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Si estás buscando una escapada rural diferente en España, Santa Pau (Cataluña) es uno de esos destinos que merece la pena descubrir con calma. Situado en la provincia de Girona, en pleno Parque Natural de la Zona Volcánica de La Garrotxa, este pueblo combina naturaleza, historia y gastronomía en un entorno único en España.

Rodeado de bosques frondosos y antiguos volcanes, Santa Pau ofrece una experiencia tranquila, perfecta para desconectar del ritmo diario acelerado. Aquí, cada paseo se convierte en un viaje al pasado entre calles empedradas y paisajes que seguro te sorprenderán.

A menos de dos horas de Barcelona, este pequeño municipio se ha convertido en una de las escapadas favoritas para quienes buscan naturaleza y autenticidad sin alejarse demasiado.

Volcanes y paisajes únicos

Uno de los grandes atractivos de Santa Pau es su entorno de naturaleza único. La comarca de La Garrotxa cuenta con nada menos que 40 volcanes y numerosas coladas de lava que han dado forma a un paisaje poco habitual en la que se conoce como la zona volcánica más joven de la península ibérica. Un paisaje que es resultado de erupciones que ocurrieron hace miles de años.

Muy cerca del pueblo se encuentra el volcán de Santa Margarida, uno de los más visitados por su cráter perfectamente definido, en cuyo interior se alza una pequeña ermita románica. Caminar hasta este punto es una de las experiencias más recomendables de la zona.

Vista aérea del volcán extinto de la Santa Margarita.

Vista aérea del volcán extinto de la Santa Margarita.

A pocos kilómetros está el volcán Croscat, fácilmente reconocible por su forma de herradura y por mostrar su interior, con trozos rojizos que evidencian su origen volcánico. Fue el último en entrar en erupción en la región, hace más de 11.000 años.

Explorar este paisaje a pie, en bicicleta o incluso a caballo es una de las formas más bonitas de descubrir estos espacios naturales tan singulares de Cataluña.

Un bosque sobre una colada de lava

Otro de los imprescindibles a los que acercarse es la Fageda d'en Jordà, un hayedo que crece sobre una antigua colada de lava del volcán Croscat. Este detalle convierte el paseo en una experiencia diferente en la naturaleza de la que podríamos tener en cualquier otro bosque.

Sus senderos son accesibles y perfectos para recorrer sin prisa. Uno de esos lugares donde lo importante no es llegar, sino disfrutar del camino.

Un casco histórico medieval

Más allá de la naturaleza tan impresionante, Santa Pau conserva un casco antiguo que mantiene intacta su esencia medieval. El pueblo creció alrededor de su castillo y aún hoy permanece rodeado por parte de sus antiguas murallas.

Pasear por sus calles estrechas y empedradas permite descubrir rincones llenos de encanto, con casas de piedra adaptadas al terreno y pequeñas plazas con historia.

Pueblo Medieval de Santa Pau, La garrotxa.

Pueblo Medieval de Santa Pau, La garrotxa.

La Plaza Mayor es uno de los puntos más destacados, con sus soportales y su estructura irregular, donde antiguamente se celebraba el mercado. Muy cerca se encuentran la iglesia parroquial y el castillo de los barones de Santa Pau, que reflejan la importancia histórica del municipio.

Uno de los accesos más fotografiados es el Portal de la Vila Vella, una de las antiguas entradas al recinto amurallado.

Qué ver en los alrededores de Santa Pau

Si dispones de más tiempo, Santa Pau es un excelente punto de partida para seguir explorando La Garrotxa. A pocos minutos en coche se encuentran otros lugares imprescindibles.

Besalú es uno de ellos, famoso por su puente medieval y su legado histórico, especialmente vinculado a su pasado judío. También destaca Castellfollit de la Roca, un espectacular pueblo situado sobre un risco basáltico de gran altura.

Además, el Parque Natural de la Zona Volcánica de La Garrotxa ofrece múltiples rutas de senderismo que conectan volcanes, bosques y miradores, perfectos para pasar un día completo en plena naturaleza y disfrutar de uno de los rincones más especiales de Cataluña.