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Hay mercados que se visitan una vez y otros a los que se vuelve siempre. En Barcelona existe uno de esos lugares dignos de volver a visitar.

Con pasillos llenos de objetos con historia, comerciantes que llevan generaciones en el mismo puesto y una mezcla de curiosos, anticuarios y turistas que se pierden entre muebles, ropa y piezas imposibles de encontrar en otro sitio.

No hay frutas ni puestos de flores en este espacio. En su lugar aparecen lámparas centenarias, cámaras analógicas, discos de vinilo, vajillas olvidadas y ropa vintage que cambia cada semana.

Cada rincón guarda una historia distinta, y nunca se sabe qué se puede encontrar entre tanto objeto acumulado durante décadas.

Ese lugar es el Mercat dels Encants (conocido también como la Fira de Bellcaire), situado bajo la Plaça de les Glòries de Barcelona.

Con más de siete siglos de historias, es uno de los rastros de segunda mano más antiguos de Europa. Abre sus puertas cuatro días a la semana (lunes, miércoles, viernes y sábados) de 09:00 a 17:00 horas.

Más de 300 puestos bajo una espectacular cubierta de espejos

El mercado reúne a más de 300 comerciantes que despliegan antigüedades, muebles restaurados, libros, obras de arte, moda de época, objetos de decoración, herramientas, juguetes y piezas de coleccionismo.

La oferta abarca desde muebles bien conservados y antigüedades singulares, hasta bicicletas oxidadas, cintas de vídeo antiguas o cachivaches de difícil clasificación.

El actual edificio, obra del reconocido estudio b720 Fermín Vázquez Arquitectos, sustituyó en 2013 a la ubicación tradicional del mercado, situada a pocos metros.

La estructura destaca por su impresionante cubierta reflectante de planos inclinados que actúan como espejos, ofreciendo un dinamismo visual único y convirtiendo al conjunto en una pieza icónica del skyline barcelonés junto a la Torre Glòries.

El recinto cuenta, además, con aparcamiento subterráneo, oficinas y una variada zona gastronómica.

Subastas al amanecer y un espíritu inalterable

Aunque la arquitectura es vanguardista, la esencia del rastro sigue intacta. Los lunes, miércoles y viernes, entre las 07:00 y las 09:00 de la mañana, se celebran sus célebres subastas públicas de lotes procedentes de vaciados de pisos.

Es una tradición única en Europa a la que acuden anticuarios profesionales y coleccionistas en busca de auténticas joyas ocultas antes de que el mercado abra al público general.

A partir de las 09:00, el recinto cambia de ritmo y se llena de vecinos, turistas y jóvenes en busca de chollos o ropa de segunda mano.

El sábado es el día de mayor afluencia, por lo que quienes prefieran pasear con mayor tranquilidad suelen elegir las jornadas de diario. Para encontrar las mejores piezas, la recomendación de los expertos es acudir a primera hora.

La entrada es totalmente gratuita y el recinto se ubica a apenas quince minutos a pie de la Sagrada Familia. Conviene tener en cuenta que, aunque el mercado permanece abierto en agosto, parte de los puestos suelen cerrar por vacaciones durante ese mes.