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España lleva años consolidándose como uno de los destinos favoritos para quienes buscan disfrutar de la jubilación. Sin embargo, entre todas las ciudades, hay una que destaca por su calidad de vida y que cada vez atrae a más jubilados procedentes tanto de nuestro país como del extranjero.

Se trata de una ciudad que combina calidad de vida, buenas conexiones, playas urbanas, una amplia oferta cultural y una gastronomía de primer nivel. Algo que no siempre es sencillo de encontrar.

Un destino español que ha logrado situarse por delante de las grandes capitales gracias a la valoración de quienes mejor la conocen: sus propios vecinos

Casco histórico de Vigo.

Casco histórico de Vigo. iStock

No se trata solo de disfrutar de un clima agradable o de vivir junto al mar. La seguridad, la limpieza, los servicios sanitarios y los espacios naturales también han convertido a esta ciudad en una de las mejor valoradas del país para establecerse tras la jubilación.

Se trata de Vigo, la ciudad más poblada de Galicia y uno de los grandes referentes de las Rías Baixas. Según una encuesta realizada por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) entre cerca de 3.000 ciudadanos, ocupa el primer puesto entre las quince ciudades más pobladas de España en calidad de vida, superando incluso a Madrid y Barcelona.

Un casco histórico con siglos de historia

Aunque Vigo es conocida por ser una ciudad moderna y uno de los puertos pesqueros más importantes del mundo, también conserva un interesante patrimonio histórico. Su Casco Vello, declarado Bien de Interés Cultural (BIC) con la categoría de Conjunto Histórico-Artístico, invita a recorrer callejuelas empedradas, plazas porticadas y antiguas casas señoriales que recuerdan el origen marinero de la ciudad.

El paseo suele comenzar junto al puerto y continúa por lugares tan emblemáticos como la Porta do Sol, presidida por la popular escultura del Sireno, la Praza da Princesa o la Praza da Constitución, antiguo centro administrativo de la ciudad y uno de los rincones con más ambiente para sentarse en una terraza.

Concatedral de Santa María, Vigo.

Concatedral de Santa María, Vigo. iStock

Muy cerca se encuentra la Concatedral de Santa María, conocida popularmente como La Colegiata, principal templo religioso de Vigo, mientras que las calles Real y A Pedra conservan parte de la esencia del antiguo barrio marinero

Uno de los grandes atractivos de Vigo es que permite combinar la vida urbana con el contacto permanente con el mar. Un ejemplo de ello, es la playa de Samil, con más de un kilómetro de arena y una de las más populares de Galicia y ofrece unas magníficas vistas hacia las Islas Cíes. Para quienes prefieren un ambiente más tranquilo, la ciudad también cuenta con otros arenales como O Vao.

Vista del puente de Rande y bateas en la ría de Vigo.

Vista del puente de Rande y bateas en la ría de Vigo. iStock

Otro de los lugares imprescindibles es el Monte O Castro, considerado el origen de la ciudad. Además de conservar restos de un antiguo asentamiento castreño y parte de sus fortificaciones, ofrece uno de los mejores miradores sobre la ría de Vigo y el archipiélago de las Cíes.

A ello se suman espacios verdes como el Parque de Castrelos, donde se encuentra el Pazo Quiñones de León y sus cuidados jardines o la Alameda, uno de los pulmones verdes del centro urbano.

Gastronomía con sabor a mar

La gastronomía es otro de los motivos por los que Vigo conquista tanto a residentes como a visitantes. El barrio marinero de Bouzas, antiguo municipio independiente hasta comienzos del siglo XX, conserva buena parte de su esencia entre pequeñas calles, tabernas tradicionales y un puerto donde el pescado sigue siendo protagonista.

Allí, igual que en el casco histórico o junto al puerto deportivo, es fácil encontrar algunos de los platos más representativos de la cocina gallega, como el pulpo a feira, las zamburiñas, las navajas, la empanada o los mejillones de la ría.

Además, desde el puerto parten las embarcaciones hacia las Islas Cíes, uno de los grandes tesoros naturales de Galicia y una excursión imprescindible para quienes visitan la ciudad.

Gracias a esa combinación de playas, patrimonio, naturaleza, gastronomía y una elevada calidad de vida reconocida por sus propios habitantes, Vigo se ha consolidado como una de las ciudades más atractivas de España tanto para vivir como para disfrutar de una escapada junto al Atlántico.