Publicada

El verano en Galicia también se vive entre redes de pesca, artesanos trabajando y calles que durante unos días recuperan el ambiente de los antiguos puertos. El olor a mar, la gastronomía y la música se mezclan en ferias donde la tradición marinera vuelve a ocupar el centro de la vida de pueblos y ciudades.

Una de esas citas llegará esta semana a Ribeira, en A Coruña, donde del 13 al 16 de agosto se celebrará una nueva edición de Artemar. La feria regresa por decimonoveno año con cerca de un centenar de puestos, animación callejera, espectáculos nocturnos y actividades infantiles.

Durante cuatro jornadas, diferentes calles y plazas del centro urbano cambiarán su aspecto habitual para convertirse en un gran mercado inspirado en la vida marinera. Artesanía, alimentación y pequeñas propuestas gastronómicas compartirán espacio con una programación pensada para disfrutar en la familia.

Un mercado con sabor a mar

Buena parte del atractivo de Artemar está en recorrer los puestos sin prisas. Entre ellos se podrán encontrar piezas elaboradas por artesanos, productos vinculados a Galicia y propuestas gastronómicas con el mar como uno de los grandes protagonistas.

La decoración contribuirá también a crear ese ambiente portuario que identifica a la feria. Redes, cuerdas, madera y elementos relacionados con los antiguos oficios marineros acompañarán un recorrido que se extenderá por diferentes puntos del centro de Ribeira.

A ello se sumarán talleres y demostraciones que permitirán acercarse al trabajo artesanal desde otra perspectiva. Los más pequeños dispondrán además de actividades específicas durante las cuatro jornadas.

Cuando llegue la tarde, las calles ganarán todavía más ambiente. La programación incluye animación itinerante y espectáculos nocturnos, convirtiendo el paseo por el mercado en uno de los planes más completos de estos días de agosto.

Ribeira, una villa que mira al Atlántico

La elección del escenario no podría resultar más apropiada. Ribeira mantiene una relación inseparable con el mar y su puerto continúa siendo uno de los grandes motores de la localidad.

Aquí las embarcaciones pesqueras, la lonja y la actividad marisquera siguen formando parte del paisaje cotidiano. Pasear junto al puerto permite contemplar ese constante movimiento que explica buena parte de la identidad de esta zona de Barbanza.

El centro conserva además pequeños rincones donde merece la pena detenerse. Calles de tradición marinera, bares y terrazas ofrecen la oportunidad de completar el paseo probando pulpo, mejillones, berberechos, empanadas y otros productos estrechamente vinculados a la cocina gallega.

Playas, dunas y naturaleza salvaje

Quienes aprovechen Artemar para organizar una escapada pueden dedicar el resto del día a descubrir algunos de los paisajes más espectaculares de los alrededores.

Ribeira cuenta con playas para todos los gustos. Coroso es una de las más cómodas para disfrutar en familia, mientras que Castiñeiras ofrece un ambiente algo más recogido entre vegetación y aguas tranquilas.

Vista aérea cenital del estuario y las dunas en Corrubedo, Galicia.

Vista aérea cenital del estuario y las dunas en Corrubedo, Galicia. iStock

Muy diferente es el paisaje de la playa de Vilar, integrada en el entorno del Parque Natural de las Dunas de Corrubedo y las lagunas de Carregal y Vixán, uno de los espacios naturales más singulares de la costa gallega.

Aquí el mar comparte protagonismo con enormes arenales, humedales y senderos desde los que observar aves. Un escenario donde el Atlántico muestra una de sus caras más salvajes.

Una escapada por Barbanza

La visita puede ampliarse recorriendo otros rincones de la comarca. Desde los miradores de la sierra de Barbanza se obtienen panorámicas privilegiadas de la ría de Arousa, con sus bateas dibujando pequeñas formas geométricas sobre el agua.

También merece la pena acercarse a Aguiño, otro núcleo profundamente ligado a la pesca, o continuar hasta localidades como Rianxo y Noia para descubrir nuevos puertos, calles históricas y una gastronomía que cambia ligeramente de un rincón a otro.

Iglesia de San Martiño, Noia.

Iglesia de San Martiño, Noia. iStock

Algo más lejos aparece el Castro de Baroña, uno de los yacimientos de la Edad del Hierro más espectaculares de Galicia, levantado sobre una península rocosa que se adentra directamente en el Atlántico.

Porque Artemar puede ser mucho más que una visita a un mercado. Puede convertirse en la excusa perfecta para descubrir una costa donde el mar sigue marcando los paisajes, la mesa y buena parte de la vida cotidiana.

Durante cuatro días, Ribeira volverá a recordar esa relación colocando la artesanía, los productos del mar y la tradición marinera en mitad de sus calles. Una celebración que, en pleno agosto, permite disfrutar de Galicia con los cinco sentidos.