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Las estrechas calles de la medina de Tetuán, conocida como la "Paloma Blanca" por sus paredes encaladas, te guían hacia rincones donde todo puede pasar y donde las puertas tienen no sólo un protagonismo clave sino también una simbología muy especial que desvela en muchas ocasiones su origen y su antigüedad.

La mayoría de estas casas fueron diseñadas tras la refundación de la ciudad por el caudillo granadino Sidi al-Mandri. Por eso, las viviendas conservan un carácter defensivo donde la única apertura al exterior es un pequeño portón de madera, reforzado con tachuelas y retranqueados, que no deja entrar ni una indiscreta mirada.

De hecho ni siquiera la apertura de la puerta suele ser directa ya que muchos de estos riads cuentan con un pasillo en zigzag, sombrío y oscuro, hasta llegar al patio de columnas sobre el que se vertebran todas las estancias.

Una de las puertas de la medina de Tetuán.

Una de las puertas de la medina de Tetuán. iStock

Una vez dentro, ya está permitida la decoración de azulejos de colores y estuco, una fuente en mitad del patio y grandes alfombras que marcan el florecimiento o la caída en desgracia de cada una de estas familias.

Por eso, recorrer la ciudadela, que es Patrimonio de la Humanidad desde 1997, es una forma de entender una historia silenciosa que va de puerta en puerta a través de sus colores, en los llamadores y hasta en la decoración de las tachuelas.

E. E.

Si encontramos el dibujo de una granada, tendremos que saber que la familia originaria de ese riad venía de España y que acabó en Tetuán tras la expulsión de los moriscos. Estos habitantes de Al-Ándalus, orgullosos, tatuaban su origen en su puerta para que cualquiera que llamara supiera con quién estaba tratando.

De allí, trajeron sus tradiciones artesanas en los herrajes y también el gusto por la decoración floral en macetas, con plantas de colores por todos lados, que han hecho que se conozca a Tetuán como "la hija de Granada".

Si la familia venía de Oriente, la decoración era distinta. Aparece la mano de Fátima y hasta dibujos geométricos diferentes que en algunos casos imitan la rama de una palmera. En este caso, el origen era más lejano pero la puerta igual de reveladora.

La casa de Franco

Imagen de la puerta donde vivía Franco en Tetuán.

Imagen de la puerta donde vivía Franco en Tetuán. E. E.

En una parte de la Medina, llegando a Bab El Oqla o la Puerta de la Reina, se ubica en un callejón estrecho la que fuera la casa de Francisco Franco. Todavía si preguntamos a algún vecino de los que suelen estar en sus puertas por ella, te llevan y te cuentan que en el barrio, los más mayores, aún se acuerdan de él.

Incluso hablan de un vecino, que era muy amigo suyo y al que le gustaba jugar al ajedrez con el militar que luego se convirtió en dictador en España. "Murió hace unos años".

Francisco Franco vivió en Marruecos, incluido en Tetuán, cuando todavía era la capital del Protectorado español, entre los años 1912 y 1926. De hecho fue ahí donde desarrolló principalmente su carrera militar y allí donde regresó en julio de 1936 para liderar el alzamiento.

Las crónicas cuentan que en la madrugada del 19 de julio aterrizó en Tetuán, entre vivas y gritos de júbilo y recorrió sus calles repletas de gente que lo jaleaban. En esta ciudad marroquí redactó el discurso que se emitiría por las radios locales donde daba por hecho el triunfo del golpe de Estado.

En la actualidad, la casa está reformada y la puerta no recuerda en nada al inquilino que tuvo durante años. No hay un cartel que informe y mucho menos una señal de dirección pero muchos españoles acaban en esta callejuela por curiosidad y los guías lo saben.

Las otras puertas

La ciudadela de Tetuán se cerraba con siete puertas que tenían un horario para controlar a la población y sobre todo defender a la medina.

La primera es Bab el Okla o la puerta de la Reina, una de las más transitadas. En muchas de las crónicas del siglo XVI aparece como un gran pórtico. Durante la ocupación española de 1860, los soldados de Isabel II hacían guardia aquí, por lo que se le quedó este nombre.

La Puerta del Cementerio o Bab Mqabar es una de las más curiosas. Da acceso al camposanto musulmán en las laderas de la ciudad y en el siglo XIX se le empezó a conocer como la Puerta de Ceuta porque es el camino hacia la ciudad española.

E. E.

En el extremo opuesto está Bab Tut, la Puerta de Tánger. Aunque no ocupa su lugar original es una puerta muy viva por la que se mueve mucha gente entre la ciudad vieja y el ensanche.

Bab Rouah o la Puerta de los Vientos es una construcción relativamente moderna junto al Palacio Real que se hizo para ordenar el tráfico.

Y el resto están al norte Bab Saida o Puerta de San Fernando y Bab Nuader o Puerta de Fez; cerca de la judería Bab Jiaf; y orientada hacia el mar y clave en la defensa de la ciudad, Bab Remuz o Puerta de la Luneta.

Para hospedarnos durante nuestra visita a Tetuán, podemos quedarnos en algún riad de la medina o darnos el capricho de llegar hasta Tabuda Bay, frente al mar, en el Royal Mansour, uno de los hoteles más lujosos de la zona y donde la familia real suele pasar parte de sus vacaciones de verano.

Las vistas y la energía son espectaculares y la comida, por obra y gracia de Quique Dacosta que cuenta con un restaurante en su interior, todavía más.