjunto arquitectónico muy singular.

Fue precisamente ese valor patrimonial el que le valió, poco después de la Guerra Civil, un reconocimiento pionero en España.

La Alberca fue declarada en 1940 el primer Conjunto Histórico-Artístico de España, una figura de protección que hoy equivale a la catalogación de Bien de Interés Cultural (BIC).

Esta distinción marcó el inicio de la política nacional de conservación urbana que hoy protege a cientos de municipios en todo el país.

Entramados de madera, fuentes y una plaza porticada

El nombre del municipio procede del árabe Al-Bereka (que se traduce como "el estanque" o lugar de aguas), una herencia que se refleja en la abundancia de fuentes repartidas por el entramado urbano.

En sus fachadas destacan las tramoneras, vigas de madera dispuestas formando figuras geométricas sobre el relleno de mampostería o adobe. Esta técnica de arquitectura popular se vincula con la influencia de las poblaciones que llegaron a repoblar la zona en la Edad Media.

El punto central de la villa es su plaza Mayor, un espacio de planta irregular y porticado con columnas de granito que sostienen los soportes de las viviendas tradicionales.

A pocos pasos se encuentra la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, un templo construido a principios del siglo XVIII de marcada impronta barroca y churrigueresca, en el que destaca su torre campanario y su púlpito de granito.

Conservar la esencia sin transformarla

A diferencia de otras localidades que han modificado su fisonomía con la llegada del turismo, La Alberca ha mantenido intacto el patrimonio que motivó su protección oficial hace más de ocho décadas.

Sus vías conservan la estructura serrana original y la arquitectura de piedra y madera que la convirtieron en un referente de conservación.

Este compromiso con la preservación le ha permitido formar parte de la asociación de Los Pueblos Más Bonitos de España. Cada año, miles de viajeros recorren sus calles atraídos por la autenticidad de su casco histórico.

Entre balcones floridos, fuentes históricas y soportales de granito, La Alberca demuestra que la mejor forma de proteger un lugar es conservar intacta su identidad a lo largo del tiempo.