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Entre playas junto al Cantábrico, palacios modernistas y calles llenas de historia aparece uno de los pueblos medievales y marineros más espectaculares del norte de España. Un destino que combina mar, montaña, arquitectura y gastronomía.

Hablamos de Comillas, una villa cántabra en la que conviven edificios medievales, casonas montañesas y algunas de las obras más sorprendentes del modernismo catalán fuera de Barcelona.

Esta localidad, la encontrarás a unos 50 kilómetros de Santander y se ha convertido en una de las escapadas más completas de la región gracias a su patrimonio histórico, sus playas y su ambiente tranquilo

Capricho de Gaudí en Comillas.

Capricho de Gaudí en Comillas.

Pero si hay que destacar un símbolo de Comillas es El Capricho de Gaudí, una de las pocas construcciones que Antoni Gaudí realizó fuera de Cataluña. Fue construido como residencia de verano a finales del siglo XIX y destaca por su colorida torre revestida de cerámica. Un edificio en el que no faltan motivos inspirados en la naturaleza como girasoles, así como pequeños detalles ocultos relacionados con la música.

Sin embargo, el modernismo en Comillas no termina ahí. Muy cerca aparecen otras grandes joyas arquitectónicas como el Palacio de Sobrellano o la Capilla Panteón, dos edificios impulsados por Antonio López y López, primer marqués de Comillas y gran impulsor de la transformación de la villa durante el siglo XIX.

El Palacio de Sobrellano y la Comillas más monumental

El Palacio de Sobrellano domina una de las zonas más impresionantes del pueblo. Este edificio neogótico construido en 1888 llama la atención por su aspecto monumental y por detalles históricos tan curiosos como haber sido uno de los primeros edificios de España en utilizar iluminación eléctrica.

Junto a él se encuentra la Capilla Panteón, concebida casi como una pequeña catedral y decorada con esculturas, vidrieras y elementos diseñados por algunos de los artistas más importantes de la época.

Casco histórico de Comillas.

Casco histórico de Comillas.

Más allá de los grandes monumentos, Comillas conserva un casco histórico lleno de encanto. La Plaza de la Constitución es uno de los mejores lugares para comenzar el paseo. Desde aquí parten pequeñas calles donde aparecen balconadas de madera, casas tradicionales y rincones con mucha esencia marinera.

Muy cerca destacan también la Fuente de los Tres Caños, diseñada por Lluís Domènech i Montaner y el antiguo ayuntamiento, además de diferentes edificios de estilo indiano levantados por familias que hicieron fortuna en América.

El cementerio más espectacular

Uno de los lugares más sorprendentes de Comillas es su cementerio, considerado uno de los más bonitos de España.

Situado sobre una colina frente al mar, conserva las ruinas de una antigua iglesia y una de las esculturas más impresionantes del norte del país: el Ángel Exterminador, obra de Josep Llimona.

Desde este punto también se obtienen algunas de las mejores vistas del Cantábrico y del casco urbano.

Vista aérea de Comillas.

Vista aérea de Comillas.

A pocos minutos del centro aparece la playa de Comillas, una extensa franja de arena dorada perfecta para pasear o disfrutar del mar.

Muy cerca se encuentra el pequeño puerto pesquero, que recuerda el pasado ballenero de la villa, considerada durante siglos uno de los últimos puertos balleneros de toda la cornisa cantábrica.

Para quienes buscan paisajes todavía más salvajes, la cercana Playa de Oyambre ofrece dunas, aguas abiertas y uno de los entornos naturales más bonitos de la región.

La Universidad Pontificia

En la parte alta del pueblo sobresale la Universidad Pontificia de Comillas, otro de los grandes iconos arquitectónicos de la villa.

Este enorme complejo neogótico-mudéjar construido a finales del siglo XIX impresiona tanto por sus dimensiones como por las vistas panorámicas que ofrece sobre Comillas y el mar Cantábrico.

Templo del pescado fresco y el cocido montañés

La gastronomía es otro de los grandes atractivos de Comillas. Su tradición marinera hace que el pescado fresco y el marisco tengan un enorme protagonismo en muchos restaurantes de la villa.

También destacan las anchoas, los sobaos pasiegos y el famoso cocido montañés, uno de los platos más típicos de Cantabria elaborado con alubias, berza y productos de matanza.

Todo ello convierte a Comillas en un destino perfecto para disfrutar tanto de la naturaleza como de la cultura y la buena mesa.