Abel Caballero señala a la candidata Pilar Bernabé, arropada por Diana Morant.

Abel Caballero señala a la candidata Pilar Bernabé, arropada por Diana Morant. Manuel Bruque Efe

Opinión

'Pilarear' Valencia

Alicia Andújar
Publicada

Pilar Bernabé será alcaldesa de València en 2027. Y lo será porque representa exactamente lo que hoy echan de menos miles de valencianos y valencianas: una política cercana, humana y comprometida con la ciudad.

Frente al frío institucional, la distancia y la polarización que dominan actualmente el Ayuntamiento, Pilar Bernabé encarna otra forma de entender la política y la ciudad. Una forma que ya tiene nombre propio: "pilarear".

Tengo la convicción de que será así porque coincido con ella en muchos actos y veo el efecto que provoca en la gente: cómo la paran a cada paso para abrazarla y agradecerle su trabajo durante la dana, frente a un Mazón refugiado en el Ventorro y una Catalá que bajó los brazos mientras sus vecinos se ahogaban.

Cualquiera que la conozca sabe que la fuerza y la empatía que demostró en los momentos más difíciles para València son exactamente las que necesita hoy un Ayuntamiento que requiere liderazgo, valentía y una alcaldesa capaz de poner a la ciudad por delante de cualquier ambición personal. Justo lo contrario de lo que ocurre ahora.

Porque Pilar Bernabé no se escondió. Desde el primer momento pisó calles llenas de barro para ayudar a vecinos y vecinas. Mientras otros observaban la tragedia desde la distancia, ella estuvo junto a las personas afectadas: escuchando, consolando, acompañando y trabajando sin descanso.

Sus botas llenas de barro, frente a los zapatos impolutos del Cecopi, se convirtieron en el mejor símbolo de compromiso emocional y político con la ciudadanía.

No recuerdo a María José Catalá recorriendo las pedanías afectadas por la dana. Apenas quedó una imagen observando la devastación desde lo alto de un puente, lejos de la gente. Tampoco repartió abrazos ni consuelo. Prefirió abrazarse a Mazón, principal responsable de la catástrofe, y sumarse a una estrategia basada en bulos, desinformación y excusas.

Porque a Catalá no le importan los vecinos y vecinas de València. Lo verbalizó públicamente su mano derecha, José Marí Olano, y lo demuestra ella misma bloqueando, un año después, el reconocimiento institucional a quienes sufrieron las consecuencias de la dana.

Hoy existe una sensación cada vez más extendida entre la ciudadanía: este Ayuntamiento del PP y Vox ya no escucha. Y no hablamos solo de votantes de izquierdas, militantes o activistas.

Hablamos de personas que perciben algo evidente: València se gobierna de espaldas a quienes viven en ella. Mientras crecen los problemas cotidianos -el acceso imposible a la vivienda, el deterioro de los servicios públicos, la suciedad, la saturación turística o la pérdida de identidad de los barrios-, el gobierno de María José Catalá responde con propaganda, distancia y falta de empatía.

Hay una palabra que define muy bien esa manera de actuar, aparentar que se hace algo sin resolver nada realmente, "cazcalear". Una descripción que encaja perfectamente con la gestión de Catalá durante estos últimos años y que podríamos resumir en un nuevo verbo: "catalear".

"Catalear" sería el antónimo de "pilarear": gobernar sin proyecto, sin escuchar y sin comprender la ciudad real. Convertir la participación ciudadana en una molestia en lugar de una herramienta útil para mejorar València.

Frente a eso, Pilar Bernabé propone una manera distinta de entender la ciudad: más humana, más cercana y también más eficaz. Una política que no empieza en los despachos, sino en la calle. En escuchar. En mirar a los ojos.

En comprender los problemas cotidianos de quien espera un autobús que nunca llega, de quien necesita una ayuda social, de quien reclama un barrio limpio, una escuela infantil pública o un centro de salud digno.

Y eso también es "pilarear". Es invertir en limpieza, transporte y vivienda pensando antes en los vecinos que en los intereses económicos. Es fomentar la participación ciudadana porque nadie conoce mejor un barrio que quienes viven en él.

Y esto no va de izquierdas o derechas. De hecho, muchos votantes conservadores comparten una percepción básica: las personas quieren sentirse escuchadas. Quieren dirigentes cercanos. Quieren vivir en ciudades seguras, cuidadas y humanas. Quieren un Ayuntamiento que esté presente cuando hace falta, que aporte soluciones y no genere más problemas.

Y eso es justamente lo que hoy no ofrece Catalá. Por eso "pilarear" conecta incluso con personas que nunca se han sentido próximas al socialismo. Porque habla de algo profundamente valenciano: la proximidad, el trato humano, la importancia del barrio y de la comunidad.

Habla de recuperar una ciudad con identidad y con vecinos, no solo con visitantes. València necesita un proyecto, pero, sobre todo, necesita una manera de gobernar que vuelva a poner a las personas en el centro de la política municipal. Eso es exactamente "pilarear".

Y eso es exactamente lo que necesita València en 2027.

Alicia Andújar es diputada del PSPV en Les Corts valencianas.