Viajar a Grecia este verano puede ser una experiencia muy diferente. La imagen de esas playas abarrotadas de sombrillas y tumbonas donde casi no tienes hueco para plantar tu toalla o simplemente sentarte en la orilla a disfrutar de los increíbles paisajes de su costa ha llegado a su fin.
El Gobierno griego ha tomado una polémica decisión que quiere proteger algunos espacios naturales del turismo de masas pero que va a cambiar la forma de vivir estos lugares de forma definitiva.
La medida concreta que viene tanto del Ministerio de Economía como del de Medio Ambiente es prohibir la instalación de sombrillas o tumbonas de alquiler en más de 250 de sus playas más naturales e icónicas, repartidas por todo el país, para que sus arenales no acaben llenos hasta la bandera.
Bahía de hermoso San Pablo en Rodas.
Así que este verano no vale con sacar la billetera para pasar el rato en estas playas, sino que todos los que visiten estos espacios tendrán que llevar en su bolsa todo lo que vayan a necesitar para disfrutar de una experiencia increíble frente al mar.
Además, la norma también impide acceder al mar con vehículos de motor y hasta instalar equipos de música o montar fiestas o eventos que estropeen la paz que dan estos lugares mágicos.
Según ha explicado el propio Gobierno heleno, el objetivo es proteger los ecosistemas más vulnerables del país y preservar su valor natural. "Las modificaciones pretenden tutelar eficazmente las playas que presentan un valor estético, geomorfológico o ecológico particular", han asegurado en un intento de equilibrar la presencia del turismo con la supervivencia de especies de flora y fauna.
La decisión que han tomado llega en un momento clave ya que, el año pasado, Grecia recibió cerca de 35 millones de turistas, consolidándose como uno de los destinos más visitados del mundo. De hecho, el turismo representa alrededor del 12% de su economía, pero su crecimiento está generando mucha preocupación por el deterioro ambiental que trae consigo en algunos de sus rincones más icónicos.
La prohibición de tumbonas y sombrillas ya se había tomado para algunos espacios pero ahora se expande hasta 251 playas en concreto, que están consideradas enclaves en espacios más naturales, tranquilos y sostenibles.
Una vista de Mykonos.
De Creta a Mykonos
Lejos de lo que pudiéramos pensar, las restricciones del Gobierno griego no afectan a zonas desconocidas, sino a algunos de los destinos más famosos del país. En concreto, en Creta, no habrá tumbonas en playas icónicas como Balos, Elafonissi, Falassarna y Gavdos, siendo Falassarna una de las nuevas incorporaciones a la lista de espacios protegidos.
En el caso de las Cícladas, la normativa se aplicará en siete playas de Naxos, 11 repartidas entre Folégandros, Síkinos y Siros, y en todas las Pequeñas Cícladas. En el Dodecaneso, Kárpatos suma 13 playas protegidas, mientras que Kálimnos y Astipalea añaden seis.
También se verán afectadas islas clave del turismo griego como Rodas, Corfú, Léucade y Zante. Destaca especialmente Leipsoi, que lidera el ranking con 23 playas protegidas por todo su territorio.
Una playa del norte de Creta.
Pero la tumbona y la sombrilla no son lo único que se va a prohibir. La medida también trata de controlar el número de bares, chiringuitos o negocios turísticos y hasta los hoteles, apartamentos o nuevas infraestructuras que se puedan construir en estos puntos protegidos.
Además, esta decisión se suma a otras medidas recientes para tratar de controlar el turismo masivo. Por ejemplo, desde el año 2025, destinos como Santorini y Mykonos aplican una tasa de 20 euros a los pasajeros de cruceros, con el objetivo de limitar la llegada diaria de visitantes.
Para el viajero, está claro que esto supone un cambio de paradigma en lugares con menos servicios, menos masificación y más naturaleza. Un modelo que redefine el lujo en el Mediterráneo y que marcará el futuro del turismo en Grecia.